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Quién es quién en las 100 Empresas más grandes de Colombia y las 900 siguientes

Las empresas que operan en Colombia enfrentan un año de crisis y desafíos, tras un buen 2019. Tendrán que apelar a su fortaleza y resiliencia para seguir avanzando.


Colombia vive el momento más difícil de los últimos 100 años. Luego de registrar alentadores signos de recuperación en 2019, como un crecimiento del 3,3 por ciento, el país se preparaba para un año de consolidación. Sin embargo, la llegada de la pandemia en 2020 cambió los planes y la incertidumbre se mantiene. Por ahora, nadie sabe cuánto durará la crisis.

Desde marzo, cuando el país registró el primer contagio de coronavirus, la economía entró en un remolino de malas noticias. El aislamiento preventivo de abril provocó el cierre de casi el 70 por ciento de la actividad económica. A partir de mayo comenzó la reapertura gradual por sectores, pero los signos de reactivación apenas comienzan a notarse.

Incluso, la economía alcanzó a resentirse a tal nivel en marzo, que afectó el desempeño del PIB del primer trimestre. Este tuvo un lánguido crecimiento del 1,1 por ciento a pesar de dos meses muy buenos, como fueron enero y febrero.

El empleo ha llevado la peor parte. Por el cierre de actividades productivas no esenciales para prevenir los contagios, muchos han perdido el trabajo, no pueden ejercer sus actividades o están en licencia no remunerada. Esto provocó que en mayo la tasa de desempleo se disparara al 21,4 por ciento y en junio al 19,8 por ciento, según el Dane.

Esas cifras representaron más de 4,5 millones de desempleados al cierre del primer semestre. Y miles de familias quedaron expuestas a caer de nuevo en la pobreza. La puesta en marcha de subsidios y giros directos en efectivo a millones de hogares alivió en parte el problema. Pero le ha exigido al Gobierno un enorme esfuerzo fiscal.

Para las empresas, la situación no ha sido mejor. Miles de ellas están heridas de muerte o han tenido que cerrar ante el desplome de sus ingresos. El Gobierno ha hecho un gran esfuerzo por garantizarles liquidez y otorgarles créditos con garantías, o subsidiar parte de sus nóminas. Pero ningún Estado, por poderoso que sea, puede reemplazar el empleo o los ingresos que genera la actividad privada.

Esto queda claro al comparar el tamaño de las ayudas que han recibido las empresas con los resultados exhibidos en 2019 por las 1.000 más grandes de Colombia. Un sondeo realizado por SEMANA a las 100 primeras, complementado con la información reportada a la Superintendencia de Sociedades, muestra que las mayores alcanzaron, el año pasado, los 886 billones de pesos en ventas. Esto implicó un aumento cercano al 10 por ciento y de las 1.000, tuvieron aumentos 826.

Sin embargo las ganancias se estancaron. Incluso, el peso de las abultadas pérdidas de Avianca, Electricaribe y Prodeco arrastró las cifras totales. Al excluir estas compañías, las utilidades para las demás crecieron apenas 2,6 por ciento. Por eso, mejorar este indicador era una tarea pendiente de muchas empresas para este año.

Entre los factores destacados del comportamiento de las empresas más grandes de Colombia está el fortalecimiento patrimonial, que aumentó 6 por ciento. Muchas de las compañías más importantes del país decidieron capitalizar, una buena señal que indica que ya preparaban un colchón para enfrentar tiempos difíciles. Sin embargo, no todas lo lograron.

En el sondeo a las empresas más grandes, SEMANA también les preguntó por el desempeño en materia de empleo e inversión. Hubo un resultado mixto en empleo; 60 por ciento reportó haber aumentado su contratación, frente al 40 por ciento que registró una caída. En materia de inversión, la proporción fue similar: 61,5 por ciento dijo haber aumentado estas cifras. Este grupo de las 100 más grandes invirtió el año pasado 56,5 billones de pesos. En promedio, las inversiones de las empresas consultadas aumentaron 9,7 por ciento.

Por regiones también hay resultados mixtos. Las utilidades golpearon más a las compañías con sede principal en la Costa, jalonadas por Electricaribe y Avianca. Las ventas de las empresas de Bogotá crecieron a doble dígito, aunque sus utilidades se mantuvieron estancadas. En Antioquia, las utilidades crecieron 14 por ciento, mientras que las del Valle aumentaron 9 por ciento y las de Santander, 38 por ciento.

Estos datos confirman que el sector empresarial venía generando el músculo financiero para enfrentar periodos de vacas flacas. Pero también que todavía no alcanzaba el grado de fortaleza para hacerle frente al deterioro de la economía generado por una situación como la que se presentó. Algunas apenas habían iniciado sus procesos de ajustes en gastos y costos. Mientras que otras todavía exhiben una situación frágil, que hace prematuro hablar en este momento de grandes apretones en materia tributaria.

En términos generales, 2019 fue un buen año para la mayoría de las empresas del país, que empezaron a mostrar signos de recuperación. Sin embargo, el duro golpe que les ha propinado la pandemia y la incertidumbre sobre cuánto durará esta crisis hacen temer por el desempeño de la economía en un año atípico. En un ejercicio tan complejo, muchos empresarios anhelan reiniciar a pleno su actividad y que el país vuelva a ofrecerles condiciones para producir. Solo eso salvará la economía y el empleo.