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Huerta Bar, una propuesta coctelera en el corazón de Usaquén

Este es un bar especializado en coctelería artesanal, donde el uso de ingredientes frescos y naturales da paso a cocteles originales y bien preparados.


No es un lugar por el que un transeúnte pase desprevenidamente y entre. No, a Huerta Bar hay que llegar porque alguien estuvo y se lo contó. De hecho, su ubicación puede ser su ventaja o desventaja, dependiendo de cómo se mire.

Ubicado en la parte trasera del Biohotel Organic Suites, debajo de Usaquén, es de las primeras propuestas hoteleras en Colombia con filosofía sostenible. Con esa misma línea de pensamiento crearon una huerta propia de más de 700 plantas y 120 especies diferentes que usan para todas las preparaciones.

Este es un bar de cocteles de autor, de creaciones artesanales en donde los macerados, las infusiones e incluso hasta las gotas amargas y almíbares son preparados en casa.

Sentarse en la barra le dará una idea del tipo de bar que es. Todos los “juguetes” están presentes y todo está calculado en la organización. El bartender principal, Ricardo Torres, hace muestra de su talento haciendo un pequeño show de flair (las acrobacias que se suelen hacer con botellas y shakers).

Sin embargo, aquí el protagonista no es el show, sino el sabor y el equilibrio de los cocteles. Dentro de los que recomendamos está el Conariño, un refrescante coctel que hace alusión al departamento de Nariño por su producción de uchuva. Este viene con vodka, uchuva, elixir de hierbas de la huerta y top de soda.

Por otra parte, El Pinche Jengibre está preparado con tequila infusionado con pimentones a la parrilla, elixir de jengibre y zumo de limón fresco. También están los clásicos con una ligera vuelta para ponerlos al día como el Daiquereando con lulo, el cual lleva ron, elixir de lulo con un roce de jengibre y zumo de limón fresco.

Lo importante es que hay para todos los gustos e incluso nos atrevemos a decir que a quien tenga una ligera aversión a los cocteles en este lugar pueden cambiar de opinión. Todos están servidos con dedicación y esmero, y la relación precio-calidad es buena.

Las tapas del lugar, que no dependen de ellos sino del hotel, merecen una revisión profunda pues la calidad de la comida debe ser consecuente con la de las bebidas. Así mismo, la música necesita de una curaduría y de una línea más definida.

A pesar de esos inconvenientes, es sin duda un gran lugar para los amantes de los cocteles. Por eso, acaban de recibir el premio al mejor bar de coctelería de Bogotá y el segundo puesto en Colombia en los premios Cocktails Colombia.