En mayo de 2025, el Tribunal Administrativo de San Andrés declaró la nulidad del decreto 0449 de 2022, con el que el entonces gobernador de ese departamento, Everth Hawkins, aprobó que la Asociación de Municipios del Caribe (Aremca) ejecutara 69.481.216.679 pesos de regalías para arreglo de vías. La razón para anular el decreto fue que Aremca no estaba inscrita en el Registro de Esquemas Asociativos Territoriales (Reat), requisito indispensable para ejecutar regalías.
Pero no era la primera vez. El Tribunal Administrativo de Arauca declaró también nulo el decreto 864 de 2022, en el que la Gobernación le entregaba a Aremca la ejecución de un contrato para obras de protección por 32.283.884.240 pesos, por la misma razón.
¿Por qué dos gobernadores de lugares lejanos entre sí le entregarían la ejecución de miles de millones de regalías a una asociación del Caribe, cuando ni siquiera cumplía con un requisito mínimo? Porque Aremca era uno de los contrataderos de bolsillo de los gobernantes, que buscaban cuando necesitaban saltarse una licitación y entregar a dedo los contratos.
Aremca es una asociación con sede en Barranquilla, creada en 1995, primero como la Asociación de Municipios del Magdalena Medio. Luego, en 2003, cambió su nombre a Asociación de Municipios del Caribe. De ella forman parte pequeños municipios de Bolívar, Atlántico y Magdalena.
Aremca se convirtió en uno de los mayores ejecutores de contratos de regalías en el país. Desde agosto de 2024, el director del Departamento Nacional de Planeación de entonces, Alexánder López, advirtió las anomalías en sus contrataciones. En un informe mostró cómo, de los 88,54 billones de pesos de regalías que se habían ejecutado entre 2017 y 2022, cerca de 22 billones fueron entregados a fondos mixtos y asociaciones de municipios sin la idoneidad para hacerlo, entre ellos Aremca. Según este documento, para esa fecha, Aremca había ejecutado 116 contratos de regalías por 610.000 millones de pesos, con características claras: las obras no se terminaban, tenían adiciones presupuestales y los materiales utilizados eran de baja calidad.
Andrés Idárraga, secretario de Transparencia, también advirtió las irregularidades. Este funcionario le entregó a la Fiscalía una denuncia, en julio de 2025, en la que detallaba que entre 2020 y 2023, Aremca había ejecutado cerca de 286.000 millones en regalías en al menos 43 contratos.
Según el recuento de Idárraga, Wilinton Rodríguez, entonces gobernador de Arauca, le entregó a este contratadero tres proyectos de regalías por 90.000 millones de pesos, para alcantarillado, obras de mitigación y mejoramiento del relleno sanitario.
También lo hizo el gobernador de San Andrés, Everth Hawkins, que contrató con Aremca dos proyectos por 78.000 millones de pesos para pavimentar vías y adelantar “estrategias de educación”.
En el mismo periodo, el gobernador de Córdoba, Orlando Benítez, le entregó a Aremca 50.000 millones para impulsar a pequeños productores de Montelíbano, fortalecer la producción de plátano hartón y la producción de alimentos “con enfoque agroecológico de género y étnico”.
La misma dosis repitió Vicente Blel en Bolívar, que le dio 14 contratos por 20.000 millones para pavimentar, limpiar el caño Guataca y mejorar las vías terciarias, entre otros.
En Magdalena, Carlos Caicedo no se quedó atrás y contrató más de 16.000 millones para construcción de estufas rurales, reforestación de especies nativas y pavimentación.
La Guajira no se quedó por fuera. Allí los gobernadores José Jaime Vega y la encargada Diala Wilches Cortina entregaron 14.000 millones de regalías para hacer obras en Manaure y Riohacha, como pavimentos, redes eléctricas y recuperación de playas. Allá dicen que nada de eso se hizo.
En el Atlántico, con Elsa Noguera, se entregaron cinco contratos por más de 10.000 millones de pesos para conservar la biodiversidad y pavimentar.
Para cerrar el listado, Andrés Felipe Meza Araújo, entonces gobernador del Cesar, le entregó a Aremca 4.566 millones de pesos para pavimentar vías.
A pesar de las denuncias, 15 días después de radicadas, el Departamento de Prosperidad Social firmó un contrato por 34.000 millones de pesos con Aremca para un programa de seguridad alimentaria. Según el periodista Santiago Ángel, nada de este contrato se ha ejecutado. Este contrato fue denunciado por un veedor ciudadano al presidente Gustavo Petro. En una carta advirtió que este convenio estaba lleno de irregularidades. “Aremca es una empresa de fachada de Barranquilla (ligada a los Urabeños) que viene siendo utilizada para acceder en la contratación”, dice la misiva, que fue ignorada.
Este miércoles, la Fiscalía capturó a nueve personas vinculadas a Aremca en Arauca, Barranquilla y Cantagallo (Bolívar). A su vez, la Procuraduría destituyó e inhabilitó por 15 años a Emilia Álvarez, su directora ejecutiva. De acuerdo con la Fiscalía, los capturados se articularon para que les fueran direccionados 101 contratos por más de 496.000 millones de pesos en todo el país.
Lo de Aremca sucedía desde hace años ante los ojos de todos.
Pero no es este el único contratadero. El ingeniero Rodrigo Fernández, experto en contratación, viene advirtiendo desde hace años cómo se amarran los contratos a través de estos fondos mixtos y asociaciones de municipios. En el artículo ‘La magia de los contrataderos’, Fernández hace una lista pormenorizada de los 62 contrataderos que utilizan los mandatarios regionales para direccionar contratos. Bastaría con que la Fiscalía tome esta lista de contrataderos, revise sus ejecuciones y el país se daría cuenta del robo sin límite de recursos en regiones. Aunque aún no se conozca quiénes mueven los hilos de estos contrataderos, es claro que detrás de ellos están varios de los clanes políticos que se reencauchan una y otra vez en los departamentos.
El DNP ya había expuesto la lista de quienes tienen serios cuestionamientos en la ejecución de regalías: allí están la Fundación Universidad del Valle, Fondo Mixto para la Gestión y Promoción del Deporte, el Fondo Mixto Sierra Nevada, Foncolombia, Asomudacar, Asosupro, entre otros.
Sigan por ahí y lo que van a encontrar apesta.
