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José Daniel López
José Daniel López - Foto: SEMANA

¡Estrenando licencia de paternidad!

Sin duda, el principal reto no es el cambio de la ley, sino la transformación de la cultura machista: lograr que en Colombia las mujeres encuentren cada vez menos barreras para trabajar y crecer laboralmente.

Por: José Daniel López

Acaba de concluir mi licencia de paternidad. Fui uno de los creadores de la Ley de Licencia Compartida y, por cosas de la vida, terminé siendo uno de sus primeros beneficiarios. Esta es la historia:

Desde que llegué a la Cámara de Representantes (julio de 2018), mi equipo y yo nos dedicamos a armar este proyecto de ley. Nos inspiraban las miles y miles de jóvenes que eran rechazadas en el mercado laboral, por “temor” a que quedaran embarazadas. Pero también, la intuición de que algo andaba mal en un sistema que le daba a las mujeres 11 veces más tiempo de licencia parental que a los hombres, cuando se supone que la crianza es una responsabilidad compartida. Desde siempre, he creído que el Congreso debe ser un espacio para resolverle problemas concretos a la sociedad, más que para sembrar indignación o ir a calentar silla. Y acá había una oportunidad para lo primero.

Presentamos el proyecto de ley de Licencia Compartida el 6 de agosto de 2019, en equipo con la representante Juanita Goebertus y con la firma de varios parlamentarios más. Lejos estaba de imaginar que sería uno de los primeros beneficiarios de la ley, pues ni mi esposa ni yo teníamos planes de tener hijos, como muchas parejas de nuestra generación…

Dos años después y luego de un “parto colectivo” entre personas del Congreso, el Gobierno y la sociedad civil, se firmó la Ley de Licencia Compartida (Ley 2114 de 2021), logrando lo siguiente:

- Ampliamos la licencia de paternidad, pasando de 8 días a 2 semanas. En los próximos años, aumentará gradualmente a 5 semanas, a medida que baje el desempleo estructural.

- Creamos la licencia compartida, para que las parejas puedan acordar a su gusto la distribución de las últimas 6 semanas de la licencia de maternidad.

- Creamos la licencia flexible, que le permite a empleadores y trabajadores pactar periodos de licencia más largos para mujeres y hombres, a cambio de trabajo de medio tiempo.

- Prohibimos las preguntas sobre planes reproductivos en entrevistas de trabajo. Y establecemos que cuando a una mujer se le solicite una prueba de sangre en un proceso de selección, ella escogerá el laboratorio.

Y ahí ocurrió lo increíble: seis días después de la promulgación de la ley, llegó María Isabel. Terminé siendo uno de los primeros colombianos en disfrutar la nueva licencia de paternidad de dos semanas.

Hoy, que mi licencia de paternidad terminó, veo como un absoluto privilegio haber acompañado a mi hija en sus primeros días de vida y a mi esposa en un momento inolvidable, pero también durísimo. Envidio tremendamente a los papás del futuro, que tendrán tres, cuatro o hasta cinco semanas de licencia, según el modelo de gradualidad previsto en la norma. Pero sobre todo, entiendo que mi responsabilidad apenas empieza y que las noches de los próximos meses serán bastante largas. En otras palabras, que el fin de la licencia de paternidad me supone organizar mejor mi tiempo, más no transferirle mi parte de responsabilidad de crianza a mi esposa.

Finalmente, debo decir que me cuesta entender cómo alrededor del 50 % de los hombres colombianos con derecho a licencia de paternidad deciden no usarla. No debiera haber responsabilidades o presiones lo suficientemente poderosas como para privarnos de esta experiencia irrepetible. Sin duda, el principal reto no es el cambio de la ley, sino la transformación de la cultura machista: lograr que en Colombia las mujeres encuentren cada vez menos barreras para encontrar trabajo y crecer laboralmente; y que los hombres cambiemos el chip, entendiendo que los pañales, los trasnochos y los biberones son también para nosotros, de igual a igual.