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Las OPA del Grupo Gilinski, una inversión por compañías del GEA que ha estremecido el mercado

Siete ofertas por tres compañías del GEA, incluida la que está en curso por Argos, han hecho que la apuesta inversionista del Grupo Gilinski sea considerada, hasta ahora, como el negocio del siglo. Se trata de alrededor de 3.700 millones de dólares traídos al país, que además le han dado dinamismo al mercado de capitales.


De manera sorpresiva, en noviembre de 2021 las ofertas públicas de adquisiciones (OPA) procedentes del conglomerado empresarial que encabeza Jaime Gilinski irrumpieron en el mercado de valores de Colombia y desde entonces no han parado de sorprender.

El primer anuncio con el cual el Grupo Gilinski destapó su intención de adquirir el control de la compañía de alimentos Nutresa, apuntando a una participación de entre 50,1 y 62,6 por ciento, hizo que la Bolsa de Valores de Colombia recibiera un sacudón que impulsó la valorización de las demás acciones que cotizan en este parqué bursátil y que permanecían en letargo. “¿Es una locura o una ingenuidad?”, eran las preguntas iniciales que se hacían los sorprendidos analistas, teniendo en cuenta que se trataba de una de las joyas más preciadas del poderoso Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), la que seguramente muchos codiciaban, pero pocos –o nadie– se habían atrevido a echarle ojo.

En Colombia, la figura de las OPA ha sido utilizada en más de una veintena de casos. Sin embargo, las de los Gilinski ya se inscriben en la lista de las más sonadas. Desde el primer momento se les consideró como el negocio más importante de los últimos años, sin que aún entraran en el escenario los nuevos eslabones que posteriormente empezaron a agregar los empresarios caleños y que poco a poco iban logrando ponerle los pelos de punta a ese modelo de enroque empresarial que llevaba cuatro décadas sin mayores cambios.

Fue así como, en la mitad del camino de la primera OPA por Nutresa, volvió a sonar la campana. Una nueva oferta había sido lanzada por el mismo grupo empresarial, que al ver que no lograría la participación mayoritaria que buscaba en la multilatina de alimentos, puso el foco en Sura, para buscar hasta un 31,6 por ciento de la propiedad, y hoy, Jaime Gilinski posee el 38 por ciento del conglomerado financiero. Sura, junto con el Grupo Argos, eran propietarias del 45,3 por ciento de las acciones de Nutresa, la empresa con la que arrancó esta historia.

Las OPA de los Gilinski, en el argot bursátil, salieron al ruedo como oferta hostil, porque no fueron presentadas a las directivas de las compañías sino de manera directa a los accionistas, que, en su mayoría, eran las empresas del GEA, pero que también tenían otra pieza en el rompecabezas societario, y era la de la propiedad de títulos de pequeños inversionistas y los fondos privados de pensiones, quienes recibieron unas propuestas difíciles de rechazar: una prima cercana al 40 por ciento por encima del valor de la acción de Nutresa y un 27 por ciento más de la cotización de cada título en el caso de Sura, en un contexto en el cual la empresa de alimentos había perdido más del 50 por ciento de su valor en dólares en la década previa a las OPA mientras que el conglomerado financiero había restado el 75 por ciento de su valor.

La lógica indicaba que el GEA no aceptaría una oferta amistosa, pues la propuesta de Gilinski, que ha sido considerada como de fina inteligencia financiera, llevaría a desbaratar el enroque que tenía el que fue conocido como Sindicato Antioqueño y cuyo anquilosamiento en el mercado de valores llevó a estancar la valorización de empresas que, pese a los buenos resultados anuales, no generaban un beneficio significativo para los dueños minoritarios. En el caso específico de los fondos de pensiones –inversionistas en varias de las empresas del GEA–, quedaron en una encrucijada, frente al deber fiduciario que les indica vender cuando la oferta implica mayores ganancias para los ahorradores en el régimen privado de pensiones. Por todas esas razones, la oferta de Gilinski fue catalogada como un ‘jaque al rey’.

 Gabriel y Jaime Gilinski participaron activamente en las asambleas de accionistas de los grupos Nutresa y Sura, en las que se hicieron a varias sillas en sus respectivas juntas directivas.
Gabriel y Jaime Gilinski participaron activamente en las asambleas de accionistas de los grupos Nutresa y Sura, en las que se hicieron a varias sillas en sus respectivas juntas directivas. - Foto: Diego Andrés Zuluaga / Diego Andrés Zuluaga

Y eso que en ese instante aún se desconocía que las dos OPA, una por Nutresa y otra por Sura, eran apenas el comienzo de la movida empresarial que podría compararse con la más reñida partida de ajedrez entre jugadores maestros.Sin dar mucha tregua, cuando parecía el fin de una transacción, de nuevo salía al ruedo otra oferta. Siete OPA por tres de las más grandes compañías del GEA, incluido el interés por adquirir hasta el 32,5 por ciento del Grupo Argos, cuya oferta está vigente en la actualidad, ha puesto sobre la mesa el Grupo Gilinski. De hecho, este conglomerado empresarial ya ha logrado filtrar profundamente el enroque que mantuvo por cuarenta años el GEA, como un modelo de negocios que parecía impenetrable.

Entre finales de 2021 y comienzos de 2022, el Grupo Gilinski pasaba de una sorpresa a otra. Cada vez que concluía una OPA, el monto a pagar por acción se iba incrementando para dar paso a una nueva oferta. Nutresa arrancó con 7,71 dólares por cada título, para luego subir a 10,48 dólares en la segunda y a 12,58 dólares en la tercera, la que finalmente fue declarada desierta, pues el oferente no logró el porcentaje de acciones al que aspiraba y decidió no levantar los mínimos establecidos en el cuadernillo de oferta. Con Sura, la propuesta de compra empezó en 8,01 dólares por acción y pasó a 9,88 dólares en la segunda y tercera OPA, lo que llevó a acumular una valorización del 43,66 por ciento por cada título, el cual alcanzó a cotizarse en la Bolsa de Valores a precios récord.

Y por Argos, la oferta es de 4,28 dólares por acción, un 30 por ciento más de lo que valía el día antes de que se diera a conocer la OPA.

De los muchos sucesos que han dejado las OPA se destaca que ahora un 38 por ciento de la propiedad de Sura es de los Gilinski, al igual que el 31 por ciento en Nutresa, y sigue en curso la apuesta por la entrada al Grupo Argos, con lo cual ya puede decirse que el empresario caleño está cerca al corazón del enroque del GEA. El gana-gana ha ido tocando todo a su paso. Los accionistas minoritarios que vendieron lograron ganancias extra que no se hubieran dado en un mercado que hibernaba sin ningún poder humano que lo despertara. El GEA ha visto subir el precio de las acciones de compañías que, de otra forma, seguirían ancladas a las valorizaciones estándar que tenían antes de la oferta de los Gilinski. Es así como, antes de noviembre, las tres empresas valían cerca de 7.000 millones de dólares y ahora ya se habla de una valorización de entre 14.500 millones a 15.000 millones de dólares, según señaló el Financial Times.

Para Colombia, ha significado la traída de una inversión que, en total, llegaría a 3.700 millones de dólares, si tiene éxito la oferta por Argos. Han pasado casi ocho meses desde el lanzamiento de la primera OPA de Gilinski por los tres conglomerados del GEA.

El oferente directo, Jaime Gilinski, es un empresario de 64 años, considerado como uno de los multimillonarios colombianos en la lista Forbes. En reiteradas ocasiones ha insistido en que su interés es invertir en Colombia, y lo hace, según señaló en medios como el Financial Times, por su confianza en el país. “Aunque vivimos tiempos de incertidumbre, los empresarios tienen que saber navegar en todas las circunstancias”, dijo al prestigioso medio.

En su trayectoria empresarial se le conoce como un estratega que olfatea negocios a los que les busca el sendero, de manera que lleguen a revalorizarse y doblar o triplicar su patrimonio. Por ahora, sin que aún se vea el fin de la historia, los analistas y el mercado están a la espera de los siguientes pasos de Gilinski. Todo puede pasar y ‘la saga’ de las OPA podría estar apenas en el primer libro.

* Gabriel Gilinski es accionista de Publicaciones SEMANA.