OPINIÓN

Redacción Semana

El verdadero triunfo fue el de Oviedo

Al haber logrado el segundo lugar por la Alcaldía de Bogotá, Juan Daniel Oviedo empieza un proyecto político que lo puede catapultar como candidato dentro de cuatro años. La consolidación de una campaña transparente e independiente le permitió derrotar a Gustavo Bolívar, que creía contar con un apoyo arrollador. ¿Cómo fue este fenómeno?
1 de noviembre de 2023 a las 12:00 p. m.

De director del Dane a concejal de Bogotá por el Estatuto de Oposición. Juan Daniel Oviedo sorprendió a los bogotanos desde el octavo boletín por haber desbancado al candidato del Pacto Histórico del segundo puesto en el que la mayoría de las encuestas lo ubicaban. A diferencia de Galán, que ganó con una ventaja abrumadora después de intentarlo por tercera vez, Oviedo alcanzó más de medio millón de votos en su primer intento.

A pesar de que el voto contra lo que representa Gustavo Bolívar tuvo un peso significativo, “el gomelo”, como lo referencian, sí logró conectar con la gente, en especial con los jóvenes. Durante la campaña electoral fuimos testigos de cómo unos se atacaban con los otros. En medio de la trifulca que se creaba en cada debate, Oviedo aparecía rectificando el porqué cada candidato estaba ahí y haciendo hincapié de hablar con propuestas y no mediante ataques personales.

Sin dejar de lado la crítica a la administración saliente y a sus contrincantes, los descalificativos no fueron la estrategia de este nuevo político. Oviedo no mostró ser parte de esa política en la que la gente ya no cree. Su proyecto denominado Con Toda por Bogotá, en la que incluye “cabeza y corazón”, no necesitó de esas sucias prácticas de los politiqueros con las que manipulan a la población mediante difusión de información falsa o alteración de las propuestas de sus rivales.

La independencia con la que caracterizó su movimiento, a pesar de haber sido provocada para una supuesta unión entre Lara, Molano y él, generó empatía con la gente por la coherencia con la que se mantuvo. Ese nuevo aire del que estuvo impregnado su campaña puede llevarlo mucho más lejos que al Concejo de Bogotá.

Juan Daniel Oviedo ha consolidado un proyecto político que apenas empieza. Justo el día después de las elecciones, el excandidato salió a agradecer en las calles el apoyo que la ciudadanía le dio el pasado domingo 29 de octubre. Sin duda alguna, esa iniciativa es un gesto que la inmensa mayoría no hace. Por lo tanto, haber impregnado “cabeza y corazón” en sus dinámicas de persuasión fue, posiblemente, la mejor forma para que la gente reconociese en él nuevas formas de liderazgo con mucho futuro por delante.

La derrota en las urnas es un mensaje que la izquierda tiene que escuchar. Alfredo Saade, excandidato presidencial del Pacto Histórico, le pidió al presidente Petro acabar con la colectividad después del “fracaso” vivido en las elecciones. Aunque, la propuesta sea radical y poco probable, el triunfo de Oviedo es un llamado de atención sobre la forma en que se llega al poder, una forma de la que todos deben aprender.

La pelea electoral no se trata de una lucha de egos, se trata de mostrarse, democráticamente, como el mejor postor para solucionar las necesidades desatendidas de la población. Dentro de esa demostración no cabe enfrascarse en peleas personales, no cabe mover la línea ética ni tampoco alimentar el odio. Las denuncias y críticas se deben hacer con la altura que la ciudadanía merece.

Más allá de la técnica que implementó con profesionalismo en el Dane, Oviedo apenas inicia su carrera política. Buena mar le espera si sigue metiendo “cabeza y corazón”.