OPINIÓN

José Camilo Manzur

El ahorro de energía, la mejor defensa

Estamos consumiendo energía como nunca antes. Venimos viendo un crecimiento exponencial mes a mes, mientras la llegada de un Superniño nos pesca con el sector en cuidados intensivos.
15 de septiembre de 2026 a las 8:50 p. m.

Para quienes somos oriundos de la región Caribe o de muchos otros municipios donde el termómetro no da tregua, el aire acondicionado y el ventilador son parte fundamental de nuestro diario vivir. Más que un lujo, una necesidad básica. De ahí su uso intensivo, sobre todo en estos últimos meses. En estos sitios, las temperaturas van al alza e incluso han llegado cerca a los 40 °C, mientras la sensación térmica fácilmente puede oscilar entre los 45/50 °C, especialmente en poblaciones de alta humedad.

¿Por qué estamos sofocados? La razón la vienen advirtiendo expertos y agencias climáticas: un fenómeno de El Niño en intensidad creciente, un Superniño que ya llegó y que se extendería hasta la primera parte de 2027.

Esto nos plantea un escenario de gran complejidad, no solo para el diario vivir del ciudadano ‘calentano’, o del resto de colombianos, sino también para el sector que debe proveer un servicio tan fundamental para todos como es la energía eléctrica. No parar y prestar el servicio es el máximo reto.

Todos los agentes que conforman el sistema eléctrico y de servicios públicos, hemos sido muy vocales en advertir que avanzamos en una cancha que cada vez se torna más desnivelada, lo que dificulta las labores de las empresas que desde hace más de 30 años mantienen encendido al país los 365 días del año.

Ahora, el estado de cosas en el sector es bien conocido, un conjunto de dificultades que comprende deudas billonarias con las empresas, proyectos de generación rezagados, infraestructura de transporte rezagada y limitada, demanda no atendida por limitaciones en las redes, déficit de gas, déficit de contratos de energía, precios en la bolsa al alza, y todo esto en medio de una demanda de energía en récord histórico. Estamos consumiendo energía como nunca antes. Venimos viendo un crecimiento exponencial mes a mes mientras la llegada de un Superniño nos pesca con el sector en cuidados intensivos. Este evento, como se sabe, reduce la generación hídrica, que para el caso de Colombia provee entre 70 %-80 % de la energía. Este hecho nos llevará a depender mucho más de la generación térmica, cuya energía es más costosa.

Cabe precisar que la energía no faltará de un día para otro, pero hoy el calor es real y los consumos están disparados (en el Caribe ya hemos visto incluso picos que superan más del 10 %), por eso el margen de maniobra es cada vez más estrecho.

Estamos en una tormenta perfecta que requiere acciones urgentes que han debido iniciar mucho antes. Hoy esta generación más cara y con mayor consumo representará de manera temporal mayores costos que inevitablemente, como lo advirtió la ministra de Minas y Energía, María Nohemi Arboleda, se reflejarán en la tarifa.

Por supuesto que escuchar que en los próximos meses las facturas de energía subirán, y que además se desincentiva el sobreuso de energía eléctrica (Res. Creg 101 120 de 2026), genera malestar, sobre todo, entre hogares y negocios de regiones como la del Caribe y otras con sensaciones térmicas similares. Como millones de usuarios, las empresas prestadoras del servicio también se ven abocadas a enfrentar mayores costos.

Lamentablemente, hoy no hay proyectos nuevos con la energía suficiente para satisfacer de manera adecuada el consumo de todos los usuarios. Hoy se observan riesgos para atender estos consumos. Hay que evitar que en el futuro vuelva a suceder esto, incentivando nuevos proyectos y facilitando que los que están en curso puedan operar. Pero esto toma tiempo. ‘No es como soplar y hacer botellas’. Y por ello, en el corto plazo, hay que trabajar en aquello que pueda ayudar a minimizar esos riesgos, porque no hay energía más cara que la que no se tiene.

Por eso, hemos sido insistentes en un uso racional de la energía, la situación del sistema eléctrico es delicada. Es realismo, no alarmismo. Si los consumos siguen al alza y no moderamos o mantenemos nuestros propios consumos, el riesgo de alzas, o incluso de afectación en la prestación del servicio, aumentan. La estrategia temporal de la Creg busca precisamente evitar ese escenario. ¿Es una medida popular? No, pero la vía del ahorro no es una opción. Hoy más que nunca resulta imperativo garantizar el equilibrio del sistema y evitar males mayores para todos.

Por ello, invitamos a todos los colombianos a unirnos para cuidar nuestros recursos, a utilizar la energía con suma responsabilidad. Aun cuando hay usuarios que no hacen parte del programa de la Creg, como los oficiales y otros, es conveniente que todos de manera individual tengamos nuestras metas de ahorro. También ahorrando agua. ‘Simples hábitos, grandes beneficios’, reza la campaña de Asocodis, #EnciendeElAhorro. Rutinas simples pueden hacer la diferencia. Desconectar y apagar lo que no se usa, moderar aires acondicionados (ajustar temperaturas entre 24-26 °C), aprovechar la ventilación natural en las horas más frescas, usar bombillas LED, entre otras. Todo, por simple que parezca, aporta. Cada kilovatio ahorrado aminora la presión sobre el sistema.

Todas las empresas de Asocodis y del sector eléctrico en general trabajan 24/7 todo el año con el objetivo de llegar a hogares y empresas con un servicio de calidad y en las mejores condiciones posibles, aun bajo circunstancias tan desafiantes como la actual.

Tenemos derecho al goce de servicios, pero también tenemos la obligación de cuidarlos. Por eso el ahorro de energía hoy es nuestra mejor defensa, porque no hay energía más cara que la que no se tiene.

*Presidente de Asocodis.