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Regreso a la normalidad: el peor enemigo de la ansiedad

Muchos están felices porque las normas de bioseguridad se están relajando en el mundo, pero otros están experimentando altos niveles de ansiedad frente a su espacio personal.

Cuando Joaquín asistió recientemente a una exposición de arte moderno en Bogotá un amigo se le acercó a saludarlo. Él lo iba a hacer al estilo pandemia, que es chocando los puños, pero su amigo abrió los brazos para abrazarlo. “La situación fue rara. No sabía qué hacer. No quería ese tipo de cercanía”. Algo similar le pasó a Daniela, una arquitecta que vive en Cartagena. Aunque ya acepta ir a un restaurante y quitarse el tapabocas, la semana pasada tuvo un altercado con el anfitrión del lugar porque ubicó a todos los clientes en un mismo sector. “A pesar de que había espacio suficiente para que quedáramos más lejos, nos puso en mesas muy pegadas”. Daniela sintió tanta claustrofobia que prefirió comer rápido y salir.

Casos como estos se están viendo en todo el mundo. La ansiedad en torno al espacio y a la interacción social en general se ha vuelto un tema de consulta a medida que el mundo vuelve a la normalidad. Aunque algunos han recibido el relajamiento de las medidas con agrado, para otros el cambio ha sido muy brusco. Los más afectados son aquellos con problemas de ansiedad, pues están teniendo dificultad para regresar a ese mundo y se sienten incómodos en las filas de los supermercados, en la calle, en el trabajo o en los restaurantes.

Los expertos lo han notado y estudian el fenómeno al que denominan ansiedad del espacio personal. Consiste en que las distancias que habrían sido agradables para la mayoría antes de la pandemia, hoy para otros son demasiado cercanas.

Antes de la pandemia el espacio personal promedio entre una y otra persona era de aproximadamente 60 centímetros. Esta distancia se controla mediante un mecanismo natural del cerebro y en el cual el individuo poco control tiene. Está ligado al movimiento y es por eso que en una conversación una persona podría dar un paso atrás si siente que el otro se acerca demasiado o hacia adelante cuando la persona se le acerca por detrás.

Según un estudio hecho por científicos del Hospital General de Massachusetts durante la pandemia de covid-19, ese espacio personal se incrementó entre 40 y 50 por ciento en promedio. Ahora que esas medidas se están relajando, muchos han vuelto a acortar distancias, lo que resulta incómodo para otros.

“Es entendible, pues aún muchos tienen miedo de una infección por covid”, dijo al diario The Wall Street JournalDaphne Holt, psiquiatra y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard. Para Holt, además es probable que la pandemia haya alterado ese mecanismo neuronal que controla en el cerebro la cercanía a otros y algunos habrían quedado con cierta “sensibilidad” al espacio personal que estuvo activado por dos años ante un peligro.

Aunque no se trata de un desorden grave ni permanente, los expertos consideran que estas personas sufren y necesitan ayuda porque esa hipersensibilidad al espacio personal puede llevarlos a conflictos con los demás y a malentendidos con sus conocidos. Por eso es fundamental saber qué hacer.

Teniendo en cuenta que la pandemia aún no ha terminado, algunos expertos sugieren tener paciencia para entender a estas personas que todavía tienen un miedo válido y real de infectarse con covid.

Pero si viven en ciudades donde el riesgo de infección es bajo, estas personas podrían ir gradualmente disminuyendo su ansiedad mediante la exposición progresiva. Consiste en identificar los sitios en los que les da ansiedad, salir y visitarlos con las debidas normas de bioseguridad para ir perdiendo el miedo.

Para los expertos, estos problemas se irán disipando en la medida en que la pandemia termine. Mientras tanto, recomiendan tener paciencia con los ansiosos, pues al cerebro le toma tiempo desaprender comportamientos adquiridos en medio de una amenaza. Lo cierto es que llegará el día en que ese tema dejará de ser importante.