OPINIÓN

Juan Manuel Charry Urueña

Al borde del abismo

El mundo camina sobre una cuerda floja donde la diplomacia ha perdido fuerza frente a la imposición económica, la carrera tecnológica y el militarismo.
20 de agosto de 2026 a las 10:00 a. m.

Mundo en guerra: se estima que hay entre 40 y 50 conflictos armados activos en el planeta. Los que más tensan el sistema internacional son: la guerra de Ucrania, iniciada en febrero de 2022; el conflicto en Medio Oriente, que escaló en octubre de 2023 con el ataque de Hamás a Israel; Sudán desde 2023 y el de Myanmar, desde 2021.

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Guerras a distancia: hoy se pelea con enjambres de drones de bajo costo, misiles hipersónicos, ciberataques y sistemas de inteligencia artificial aplicados al combate.

Multilateralismo: analistas como Alfredo Jalife-Rahme sostienen que estamos ante el fin del imperio indiscutible de Estados Unidos y el nacimiento de un orden donde varios centros de poder compiten.

Tecnomagnates: más allá de la política tradicional, figuras como Elon Musk predicen que la inteligencia artificial y la robótica humanoide transformarán la economía en una década. Sin embargo, su propio poder corporativo, el uso estratégico de Starlink en conflictos bélicos, su influencia en redes sociales y su intervención en política demuestran que los tecnomagnates actúan ya como actores geopolíticos con capacidad de alterar el curso de guerras y elecciones.

Mercado de hidrocarburos: Estados Unidos lidera la producción mundial de crudo con más de 13,6 millones de barriles por día (gracias al fracking), seguido por Rusia (9,9) y Arabia Saudita (9,5). Si se incluyen líquidos totales (etano, propano, condensados), la ventaja estadounidense se amplía a 21 millones de barriles diarios. En consumo, los mayores demandantes son Estados Unidos, China e India; estos últimos afectados por el cierre del estrecho de Ormuz.

Petrodólares: históricamente, como el petróleo se cotiza en dólares, los países productores acumulaban divisas que invertían comprando deuda pública de Estados Unidos (bonos del Tesoro). Así financiaban indirectamente el déficit estadounidense. Hoy ese sistema se resquebraja: los productores diversifican sus reservas hacia oro, yuanes y monedas locales, y experimentan con mecanismos de pago alternativos. Aunque el dólar sigue dominando el comercio internacional, su hegemonía ya no es indiscutible.

Guerra atómica: el mundo vive bajo la sombra de una guerra nuclear. Rusia y Estados Unidos acumulan el 90 % de las aproximadamente 12.121 ojivas existentes. China moderniza su arsenal a gran velocidad, mientras el Reino Unido, Francia, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte mantienen arsenales propios. Ante el colapso de tratados de desarme, el simbólico Reloj del Apocalipsis se sitúa a solo 85 segundos de la medianoche, el punto más peligroso desde su creación en 1947.

MAGA: a esto se suman los frentes abiertos por Donald Trump: Groenlandia; el estrecho de Ormuz; una guerra comercial global con aranceles masivos; la presión sobre Venezuela y Cuba; y una línea roja a China sobre sus intereses en Taiwán, donde se producen los microchips necesarios para la IA.

Guerra híbrida: los expertos hablan de una guerra mundial fragmentada e híbrida. Las superpotencias evitan el choque directo por miedo a la destrucción mutua asegurada, pero libran batallas comerciales, tecnológicas, de desinformación y guerras subsidiarias en diferentes regiones. La inteligencia artificial añade una variable impredecible: drones autónomos, noticias falsas para manipular opinión pública y ciberataques a infraestructura crítica.

Efecto en Colombia: aunque estos conflictos parecen lejanos, su onda expansiva golpea directamente el bolsillo y la seguridad de los colombianos. Si bien los altos precios del petróleo pueden favorecer las exportaciones de crudo (aunque la producción se redujo), la importación de combustibles refinados afecta negativamente la economía. También la volatilidad del dólar afectaría las importaciones de alimentos, tecnología, medicamentos y el servicio de la deuda externa (que subió significativamente).

Ciberseguridad: durante períodos electorales, las campañas de desinformación impulsadas por IA pueden polarizar la opinión pública, debilitar instituciones y generar violencia social. La ciberseguridad de la infraestructura crítica, desde el sistema financiero hasta la red eléctrica, es una vulnerabilidad creciente.

Debilidad diplomática: el mundo camina sobre una cuerda floja en la que la diplomacia ha perdido fuerza frente a la imposición económica, la carrera tecnológica y el militarismo. Cada decisión de la Reserva Federal, cada decisión sobre Venezuela, cada cierre del estrecho de Ormuz y cada arancel de Trump tienen eco en el precio del pan, en la gasolina y en la frontera.

La geopolítica global cambió. La pregunta no es si Colombia será afectada, sino si estará preparada.

Cita de la semana: “Lo vemos en la televisión y es un espectáculo que nos transmite una terrible advertencia y nos muestra las penalidades a que puede someternos la guerra si no rechazamos la idea de Clausewitz de que es una continuación de la política… . ” John Keegan, Historia de la guerra (1993)

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