Uno de los detonantes antes de la pérdida auditiva tiene que ver con los zumbidos y pitidos constantes en el oído. | Foto: SEMANA

SALUD

¿Nos estamos quedando sordos?

Según la Organización Mundial de la Salud cerca de 50 por ciento de los jóvenes entre 12 y 35 años, corren el riesgo de sufrir pérdida auditiva por el uso indiscriminado de audífonos y otras tecnologías ¿Cómo prevenir?

1 de octubre de 2019

El pasado 28 de septiembre el mundo celebró el Día Internacional de la Sordera, una fecha con la que se busca hacer evidente esta condición física que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), padecen más de 465 millones de personas en el mundo y unas 560.000, solo en Colombia.

Si bien cerca del 70 por ciento de los casos de hipoacusia obedecen a problemas congénitos y 15 a ototoxidades o mal uso medicamentos; el 10 por ciento obedece a una exposición excesiva a ruido. Entre ellas, los fuertes decibeles con audífonos y el ruido ambiental e industrial. El otro 5 por ciento responde a la  pérdida súbita por factores diversos: presión alta, azúcar o enfermedades como la meningitis.

Según la OMS cerca de 50% de los jóvenes entre 12 y 35 años, es decir, 1.100 millones de personas, corren el riesgo de sufrir pérdida auditiva como consecuencia de los altos niveles de sonido a los que se ven expuestos y por si fuera poco, se prevé que en 2050 más de 900 millones de personas, es decir 1 de cada diez habitantes en el mundo, podrá afectarse por esta creciente problemática.

“Los niños menores de tres años y los adultos mayores los que más están expuestos a sufrir una enfermedad o una pérdida auditiva, pero en ambas poblaciones es posible detectar, tratar e incluso, rehabilitar la sordera”, comenta el fonoaudiólogo, Jonathan Bareño.

¿Cómo darse cuenta?

Las señales son claras: ningún sonido lo alerta, ve la necesidad de subirle demasiado al volumen del televisor e incluso, puede presentarse dolor que va acompañado de supuración y sangrado. Por eso, ante cualquier señal de este tipo hay que correr a hacerse una audiometría o una logoaudiometría.

Uno de los detonantes antes de la pérdida auditiva tiene que ver con los zumbidos y pitidos constantes en el oído. Si esto sucede, hay que buscar inmediatamente un apoyo médico.

A los siete años de edad, Tatiana Quincha, una paciente de 31 años de edad, confiesa que se quedó sorda a los siete años. “Empecé a escuchar cada vez menos, tenían que repetirme mucho las palabras…hasta que terminé con un chillido en los oídos”, relata.

Terminó interpretando lo que otros hablaban a través de la lectura de labios y tiempo después logró ser candidata a implante coclear, una especie de ‘oído biónico’ que le permitió recuperar la audición. Un proceso, que no se hace mágicamente, sino que conlleva un proceso de rehabilitación, así como el acompañamiento familiar para una tranquilidad emocional.

“Ser sordo no es fácil. Yo uso hoy implante y gracias a ello puedo generar algo de ingresos, pero procuro no decir en los trabajos que uso un aparato. Es muy fácil ser discriminado por eso”, comenta José Vargas (*), un paciente implantado.

Cómo prevenir

El principal tratamiento para la hipoacusia es la prevención: el cuidado del oído a temprana edad es determinante. De ahí la relevancia de evitar la exposición a sonidos fuertes por tiempo prolongado, no autoformularse medicamentos e ir al médico para chequeos periódicos, hacen la diferencia a futuro.

No obstante, estas recomendaciones, la hipoacusia es para muchos pacientes una condición con la que tienen que vivir el resto de sus vidas. Afortunadamente, existen avances científicos y tecnológicos que ayudan a recuperar, si bien no toda la capacidad de escucha, sí un alto porcentaje de ella.

Están por ejemplo los audífonos externos que ayudan a los pacientes a mejorar su nivel de escucha y que son determinantes en la recuperación auditiva. Estas ayudas deben ser siempre suministradas por un especialista, dado que deben contar con el seguimiento médico apropiado, así como con terapias que le ayuden a las personas usarlos de manera correcta.

Bien sea en la niñez o en la edad madura, es importante que las personas con sordera contemplen la posibilidad de una rehabilitación a través de estos tratamientos, basados en avances tecnológicos y científicos vanguardistas.

(*) Nombre cambiado