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DIANA SARAY GIRALDO Columna Semana

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Nadando en promesas incumplidas

Una realidad plagada de promesas incumplidas, deportistas que salen adelante por sus propios medios, con realidades hechas de carencias, que solo reciben la mano de los gobernantes cuando la estiran para posar para la foto junto a las medallas que traen.

Diana Giraldo
25 de septiembre de 2021

El espacio ni siquiera alcanza a ser una piscina. Parece más una pileta. Abandonada, cubierta de lama verde y hundida entre la maleza. En sus esquinas el agua se empoza, y el calor del ambiente hace que sus aguas encharcadas estén plagadas de larvas, que pronto serán una invasión de mosquitos.

Allí, el 10 de marzo de 2017, la entonces directora de Coldeportes, Clara Luz Roldán, anunciaba que todo estaba listo para construir un megaproyecto acuático de alto rendimiento. “El gobernador (Didier Tavera) muy juicioso, con el alcalde de Piedecuesta (Danny Ramírez) y el director del InderSantander (Carlos Díaz Barrera) me habían manifestado que ya tenían listo el lote, que ya estaban avanzando en el proyecto, así que vinimos… y vimos que el proyecto está supremamente avanzado, y que antes de terminar el mes nos lo están radicando en Coldeportes…”, manifestó Roldán desde el humilde barrio La Argentina, en Piedecuesta (Santander).

Con la construcción de una piscina olímpica, una de calentamiento y las graderías, la directora de Coldeportes anunciaba al país que este centro deportivo era el justo reconocimiento a los nadadores paralímpicos que acababan de traer de Río de Janeiro 7 medallas: un oro, cuatro platas y dos bronces. “Yo les estoy cumpliendo a los deportistas paralímpicos que ganaron medallas y que sueñan con este complejo deportivo”, dijo emocionada Roldán.

Luego, el 11 de noviembre de 2017, se firmó el convenio entre Coldeportes, la Gobernación de Santander y la Alcaldía de Piedecuesta, por 11.000 millones de pesos: 7.000 millones de aportes del Gobierno nacional, 3.000 millones del departamento y 1.000 millones del municipio.

Un año después, en diciembre de 2018, en un evento lleno de flashes y aplausos, el gobernador Didier Tavera y el alcalde Danny Ramírez abrazaban a los nadadores Moisés Fuentes y Nelson Crispín, y les anunciaban que el consorcio OMC Olímpico Santander iniciaba ese día la construcción de lo que sería el santuario de los nadadores de alto rendimiento en el país.

Pero no se construyó ni una grada. El proyecto tenía fallas en los diseños y el terreno que se designó es una zona de reserva donde no se puede construir. Coldeportes jamás nombró supervisor del contrato y ni el alcalde ni el Gobernador hicieron gestiones para destrabar el proyecto.

Vinieron entonces los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en los que los mismos nadadores consiguieron dos oros, cuatro platas y tres bronces, y de nuevo los aplausos y las fotografías. Entonces los deportistas Moisés Fuentes, Nelson Crispín y Carlos Serrano, junto a sus entrenadores, hicieron un video en el que mostraron su indignación: “Hicimos una apuesta con Coldeportes, si ganábamos una medalla de oro en Río 2016 nos construían un Complejo Acuático digno… Nos hicieron posar para la foto y no nos cumplieron y debió pasar un nuevo ciclo paralímpico de cinco años y todavía seguimos en la misma piscina de dos metros con 25… si el país quiere más medallas y más deportistas, más victorias a nivel olímpico y paralímpico, necesitamos el complejo acuático y no queremos más promesas incumplidas”.

Así que esta semana, el show se repitió.

El ahora ministro del Deporte, Guillermo Herrera Castaño, visitó este jueves el terreno donde se iba a construir el complejo acuático de Piedecuesta y aseguró que ahora sí será una realidad. “Lo más importante que hay que resaltar es que aquí no se ha perdido un peso, porque no se alcanzó a girar ningún recurso, pues el proyecto nunca inició obras, porque se advirtió que tenía dos problemas: que el diseño no cumplía con los estándares internacionales para tener aquí una piscina olímpica y que el lote que se escogió está afectado por condiciones de protección ambiental”.

El jefe de la cartera de Deporte aseguró que el ministerio mantiene intacto el compromiso de destinar estos recursos para la construcción del complejo acuático y con el actual gobernador, Mauricio Aguilar, y el secretario general de Piedecuesta, Jaime Báez, en representación del alcalde Mario José Carvajal, les juraron a los nadadores paralímpicos que ahora sí tendrán el complejo acuático. Exactamente la misma foto de hace cinco años, pero con nuevos gobernantes.

Todos advirtieron que hay que arrancar de cero, volver a hacer diseños, encontrar un nuevo lote. “Esta vez lo tenemos que hacer bien, no por correr vamos a cometer los mismos errores… Cuando el Gobierno se compromete en algo, nosotros como funcionarios públicos tenemos que trabajar para cumplir ese propósito”, concluyó el ministro Herrera.

“¿Quién es el responsable de tan estruendoso fracaso del proyecto inicial?”, preguntaron los periodistas presentes. “-Habrá que revisar que pasó, hoy no es el día de buscar responsables, sino de buscar una solución para la comunidad y los deportistas”, respondió el ministro.

“¿Qué se va a hacer con el lote actual, donde están las piscinas abandonadas convertidas en criadero de mosquitos y refugio de adictos?”. “- Habrá que mirar”, respondió el gobernador Mauricio Aguilar.

“¿Cuándo vamos a tener el nuevo proyecto?”: “-Esperamos presentarlo este año”, respondió el secretario del Interior de Piedecuesta. -“Ya dejemos de hablar de una promesa y hablemos de un compromiso”, suplicó el medallista Moisés Fuentes.

Este es el retrato perfecto de lo que significa el deporte y los deportistas para nuestros gobiernos. Una realidad plagada de promesas incumplidas, deportistas que salen adelante por sus propios medios, con realidades hechas de carencias, que solo reciben la mano de los gobernantes cuando la estiran para posar para la foto junto a las medallas que traen.

Ojalá cumplan. Pero me temo que llegarán otros Juegos Olímpicos y aún los nadadores no tendrán piscinas.

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