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Deserción escolar, un problema que ya supera los 100.000 estudiantes en 2020

Salir a trabajar para ayudar económicamente en sus hogares y no poder conectarse a internet para recibir las clases son las principales causas que alejan a los estudiantes de la educación en el contexto de la pandemia.


La covid-19 ha impactado significativamente la deserción escolar en Colombia. Las cifras más recientes del Ministerio de Educación Nacional (MEN) en este sentido apuntan a que 102.880 estudiantes se habían retirado hasta el mes de agosto, de un total de nueve millones de estudiantes. 

Para Alexander Rubio, director del Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico (Idep), la situación sanitaria ha llevado a que, en el caso de los jóvenes, opten por retirarse del colegio para ir a trabajar y ayudar económicamente a sus familias, que se han visto afectadas por la cuarentena.

“Algunos de los jóvenes han tenido que ubicarse en espacios laborales y dejar la escuela en segundo lugar, ya que pasa a primer plano sobrevivir, solucionar las necesidades básicas insatisfechas y proveer de alimento a sus familias”, agregó.

Otros jóvenes, sobre todo los de los dos últimos años (10 y 11), presentan, en muchos casos, desmotivación y falta de interés por sus estudios, ya que no se adaptan a la virtualidad o no pueden “conectarse” a las clases por las falencias que hay, sobre todo en la ruralidad, en lo concerniente a las posibilidades de conexión y acceso a herramientas. 

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Para evitar la deserción, sostiene Rubio, es importante generar espacios de apoyo a las comunidades, con aportes económicos y gratuidad escolar.

Así mismo, la vinculación de la familia a las dinámicas escolares es un aspecto clave para evitar el retiro de niños y jóvenes de sus escuelas.

“Los maestros también se convierten en una segunda familia. Ellos logran limitar ese proceso, generando empatía. Son la primera línea que contribuye a que no haya deserción”, destaca.

El llamado

Otra de las personas que ha analizado esta dinámica de retiro de los estudiantes del sistema educativo es Pablo Jaramillo, director de la organización Alianza Educativa, organización que administra once colegios oficiales de Bogotá y que es liderada, a su vez, por la Universidad de los Andes, el Colegio Los Nogales, el Colegio San Carlos y el Gimnasio La Montaña.

Para el ejecutivo, es un hecho que ha habido un esfuerzo de todas las instituciones. “El Gobierno está haciendo la tarea y es un desafío muy grande garantizar que los estudiantes permanezcan en el sector educativo. No obstante, debe haber compromiso en temas como la conectividad”, precisó.

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Sobre este último tema, el Ministerio de las TIC señala que la tarea se está haciendo y que en Colombia vienen creciendo las conexiones a internet fijo, la velocidad de descarga y el acceso móvil a internet, donde seis de cada diez personas disfrutan de este último servicio.

Otra medida urgente, según Jaramillo, es la reapertura gradual segura de los colegios para que los estudiantes más vulnerables puedan ir regresando a las aulas, una medida que hace un par de semanas empezó en algunos colegios de carácter privado. 

No obstante, la clave es hacerlo también en las instituciones públicas, principalmente en las ubicadas en las zonas más apartadas, en las cuales los estudiantes tienen las mayores dificultades para acceder de manera virtual.