OPINIÓN

Carlos Iván Pérez

Como pez en el agua

Tres elecciones y tres alianzas diferentes dejaron a Álvaro Uribe como uno de los ganadores de la primera ronda del nuevo Congreso. La aparición de una derecha más vehemente le ha permitido ocupar un espacio más moderado y ampliar su margen de maniobra en el Capitolio.
29 de agosto de 2026 a las 10:00 a. m.

Esta semana concluye la primera ronda del nuevo Congreso. En poco más de veinte días se eligieron el presidente del Congreso, el contralor general de la República y los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral. Tres elecciones distintas que sirvieron para repartir algunos de los cargos más importantes del Estado, pero también para medir fuerzas y conocer el comportamiento de las nuevas bancadas.

Pasó de todo. El Centro Democrático celebró junto al Pacto Histórico; el sector verde de Carlos Amaya terminó votando con los Char y el nuevo Gobierno logró recuperarse después de su primer tropiezo en el Capitolio. Las alianzas cambiaron de una elección a otra y dejaron claro que, al menos por ahora, nadie tiene una mayoría asegurada.

Para la izquierda fue una victoria que el Gobierno al menos perdiera la Presidencia del Senado. Los liberales lograron un triunfo trascendental con la Contraloría y el Gobierno, con Rodrigo Lara como protagonista, consiguió mayorías en el CNE, junto con un magistrado de Salvación Nacional, partido minoritario al que inicialmente no le correspondía ese cupo por cifra repartidora. En medio de ese Congreso fragmentado hubo, sin embargo, un ganador: Álvaro Uribe.

El expresidente entendió mejor que nadie que estas primeras elecciones no exigían encontrar un aliado permanente, sino construir una mayoría diferente para cada ocasión.

La primera demostración llegó con la Presidencia del Congreso. Honorio Henríquez, senador del Centro Democrático, terminó elegido gracias a una alianza que incluyó los votos del petrismo. Pocas imágenes podían resultar más extrañas después de años de enfrentamientos entre ambos sectores. Pero cuando llegó el momento de contar votos, las diferencias ideológicas no impidieron el acuerdo de intereses.

La elección del contralor exigió una fórmula diferente. El Gobierno, que había sufrido una derrota con Alfredo Deluque, decidió no entrar de lleno en una nueva disputa. El Centro Democrático encontró entonces en el Partido Liberal el socio necesario para construir una mayoría mucho más amplia. El resultado fue prácticamente una aplanadora, con una votación casi unánime. El contralor será liberal y el vicecontralor, uribista.

Para elegir el Consejo Nacional Electoral hubo que volver a cambiar de compañeros de viaje. Esta vez, la coalición con el Partido MIRA y el entendimiento con el ministro del Interior permitieron que el sector encabezado por Uribe consiguiera dos de los nueve magistrados.

Tres elecciones. Tres alianzas diferentes. Tres resultados favorables.

La elección presidencial modificó el mapa político y demostró que existe un electorado de derecha que ya no necesariamente pasa por el Centro Democrático. Pero una cosa es conquistar la Presidencia y otra muy distinta, construir mayorías dentro del Capitolio. En ese terreno, por ahora, la experiencia y la extensa bancada uribista siguen pesando.

Sin embargo, ese pragmatismo también puede ser aprovechado por sus rivales de patio, que podrían presentarlo como una traición a los principios de la derecha para intentar arrebatarle aún más electorado en octubre de 2027.

La prueba llegará en poco más de un año. Las elecciones regionales permitirán saber si las bases que durante años sostuvieron al uribismo permanecen con el Centro Democrático o si fueron conquistadas por la Nueva Derecha y sus aliados territoriales. Gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos mostrarán hasta dónde llegó realmente la transformación de la derecha colombiana.

La vehemencia de los defensores de la patria ha terminado por otorgarle a Uribe un papel más moderado, que le permite construir relaciones de poder que antes le resultaban imposibles cuando era él quien ocupaba el extremo del espectro político. En ese nuevo escenario, al menos en el Congreso, se mueve como pez en el agua.

Álvaro Uribe celebró primero con la izquierda, después con el centro liberal y, finalmente, con el Gobierno de la Nueva Derecha. Cambiaron los aliados, pero no el resultado.