OPINIÓN

Luis Carlos Vélez

Bruce vs. Abelardo

Este espectáculo solo beneficia a Gustavo Petro.
3 de octubre de 2026 a las 4:29 a. m.

Por estos días, no hay reunión en Colombia en la que no se discuta la salida de Bruce Mac Master de la Andi. Unos aseguran que se trata de un grave golpe a la institucionalidad del país; otros sostienen que era necesaria la salida del representante de las élites de la organización industrial más grande de Colombia. Ni lo uno ni lo otro, al menos no en términos absolutos: hay matices. Me explico.

Bruce Mac Master es un profesional excepcional. Siempre dispuesto a conceder entrevistas y analizar la coyuntura económica nacional, fue un acérrimo defensor de la institucionalidad y un agudo observador de la realidad financiera. También fue un duro crítico de la administración Petro, que tuvo como bandera el enfrentamiento con el aparato productivo del país.

Pero lo que Petro no logró en cuatro años de presiones y enfrentamientos ocurrió en pocas semanas de la administración de De La Espriella. El trasfondo serían diferencias personales. Aunque circulan muchas versiones sobre el origen de la enemistad, la realidad es que el Gobierno habría interpretado que Mac Master hizo comentarios despectivos sobre el mandatario e intentó medir fuerzas con el presidente a través de los ministros del gabinete, algo que no le habría gustado. En otras palabras, habría provocado un choque personal.

Otro momento de gran tensión habría ocurrido durante la Asamblea de la Andi, cuando Mac Master anunció una millonaria donación del Grupo Santo Domingo para los afectados por el terremoto sin seguir el protocolo que, según algunos, establecía que los recursos debían ofrecerse al Gobierno para que el Ejecutivo los destinara a quienes más los necesitaran. El incidente habría sido considerado más que una indelicadeza: una señal de que dentro de la Andi se estaba formando una quinta columna opositora al nuevo Gobierno. El gazapo habría sido tal que, después, uno a uno, varios de los grandes empresarios del país hicieron lo propio y entregaron los fondos de ayuda directamente al Gobierno.

Tampoco cayó bien la defensa que Paloma Valencia hizo de Mac Master. Rival de campaña del ahora presidente, Valencia fue una de las voces más firmes en defensa del líder gremial. Esa postura también recibió respaldo desde el petrismo. Se le vieron las orejas al burro.

Al tomar un poco más de distancia de lo ocurrido, la situación de Mac Master volvió a dejar al descubierto los bandos políticos delineados por la contienda presidencial: el santismo, el uribismo y el petrismo, por un lado, y el abelardismo, por el otro. O, si se quiere, el abelardismo contra el santismo, el uribismo y el petrismo. Los empresarios no quisieron formar parte de esa pelea y, poco a poco, algunas de las grandes compañías de la Andi empezaron a retirarse: primero Coca-Cola y luego las azucareras. Históricamente, esa agremiación ha sido gobiernista. La excepción fue el Gobierno de Gustavo Petro, que mantuvo un abierto enfrentamiento con la empresa privada y frente al cual la Andi se convirtió en un fortín de defensa.

Quienes sostienen que la salida de Mac Master representa un atentado contra la división de poderes y la independencia de los gremios desconocen que la historia de la Andi habla de todo menos de lo anterior. Bruce Mac Master llegó a la entidad después de formar parte de la administración Santos. Tras desempeñarse como director del Departamento para la Prosperidad Social, asumió la presidencia de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia en un momento en que los empresarios respaldaban el proceso de paz. Es más, Mac Master reemplazó a Luis Carlos Villegas, quien dejó la presidencia de la Andi para incorporarse al equipo negociador del Gobierno. Un enroque. Más alineados, imposible.

Pero hay más. De La Espriella está cumpliendo, si se quiere, lo que prometió en campaña: gobernar sin los de siempre. Las renovaciones en gremios, cámaras y asociaciones sugeridas por el Gobierno apuntan a una mayor participación de las regiones y de los medianos empresarios. Se busca una representación más activa del conjunto de la economía nacional, y no principalmente de las élites.

El primer golpe lo dio al expedir un decreto que revocó a todos los representantes del Gobierno en las juntas directivas de las cámaras de comercio del país, la mayoría nombrados directamente por Gustavo Petro.

Las empresas están respaldando al presidente en esta nueva manera de entender los gremios y las asociaciones. Los grandes empresarios saben cómo defenderse y han creado un canal directo con esta nueva administración. Vale la pena preguntarse si realmente estos cambios darán mayor visibilidad a la clase media y a las pymes, que son el motor del país y cuyos intereses suelen quedar sepultados bajo las prioridades de las grandes asociaciones.

El reto es que los cambios se conviertan en verdaderas herramientas de visibilización y vehículos de crecimiento económico. Si los cambios y la interlocución desembocan en un necesario salto en inversión, productividad y resultados, ¡enhorabuena! Ese es el verdadero reto de este Gobierno.

Bruce hizo un gran trabajo. Seguramente ascenderá en la extraordinaria carrera que ha construido hasta ahora. Pero este Gobierno, como todos, tiene una manera propia de ver las cosas, y los empresarios que componen la Andi han decidido respaldar sus propuestas.

Movamos la conversación. Colombia acaba de salir de uno de sus momentos más oscuros. Avancemos reconociendo los nuevos liderazgos y demos un paso de verdad hacia la reconciliación. Que esto deje de ser una bonita palabra a una verdadera acción, principalmente de quienes la pregonan. Este espectáculo solo beneficia a Gustavo Petro.