OPINIÓN

Aurelio Suárez Montoya

La Ley de Charles en el “nuevo modelo económico” petrista

Para cuadrar un “nuevo modelo económico” –en medio de 16 tratados de libre comercio en curso–, el CPV utilizó la Ley de Charles, “d’echarles machete” a los datos. Es el mismo neoliberalismo y hasta peor, porque se miente sobre logros inverificables del Gobierno del supuesto cambio.
11 de abril de 2026 a las 6:12 a. m.

El Centro de Pensamiento Vida (CPV), creado por el Gobierno Petro, presentó el “nuevo modelo económico” o al menos “señales” o “indicios” de despegue. Lo anunció, pese a que en Colombia sigan vigentes las recetas del Consenso de Washington: reformas de libre mercado, libre comercio, libre flujo de capitales y privatizaciones. En suma, la misma la política económica neoliberal de siempre.

Ese “nuevo modelo”, se funda en la eventual “diversificación” de las exportaciones, en las que, en 2025, las no minero-energéticas superaron a las de petróleo y carbón; en una economía movida por la demanda interna de los hogares, debido al mayor ingreso laboral, y en tres transiciones: de energía, agraria y la “reindustrialización”.

El CPV presenta datos para demostrar sus tesis., pero omite los que las refutan. Se ignora el desequilibrio macroeconómico, el mismo de los últimos 25 años, expresado en los “déficits gemelos”, ( fiscal y de las cuentas externas, en la cuenta corrientes de la balanza de pagos). Sumados en 2025, representan el quinto peor resultado de la última década, como porcentaje del PIB, con tendencia negativa (Gráfico).

Foto: Juan Carlos Sierra
Foto: Juan Carlos Sierra Foto: Foto: Juan Carlos Sierra

También se excluye la forma de financiar tal desequilibrio. Igual a la de los gobiernos neoliberales precedentes, con deuda pública, y no de cualquier manera, sino con el mayor volumen, como porcentaje del PIB, más del 60 por ciento. En 2022, de agosto a diciembre, pasó de 805 a $853 billones de pesos y a 1.238 billones en febrero de 2026., Crece un 50 por ciento y con una tasa de interés contratada cada vez más alta, que subió del 10 y el 11 por ciento al 14 (Gráfico).

Foto: Juan Carlos Sierra
Foto: Juan Carlos Sierra Foto: Foto: Juan Carlos Sierra

Más de $200 billones de pesos se destinaron a financiar los dólares que la economía colombiana no produjo de 2022 a 2025, ni en el comercio ni en la renta de las inversiones. Si se agregan 90 billones por el crecimiento del 25 por ciento del gasto de funcionamiento, y el resto por el servicio de créditos anteriores, se configura una situación explosiva. El CPV lo pasa por alto, así como las remesas de los compatriotas del exterior, de más de 45.000 millones de dólares en el cuatrienio, por las cuales el faltante no es mayor.

La supuesta diversificación exportadora de 2025 no fue “magia petrista”: Las ventas de carbón han caído en seguidilla desde 2017, de 105,23 millones de toneladas a 64,4 en 2024 y a escasos 51,4 millones en 2025. Además, de 2024 a 2025, el precio por unidad vendida al exterior bajó de 110 a 96 dólares. Es decir, el carbón se desplomó 25 por ciento en cantidad, como sucede hace 8 años, y 12 por ciento en el precio. Ese fue el “milagro”.

Lo mismo ocurre con el petróleo y sus derivados. De 49,94 toneladas en 2014, se bajó a 31 en 2022 e igual en 2025. Mientras tanto, el precio real del Brent en el último año se redujo de 70,11 a 59,46 dólares por barril. Si sumamos esas ventas de carbón, petróleo, ferroníquel y las de café por 5.788 millones de dólares, Colombia mantiene su perfil neocolonial como simple proveedora de materias primas. La cacareada “diversificación” es un fantasma y, peor, si se añaden los 4.128 millones de dólares en oro exportado, como en la Colonia.

En 2025 las exportaciones disminuyeron en 14 de las 34 subpartidas industriales. Los plásticos primarios se redujeron en 330 millones de dólares y el hierro y el acero en 425 millones. También rebajaron hilados, confecciones y calzado, ramas intensivas en mano de obra. Subieron los aparatos eléctricos con 350 millones de dólares y el papel, los vehículos y la metalmecánica tuvieron avances marginales. ¿Cuál “reindustrialización”? Al revés, mientras en la agroindustria de etanol se importaron 434,44 millones de litros en 2025, la economía se especializa en servicios de baja productividad como turismo, actividades de diversión y administración pública.

En tanto el ahorro nacional se derrumba a la mitad y la revaluación es del 25 por ciento (E. Sarmiento), se insiste en que la demanda interna es el dinamizador de la economía, lo que se contradice, en valores constantes, con la evolución del ingreso por habitante. Subió, entre 2022 y 2025, apenas 160 dólares o 430.000 en pesos; es decir solo 53 dólares o $143.000 anuales. Es un 0,9 por ciento en promedio anual para el trienio, mayor que 0,77 de los tres primeros años de Duque, pero inferior a 1,1 en los de Santos (Banrep). ¿Dinámico por remesas y economía subterránea? El CPV no lo tiene en cuenta ni que Colombia se mantenga entre los países más desiguales del mundo ni que en la estructura tributaria prevalezcan los impuestos regresivos.

Para cuadrar un “nuevo modelo económico” -—en medio de 16 tratados de libre comercio en curso- el CPV utilizó la Ley de Charles, “d’echarles machete” a los datos. Es el mismo neoliberalismo y hasta peor, porque se miente sobre logros inverificables del Gobierno del supuesto cambio.