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- Foto: Buena Vista Images/ Getty Images
Alianza DW

Cómo un elefante huérfano le dio un nuevo propósito a una artista

El 12 de agosto es el Día Mundial del Elefante. Habla la artista malaya Christine Das, que educa a personas sobre la conservación de la vida salvaje a través de sus obras.

En enero de 2013, la artista malaya Christine Das estaba navegando por Facebook cuando vio una publicación alarmante: mostraba la imagen de un bebé elefante extendiendo la trompa hacia su madre muerta.

“El texto decía algo así como: ‘trataba de despertarla con la trompa’”, recuerda Das.

Resultó ser el único superviviente de una manada de 15 raros elefantes pigmeos de Borneo, que se sospechaba habían muerto envenenados cerca de una plantación de palma aceitera en el estado malasio oriental de Sabah. La cría había sobrevivido solo porque había sido amamantada por su madre hasta ese momento.

Los elefantes pigmeos, en peligro de extinción, solo se encuentran en el extremo noreste de la isla de Borneo. Más pequeños y rechonchos que otros elefantes asiáticos, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) estima que su número es inferior a 1.500 ejemplares en libertad.

Aquella foto de ‘Joe’, como se llegó a conocer a la cría de elefante en los medios de comunicación, ocupó los titulares de todo el mundo y tuvo un profundo impacto en Das.

“Me golpeó de una forma parecida a cuando alguien a quien quieres de verdad muere y te afliges. Es exactamente lo que yo viví. Y fue una imagen que evocó esta profunda reacción y conexión emocional”, le dijo a DW.

Propósito renovado

Cuando vio la imagen de Joe, empezó a investigar sobre el destino de los elefantes y se sorprendió de lo amenazados que estaban. Para Christine Das, estos gentiles gigantes se han convertido en motivos de sus obras de arte sobre la vida salvaje por muchas razones.

“No veo a los elefantes como símbolos espirituales o religiosos, sino como criaturas majestuosas y como seres que dan vida al bosque”, dice, y añade que son buenos jardineros.

Estos animales se consideran “eco-ingenieros”, ya que fertilizan la tierra y excavan abrevaderos. Además, normalmente pueden recorrer grandes distancias, ayudando así a dispersar semillas y plántulas de árboles, que promueven el crecimiento del bosque.

Así, inspirada por estas magníficas criaturas, parte de los ingresos de la venta de los cuadros de Das se destinan a la compra de semillas para la reforestación, lo que la convierte a ella misma en una “eco-ingeniera” artística.

Poder femenino

La activista medioambiental Das ve una fuerza adicional reflejada en los elefantes. “Veo el poder de la mujer, porque toda la manada está dirigida por hembras. Así que desde el jefe de la manada hasta la madre, las primas, todas son como mujeres que cuidan de toda la manada”, dice.

Junto con WWF Malasia, Das también ha plasmado sus característicos diseños de elefantes en camisetas cuyos beneficios se destinan a la conservación de los elefantes.

Además de los elefantes, Das ha incluido en sus obras a los tigres, que están en grave peligro de extinción, y que se benefician de los esfuerzos de reforestación para ampliar su hábitat.

Encuentro con el elefante huérfano Joe

En septiembre de 2013, Christine Das tuvo por fin la oportunidad de conocer a su “musa”, Joe, en el santuario que lo albergaba entonces.

“Me enamoré de él a primera vista. Se acercó a mí por alguna razón, aunque había muchos otros allí conmigo. Me agarró la mano con su trompa como para decir ‘hola’. Luego me tiró del pelo y conseguí besarle en la frente. No puedo expresarlo con palabras. Mi corazón estalló”, contó Das.

En la actualidad, Das ha intensificado sus esfuerzos de conservación de los animales ofreciendo talleres de arte educativos titulados “So Wild”.

En colaboración con patrocinadores y zoológicos, imparte clases para adultos y niños, en las que los participantes reciben kits de arte con esculturas de elefantes o tigres que pueden pintar y diseñar ellos mismos como ediciones limitadas. En el proceso, aprenden sobre los animales y lo que pueden hacer para ayudar a protegerlos.

“El pequeño Joe me cambió para siempre. Abrió una parte de mi alma que no sabía que existía. Todo lo que sé es que tengo que hacer todo lo que pueda dentro de mi capacidad y mi arte para protegerlos como lo haría con mi familia”, sostiene.

*Texto de la DW.