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Alejandro Cheyne, rector de la Universidad del Rosario.

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Huellas del Cocha Molina en la historia del vallenato

Heredero de una rica tradición musical familiar, el ‘Cocha’ se coronó en 1997 como el segundo rey de reyes en la historia del Festival de la Leyenda Vallenata de nuestro país, un honor que se otorga al más destacado de los acordeoneros y que anteriormente se concedía cada década (ahora cada quinquenio).

Alejandro Cheyne
30 de marzo de 2024

Independientemente de nuestra región de origen, es muy probable que hayamos escuchado, cantado o tarareado clásicos vallenatos como Matilde Lina, La casa en el aire o Sin medir distancias. La caja, la guacharaca y el acordeón han sido los instrumentos con los que los juglares e intérpretes vallenatos han narrado las historias de nuestra vida cotidiana, convirtiéndose en guardianes de nuestras tradiciones.

Cuando hablamos de la cultura colombiana, es imposible dejar de lado la riqueza musical que ha resonado a lo largo y ancho de nuestro país. Y en ese amplio universo sonoro, el vallenato ocupa un lugar privilegiado, siendo no solo una expresión artística del caribe colombiano, sino un verdadero símbolo de nuestra identidad nacional, declarado patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO.

Recordemos que fue al ritmo de vallenato que el célebre Gabriel García Márquez recibió el Nobel de Literatura en Estocolmo, en 1982. Él mismo consideró su obra maestra Cien años de soledad como un vallenato de 365 páginas.

Para comprender mejor este elemento tan significativo del folclor colombiano, compartí un diálogo con un referente del género: el ‘Cocha’ Molina. Hablar con este maestro del acordeón, desde la sede Nova, Centro de Experiencia y Aprendizaje de la Universidad del Rosario, fue como hojear un libro vivo de la historia del vallenato. Con 40 años de trayectoria artística, su acordeón ha sido el alma de innumerables clásicos que han tocado el corazón de los colombianos, colaborando con artistas de renombre como Diomedes Díaz, Fabián Corrales, Jorge Oñate, Iván Villazón y hasta Gloria Estefan.

Heredero de una rica tradición musical familiar, el ‘Cocha’ se coronó en 1997 como el segundo rey de reyes en la historia del Festival de la Leyenda Vallenata de nuestro país, un honor que se otorga al más destacado de los acordeoneros y que anteriormente se concedía cada década (ahora cada quinquenio). “La emoción más grande que he tenido en la vida ha sido ser rey de reyes”, me confiesa con orgullo.

En nuestra conversación pude apreciar, más allá del músico, al guardián de una tradición. El ‘Cocha’ Molina no solo ha dejado huella con su música en los escenarios, su compromiso con la preservación del vallenato se manifiesta en proyectos como Huellas del Maestro, una plataforma innovadora que permite a las nuevas generaciones aprender a tocar el acordeón de manera virtual, usando un teclado de computador que simula el de un acordeón real.

Su propósito, me explica, es apartar a la niñez y a la juventud de la violencia, cultivando en ellos el amor por la música. “Cuando uno vive la música con pasión, se vuelve más humano”, me dice con convicción. Y comparto su visión. La música, al igual que otras formas de expresión artística, es un poderoso instrumento para la transformación social.

Me cuenta, además, sobre otra apuesta para preservar el legado del vallenato: su casa museo, que pronto abrirá sus puertas en Valledupar. Allí se exhibirán sus discos de oro, su primer acordeón, diversos reconocimientos que ha cosechado a lo largo de su carrera y muchos otros objetos que darán cuenta de una exitosa trayectoria musical. Junto a otras casas museo ubicadas en la cuna del vallenato, se convertirá en un destino imperdible para acercarnos a la historia de este género musical.

“Tú siempre vives en un sueño”, le dicen al ‘Cocha’. Él sonríe y responde: “¿Qué tal si tú tocaras el acordeón? Yo disfruto cuando estoy tocando al ver la alegría de las personas”.

Sin duda, en tiempos de tormenta o inquietud, la música actúa como un bálsamo que nos da alegría y refugio. Así que, sea esta la oportunidad para unirme al llamado del ‘Cocha’ e invitarles a vivir la magia del vallenato y el acordeón en el Festival de la Leyenda Vallenata que se aproxima. Los caminos de la vida nos conducen a experiencias inolvidables como esta.