OPINIÓN

Julio Londoño

Los “mesías” en los estados

Aunque el caudillismo siempre ha existido, han surgido nuevas modalidades de comunicación.
3 de marzo de 2023 a las 10:38 a. m.

En medio de la guerra entre Rusia y Ucrania, siguen apareciendo los caudillos de corte populista con tesis “revolucionarias” de izquierda o de derecha.

Al estilo de Castro, con sus largas arengas en las multitudinarias concentraciones en la Plaza de la Revolución; de Trujillo en la República Dominicana, con sus contagiosos merengues; de Perón y de Evita en la Argentina, que optaron por intervenciones desde el balcón de la Casa Rosada; de Chávez con los programas de Aló presidente, y de Trump en los Estados Unidos incitando a sus seguidores a salir a la calle para respaldarlo.

La diferencia es que, ahora, los medios de comunicación con las masas son las redes sociales.

Se recuerda una antigua novela satírica de ficción del escritor Enrique Jadier Poncela: La turneé de Dios. Cuenta que Dios resolvió hacer una correría por la Tierra, específicamente por España. Los medios, con emoción, anunciaban que Dios llegaría a una localidad, siempre con un notable retraso por los compromisos adquiridos, lo que generaba mayor expectativa entre los espectadores. Se reunían millares que le solicitaban cosas que solucionaba con milagros. El problema es que todo a la larga se le complicó y hasta los milagros le comenzaron a salir mal.

Hay testimonios de la llegada del general Rafael Reyes a Bogotá para asumir la presidencia, después de la Guerra de los Mil Días, en medio de arcos de triunfo al Vencedor de Enciso. En 1906 mandó a fusilar a los autores del atentado que le hicieron en Barro Colorado, hoy carrera 7ª con calle 30 en Bogotá. Años después, agobiado por las críticas, renunció casi subrepticiamente.

En 1982, Belisario Betancur logró la primera magistratura con el lema de Sí se puede y la promesa de “casa, carro y beca”. Con el triunfalismo desplegado por sus copartidarios, muchos al inicio se volvieron “belisaristas”, mientras que los liberales se metían debajo de las mesas. Como presidente electo, solo se desplazaba por las calles en Renault-4, en contraste con los movimientos de algunos de sus antecesores rodeados de motos y sirenas.

Durante la última parte del gobierno del general Rojas Pinilla, a esa comitiva la llamaban ‘La sonora matancera’. Se argumentaba que era por razones de seguridad. Naturalmente, las fuerzas militares no contaban en ese entonces con helicópteros.

A Betancur, no obstante su hidalguía, el frustrado acuerdo con la guerrilla, la tragedia de Armero y la toma del Palacio de Justicia, lo marcaron de ahí en adelante.

Zelenski, el presidente de Ucrania, es ahora la vedette mundial, solo rivalizado en nuestro medio de vez en cuando por Shakira y sus líos con Piqué. Por su parte, Putin, que quiere ser el sucesor de Pedro El Grande, aparece “con todo su poder y majestad”, como el gran líder Kim Jong-un de Corea del Norte.

La historia indica que con frecuencia a “los mesías” tarde o temprano no les salen bien los milagros. Tal vez Zelenski sea la excepción… No sabemos cómo les irá a los demás.

(*) Decano de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario.