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Autonomías regionales y democracia en Colombia

Es fundamental que para las elecciones nacionales del 2026, cuando elegiremos el nuevo Congreso de la República, al presidente y vicepresidente de la República, el tema esté en la agenda pública de todos los candidatos y candidatas.

Redacción Semana
9 de noviembre de 2023

El presidente del Congreso de la República, el senador Iván Name, ha manifestado, en diversos medios de comunicación, que la búsqueda de la paz en Colombia, el desarrollo económico y una política en favor de la equidad social, entre muchos otros temas, está relacionada con la lucha contra más de 200 años de centralismo y el logro de un país de autonomías regionales como, desde hace varios años, se vive en España y otros países desarrollados del mundo.

A las personas escépticas u opositoras a tal posibilidad democrática, les recuerdo que en el artículo 28 del actual Plan Nacional de Desarrollo, aprobado por mayoría de votos en el Congreso de la República, se habla de la importancia de una Colombia de autonomías regionales, coincidiendo plenamente con lo expresado por algunos gobernadores y otras personas de la diversidad política y social.

En lo personal, considero que la bandera de trabajar por una Colombia de autonomías regionales está muy relacionada con la construcción de un país más democrático, con regiones más desarrolladas económicamente, de menos pobreza y, ante todo, que nos permita salir del remolino de la violencia.

Reconozco que en la Asamblea Nacional Constituyente avanzamos cuando reiteramos que Colombia es un país de regiones, pero lo negativo que nos ha pasado desde 1991 es que los diversos sectores políticos, que gobernaron o tuvieron mayoría en el Congreso de la República, no dieron los pasos necesarios para configurar a Colombia en un país de autonomías regionales.

Es posible que algunas personas de la diversidad política y social consideren que sería un error pretender debilitar los pilares centralistas que han regido por más de 200 años la vida democrática colombiana. Con todo respeto por esas opiniones, considero que la cruda realidad que vivimos de bajos indicadores de desarrollo económico, altos índices de pobreza y miseria, corrupción, impunidad y, sobre todo, diversas expresiones de violencia y criminalidad, nos están demostrando que es urgente cambiar el actual modelo centralista.

En los tiempos actuales, en los que la profundización democrática es necesaria como el primer bien común, Colombia precisa avanzar, unidos en la diferencia hacia un estado de autonomías, enriquecedor en todos los sentidos, frente a la vieja concepción del Estado Nación Centralista, acumulador de poder omnímodo y ajeno a las diversidades, riquezas y necesidades de las regiones. Dicho de otro modo, si el Estado Centralista no puede llegar a todos los rincones de Colombia, el Estado Autonómico sí puede conquistar nuevas metas que aporten por sí mismas y también en solidaridad y relación interautonómica al desarrollo de nuestro país.

Como no se trata de dividirnos entre buenos o malos en dichas reflexiones, en democracia creo que sería muy importante conocer las opiniones de los gobernadores departamentales y alcaldes municipales elegidos el pasado 29 de octubre, mucho más cuando es en las regiones urbanas y rurales donde vivimos todos.

Por eso, es fundamental que para las elecciones nacionales del 2026, cuando elegiremos integralmente el nuevo Congreso de la República y también presidente y vicepresidente de la República, el tema esté en la agenda pública de todos los candidatos y candidatas. Esto, con el fin de que el paso siguiente sea buscar los caminos constitucionales que nos permitan convertir Colombia, para bien de la democracia y la convivencia pacífica, en un país de autonomías regionales.

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