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Opinión

  • | 2018/05/27 21:00

    “El que la hace, la paga”

    Cadena me contó que hace un tiempo recibió poder del senador Álvaro Uribe para que consiga testimonios en las cárceles que lo favorezcan en el caso de los falsos testigos.

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La Corte Suprema de Justicia tiene grabaciones, videos, documentos e interceptaciones telefónicas que indican que el expresidente Álvaro Uribe estaría presionando a un testigo, por dos vías diferentes, para que cambie su versión en varios procesos en su contra.

El testigo es Juan Guillermo Monsalve, el hijo del mayordomo de la Hacienda Guacharacas. Vivió por años en la antigua propiedad de la familia Uribe, fue paramilitar y ha declarado que Álvaro Uribe y su hermano Santiago son fundadores del bloque metro de las autodefensas.

Hace apenas tres meses a Uribe le salió mal una jugada. Cuando trataba de enlodar al senador Iván Cepeda, la Corte Suprema encontró y documentó que el denunciante Uribe podía ser realmente el núcleo de un plan para manipular testigos, montar un fraude procesal y obstruir la justicia.

La decisión de la corte fue firmada el viernes 16 de febrero. Apenas cinco días después, el miércoles 21, empezaron las presiones para voltear al testigo Monsalve recluido en la cárcel La Picota de Bogotá.

Un antiguo compañero de andanzas de Monsalve llamado Carlos López, y conocido con el alias de Caliche, se comunicó con él desde Neiva contándole que un conocido lo había buscado para que hablara con el congresista del Centro Democrático, Álvaro Hernán Prada.

Caliche le relató a Monsalve la forma en la que, según él, fue contactado: “Pues ahí me llegaron estos viejos y me dijeron lo mismo. Que se comprometen. Que están todos cagados. Ese señor Prada está cagado de miedo y ese hijueputa me dijo que me ayudaba, pero que ya, ya…que me cumplían pero que todo por, por…Hagamen (sic) un escrito”. 

Lo que querían de Monsalve, según Caliche, era una grabación retractándose de los señalamientos contra Uribe. El plazo era fundamental porque se vencía el término para presentar un recurso contra la decisión de la corte: “Sí, lo que pasa es que el viejo tiene que presentar unas vainas allá el viernes, en unas pruebas que tiene que mandar el viernes, entonces sería muy bueno que usted diera la declaración, así fuera por este medio mío. ¿Sí me entiende? Diciendo que el hombre ese le ofreció prebendas que nunca le cumplió a cambio de enredarlo a él. Eso es lo que están diciendo aquí, mano”. 

Ese recurso judicial fue el mismo que el senador Uribe anunció el viernes siguiente con megáfono en mano en la puerta del Palacio de Justicia, adelantando que habría nuevos testimonios contra Iván Cepeda.

Lo más grave que dice alias Caliche es que Uribe –a quien se refiere como “el caparrudo” y “el viejo”- participó en la conversación a través del celular del congresista Prada “Yo no puedo ponerme a inventar a estas alturas con una cosa tan supremamente delicada como es esa. Como le estoy diciendo yo con esto no me voy a poner a jugar. Directamente con el caparrudo ese fue que me lo pusieron en altavoz y hablé patrón. ¿Si no pa’ qué me pongo yo a abrir la hijuepucha jeta?, ¿para qué me pongo a decirle?”. 

Carlos López, alias Caliche, afirmó en la comunicación: “Yo escuché directamente me lo pusieron en altavoz al viejo ahí. Dijo ‘Venga mijo, será que usted puede entrar y hablar con él y que nos mande un video diciendo que ese hijueputa está prometiendo cosas que no le pudo cumplir. Que no se qué, que sí sé cuándo y que lo que está hablando él es mierda’”.

A cambio del video retractándose  y señalando a Iván Cepeda, Caliche transmitía un ofrecimiento: “Me dicen que sí, que se comprometen a ponerle y a removerle ese caso…a pasarlo a la JEP”. 

Y para concretar la oferta se ofreció a ir a la capital “¿Qué piensa si de pronto me subo para Bogotá mañana o pasado mañana y me entrevisto directamente con ese abogado de él, que es el doctor Granados. Esos hijueputas están a lo que yo les diga, cuando se lo diga, señor”.

Este fin de semana le pregunté al representante a la Cámara Álvaro Hernán Prada, su versión sobre estos hechos. Me confirmó que había tenido contacto con Carlos López pero, según él, no hubo ofrecimientos. Aseguró que López llegó a él a través de “Rodrigo Vidal, un señor de Garzón, Huila, que me dijo que López había trabajado con un señor de apellido Monsalve, preso por paramilitarismo que ahora quería decir la verdad”.

Prada aceptó que informó del contacto a Álvaro Uribe pero jamás mencionó que el expresidente hubiera participado en alguna conversación con Carlos López, Caliche.

Cuando le pedí el número de López me dijo inicialmente que me lo daría pero que no sabía cómo buscarlo en su celular. Luego que tenía un teléfono nuevo que había perdido los datos anteriores. Y por último, que el viejo aparato estaba en “cadena de custodia” en manos del abogado Víctor Mosquera Marín. Este último, me informó que no podía compartir la información porque ya el teléfono había sido “embalado” para ser entregado a la justicia.

Una hora después de nuestra última conversación, el sábado en la mañana, el abogado Mosquera publicó un comunicado afirmando que había un montaje en marcha contra Prada y el ex presidente Uribe, quienes inmediatamente difundieron el texto en sus cuentas de twitter. 

La vía Prada-Caliche no fue la única que intentaron para lograr la retractación de Monsalve. Al menos un abogado, quizás dos,  han contactado al testigo con ofertas.

El periodista Gonzalo Guillén publicó la primera investigación sobre el caso en el portal La Nueva Prensa. Allí menciona la presencia de los abogados Jaime Lombana y Diego Cadena en la cárcel La Picota.

De acuerdo con el artículo de Guillén, otro preso era el encargado de conectar a Juan Guillermo Monsalve con los apoderados de Uribe. Se trata de Enrique Pardo Hasche, un viejo miembro de la aristocracia bogotana, condenado a 29 años de cárcel por el secuestro de Eduardo Puyana, suegro del expresidente Andrés Pastrana, asesinado en cautiverio.

El abogado Lombana me confirmó que sí fue al mismo patio de La Picota donde está Monsalve y sí vio al abogado Diego Cadena en la fila de entrada a la penitenciaría. Sin embargo, Jaime Lombana es categórico al afirmar que él iba exclusivamente en una tarea familiar y humanitaria.

Me aseguró que por iniciativa de su actual suegra, doña María Mercedes Williamson Puyana, fue a ver al pariente de ella Enrique Pardo Hasche para ayudarle con un recurso jurídico. Lombana admite que Pardo Hasche sí le mencionó a Monsalve pero que él inmediatamente replicó “No quiero saber nada”.

Hace tres días Lombana le envió una carta a la Corte Suprema en la que afirma que -a pesar de ser abogado de Álvaro Uribe- nunca ha manejado el caso de los falsos testigos porque el apoderado es otro: “Jaime Granados con quien me separa un pública y vieja enemistad”. 

El otro abogado mencionado es Diego Cadena que reconoce que fue a La Picota a buscar la retractación de Monsalve enviado por el expresidente Uribe.

Entre la distinguida clientela del exótico doctor Cadena están los narcotraficantes Diego Rastrojo y Diego Montoya, alias Don Diego. Ha patinado convenientes cartas de Víctor Patiño Fómeque, para favorecer a Dilian Francisca Toro y de Gordo Lindo, para intentar limpiar a Santiago Uribe.

Cadena me contó que hace un tiempo recibió poder del senador Álvaro Uribe para que consiga testimonios en las cárceles que lo favorezcan en el caso de los falsos testigos. Algunos de ellos se han ofrecido a involucrar a críticos de Uribe en crímenes atroces como el de Álvaro Gómez.

Curioso abogado para un expresidente.

La corte tiene pruebas de lo que le pidieron hacer al testigo. El propio Juan Guillermo Monsalve manifiesta que los enviados de Uribe le dijeron: “De parte de Uribe, él le manda a decir que le de la firma. Que se retracte. Que con él cuente para lo que sea. Que mejor dicho este año está en la calle”.

De viva voz Monsalve, quien se mantiene firme en su testimonio, describe la oferta que recibió: “Que dijera yo que necesitaba si plata y que a cambio me daban, me metían a la JEP, o que si quería Justicia y Paz, y que también le daban protección a mi familia y que me dejaban en una parte donde yo me sintiera bien tranquilo”. 

Diego Cadena acepta haberse reunido también con la esposa del testigo Monsalve. Las conversaciones fueron grabadas por la Corte Suprema de Justicia y también -de manera subrepticia- por el astuto abogado Cadena.

La copia que me entregó Cadena registra este diálogo:

“-¿Su esposo está con Enrique Pardo?- pregunta el abogado.

-Enrique Pardo Hashe, sí –replica la esposa de Monsalve.

-El señor contactó a una persona que trabaja con el presidente Uribe. Esa persona le dijo al presidente, mire hay un testigo, Juan Monsalve, que quiere retractarse.

-¿Cómo se llama esa persona que dice que Juan se quiere retractar? –cuestiona la esposa del testigo.

-La persona...Eh no –vacila Cadena- Enrique le dice a Vicky Jaramillo: El contacto de Enrique para llegar al presidente. Vicky Jaramillo le informa al presidente y el presidente me informa y me desplaza hasta La Picota.” 

Vicky Jaramillo, persona allegada al expresidente Uribe y al Centro Democrático, me contó que quien la llamó a nombre de Pardo Hasche, para hablarle del testigo Monsalve, fue Ricardo Williamson Puyana, quien casualmente es el hermano de la ya mencionada suegra de Jaime Lombana.

La frase que sirve de título a esta columna se convirtió en el estribillo de Iván Duque. La consigna representa su promocionado compromiso con la cultura de la legalidad. Quizás le llegue la oportunidad de demostrar que no es solamente un eslogan.

Su jefe, a quien él llama “presidente eterno”, no solo la hizo sino que la sigue haciendo.

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