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Las personas pueden tener diferentes tipos de alucionaciones. - Foto: Getty Images

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Olores fantasmas: ¿qué significa sentir el olor de una persona de repente?

Este es un tipo de alucinación.

Algunas personas pueden sentir repentinamente olores que realmente no están en el lugar donde se encuentran. Esto es causado por fantosmia, una alucinación olfativa.

“Los olores que se detectan en la fantosmia varían de una persona a otra y pueden ser agradables o desagradables. Puedes detectar los olores con una o ambas fosas nasales. El olor “fantasma” puede parecer estar siempre presente o puede ir y venir”, explica Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación.

Esta alucinación olfativa puede ocurrir por una lesión en la cabeza o por una infección de las vías respiratorias superiores. Asimismo, otros factores que pueden causarlo son:

  • Envejecimiento.
  • Traumatismos.
  • Convulsiones del lóbulo temporal.
  • Senos paranasales inflamados.
  • Tumores cerebrales.
  • Algunos medicamentos.
  • Enfermedad de Parkinson.
  • Consecuencia de la covid-19.

Según indica Mejor con Salud, portal especializado en salud y cuidado personal, “podemos distinguir dos tipos de fantosmia: la periférica y la central. La primera aparece cuando el origen de la alteración está en las fosas nasales. La central, por su parte, ya es un poco más compleja, puesto que se debería a un desencadenante cerebral. En este último caso hay mayor persistencia y, por lo tanto, puede ser problemática en extremo”.

La fantosmia es un tipo de alucinación. Estas pueden experimentarse de diferentes formas:

  • Sentir cosas en el cuerpo (movimiento de los órganos).
  • Escuchar sonidos, pasos, ventanas o puertas que se golpean.
  • Escuchar voces cuando nadie ha hablado.
  • Ver luces, personas, objetos que no existen.

Trastorno de la personalidad

Los expertos de Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, explican que “los trastornos de la personalidad son un grupo de afecciones mentales en las cuales una persona tiene un patrón prolongado de comportamientos, emociones y pensamientos que es muy diferente a las expectativas de su cultura”.

Este tipo de acciones puede resultar siendo un obstáculo para la cotidianidad de las personas y para relacionarse en su trabajo y otros entornos.

Cada trastorno de personalidad tiene un conjunto de criterios específicos para llegar a un diagnóstico. Este solo es brindado por un psicólogo o profesional médico. De acuerdo con Mayo Clinic, entidad sin ánimo de lucro dedicada la práctica clínica, la educación y la investigación, “según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), generalmente el diagnóstico de un trastorno de personalidad incluye una desviación marcada a largo plazo de las expectativas culturales que genera angustia o impedimentos significativos en, al menos, dos de los siguientes puntos:

  • La manera en que te percibes e interpretas a ti mismo, a otras personas y a los acontecimientos.
  • La adecuación de tus respuestas emocionales.
  • Tu desempeño para tratar con otras personas y en las relaciones.
  • El control o falta de control de tus impulsos”.

Algunos trastornos como depresión, ansiedad o abuso de sustancias pueden ser elementos que dificulten el diagnóstico. Frente a las causas de los trastornos de personalidad, aún no se tiene conocimiento. Existen diferentes tipos, los cuales se clasifican en varias categorías.

Según explica Mayo Clinic, muchas personas que tienen un trastorno de la personalidad pueden presentar síntomas de otro trastorno. ”No es necesario que se manifiesten todos los signos y síntomas enumerados para que se diagnostique un trastorno”, detalla la entidad sin ánimo de lucro.

Los síntomas pueden variar dependiendo del tipo de trastorno de la personalidad que se tenga. Los patrones de esta condición de salud suelen iniciar en la adolescencia y provocar conflictos en entornos laborales, sociales, etc.

En algunos casos, los signos que presenta la persona pueden ser severos y graves, por lo que se requiere de hospitalización para tener atención psiquiátrica. Esto ocurre cuando la persona no puede cuidar de sí misma y puede provocar daño a otras personas.