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En el país también está circulando la subvariante XBB, conocida con el apodo de "pesadilla".

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Atención: la variante “perro del infierno” de covid-19 ya circula en Colombia, ¿es peligrosa?

Se trata de un sublinaje de ómicron que ya representa tres de cada diez contagios nuevos que se dan en territorio nacional.

22 de noviembre de 2022

El Instituto Nacional de Salud (INS) publicó una nueva actualización del rastreo que les hace a las variantes del coronavirus que circulan en Colombia. El último reporte tomó datos recogidos hasta el pasado 6 de noviembre, por lo cual podría haber variaciones en comparación a los nuevos contagios que se están documentando en la actualidad.

Aunque durante varias semanas el INS había identificado que las subvariantes de ómicron más predominantes en territorio nacional eran la BA.4 y la BA.5, asociadas a mayor capacidad de transmisión, se conoció que a finales de octubre la tendencia empezó a cambiar.

Según los registros que se obtuvieron el pasado 23 de octubre, la subvariante BA.4 empezó a representar alrededor del 15 % de los contagios nuevos y la BA.5 cayó a cerca del 50 %. Esto debido a que había empezado a circular un nuevo actor en el panorama epidemiológico del país: la BQ.1, conocida también con el apodo de “perro del infierno”.

Se trata de una subvariante que ha causado revuelo a nivel internacional y que ya se ha detectado en otros países de la región como Chile y México. Los últimos registros que tiene el INS de “perro del infierno” apuntan a que representa cerca del 34,6 % de los contagios nuevos de coronavirus que se dan en Colombia. En otras palabras, uno de cada tres colombianos que se enferman de covid-19 en la actualidad contraen “perro del infierno”.

El INS también advirtió que hasta el pasado 6 de noviembre también se identificó que la subvariante XBB, conocida con el apodo de “pesadilla”, también está circulando en Colombia y ya representa el 3,8 % de los contagios nuevos.

¿La subvariante “perro del infierno” es peligrosa?

Para empezar, hay que decir que el apodo de “perro del infierno” no es oficial. Se trata, más bien, de un remoquete que ha sido difundido entre los medios de comunicación. Más aún porque generalmente les venían asignando nombres del alfabeto griego a las subvariantes. Incluso algunos expertos han lanzado críticas contra el término “perro del infierno” por considerar que puede provocar una alarma que es, a todas luces, innecesaria.

Una vez el INS publicó la actualización de su último reporte de vigilancia genómica para el coronavirus, también aprovechó para dar un parte de tranquilidad.

El ente epidemiológico informó que si bien están circulando nuevos sublinajes de ómicron que se han vuelto más predominantes en el país, por lo pronto ni en Colombia; ni en el mundo se ha detectado que “perro del infierno” y las otras subvariantes provoquen aumentos en las tasas de hospitalización y muerte por covid-19. Eso es, a fin de cuentas, lo que de verdad debería despertar preocupación.

En este momento, la OMS no ha considerado que esta variante sea de preocupación, es posible que logren evadir en parte la respuesta inmunológica, por eso logran predominar en otra variante… No es una variante que genere preocupación ni alarma en el mundo médico. Hay que estar atentos a la evolución de estas mismas variantes”, dijo en una entrevista con SEMANA el epidemiólogo Carlos Álvarez.

Lo mismo aplica para la subvariante “pesadilla”, que tampoco está en la lista de preocupación elaborada por la OMS.

Vale decir, sin embargo, que la noticia de que “perro del infierno” y “pesadilla” ya se encuentran circulando en Colombia llega justo cuando los nuevos reportes del Ministerio de Salud muestran un aumento en la circulación del coronavirus en el país.

El último reporte, que se publicó el pasado jueves 17 de noviembre, mostró que los casos nuevos de covid-19 llevan tres semanas consecutivas creciendo. El boletín más reciente mostró que hubo 1.298 nuevos casos entre el 11 y el 17 de noviembre.

En comparación a los datos que se reportaron en el boletín de hace un mes, los contagios crecieron alrededor del 112 %.