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David-René-Moreno-Moreno. - Foto: Cortesía: Almirante-David-René

Se consolida el régimen

Tenemos que abrir muy bien los ojos, pues este gobierno nos lleva hacia la ruina y a la pérdida de la democracia y de las libertades; solo los colombianos podemos evitar esta catástrofe.

Por: David René Moreno Moreno

Uno de los símbolos distintivos de la democracia es la separación de poderes; con las últimas declaraciones de Petro acerca de la deseada liberación de los vándalos de la primera línea antes de la Navidad para convertirlos en gestores de paz, se está consolidando la intromisión del Poder Ejecutivo en los temas del Poder Judicial, lo cual además de generar impunidad ante el delito y hacerse cómplice del mismo, nos confirma una vez más que este presidente ya está en campaña para 2026 y por consiguiente para las elecciones regionales de 2023, llevándonos al abismo y cimentando las bases de la izquierda para permanecer muchos años en el Gobierno; se está consolidando el régimen que no tiene nada que envidiarle a Maduro, Ortega o Kim Jong-un.

Han sido varios los intentos de Petro para lograr la liberación de quienes hicieron tanto daño al país, incentivados y patrocinados por varios de sus alfiles, como es el caso de Bolívar, planteando desde el Congreso ‘micos’ en el proyecto de ley de paz total, en el que se propuso el indulto y la amnistía para estos individuos; como causó tanto alboroto, decidieron proponer la creación de una ‘Mesa de alternatividad penal’ y la ministra de Agricultura buscó que se aprobara un ‘tratamiento no punitivo’ para estos delitos. Todo esto lo ha encubierto la izquierda bajo el engaño de que hubo ‘un estallido social’, cuando lo que se produjo contra el gobierno Duque fue tratar de encender la llama para que se iniciara una guerra civil; esto es indignante y aberrante.

Llama la atención que no hay pronunciamientos del poder judicial frente a estas arremetidas de Petro, pues este poder está siendo avasallado por la izquierda, y aunque su gestión es controvertida, pobre y coja, se debe reconocer que la justicia debe ser el principal elemento transversal a todas las actividades del Estado, pues sin justicia no hay seguridad, desarrollo o bienestar, las cuales deben ser las principales metas de alto nivel en un gobierno elegido democráticamente, objetivos muchas veces desconocidos por regímenes dictatoriales y totalitarios.

Algunos ministerios son la punta de lanza para generar el ambiente propicio que requiere la izquierda para legitimarse en el poder, como es el caso del ministro de Defensa, claramente desafecto a la institucionalidad castrense, pues con sus declaraciones busca deslegitimar a las Fuerzas Militares, seguramente allanando el camino no solo para debilitarlas, sino para fortalecer a la guardia campesina, guardia indígena, guardia cimarrona y otras. Se nos olvida que el artículo 216 de la Constitución establece que “La fuerza pública estará integrada en forma exclusiva por las Fuerzas Militares y la Policía Nacional” (subrayado y negrilla fuera de contexto). ¿Estará buscando el Gobierno legitimar unas milicias populares con los integrantes de la primera línea?

La ministra de salud continúa tratando de convencer al pueblo colombiano de que el desatino de acabar con la salud en el país es lo mejor que puede suceder en este gobierno, y Petro tratando de desprestigiar el sistema de salud lo califica como uno de los peores del mundo, así como manifiesta que la atención durante la pandemia no estuvo a la altura, cuando la evaluación internacional indica que Colombia está por encima de la media mundial. El país está pasando por este trago amargo del gobierno socialista debido precisamente a la corrupción política que se ha enquistado en la sociedad. No me imagino a ‘Diosdado Barreras’ o a ‘Vladimir Bolívar’ repartiendo el pastel de la salud de más de tres billones de pesos entre sus compadres y los colombianos muriéndose a la entrada de los centros de salud.

Las ‘repúblicas independientes’ siguen creciendo y es así como una decisión de un Juzgado de Ejecución de Penas ordena la suspensión de acciones cívico-militares donde haya participación de niños, aumentando así el desconocimiento y alejamiento de una de las instituciones más queridas y respetadas por los colombianos para que esta juventud quede a disposición de las sucias artimañas de los grupos delincuenciales, especialmente en la compleja región de Arauca, donde los diferentes grupos al margen de la ley se disputan desde hace décadas el poder.

Tenemos que abrir muy bien los ojos, pues este gobierno nos lleva hacia la ruina y a la pérdida de la democracia y de las libertades; solo los colombianos podemos evitar esta catástrofe. Pensemos en país, pensemos en futuro.