“De acuerdo con la facultad que nos confiere el artículo 28 de la Ley 789 de 2002, le notificamos que hemos decidido dar por terminado su contrato de trabajo sin justa causa a partir del día 28 de mayo de 2019”. Un día después de fungir como jurado de tribunal de una tesis de maestría de la Facultad de Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana, a la profesora Luciana Cadahia la citaron el director del departamento, Héctor H. Salinas, y el decano de la facultad, Luis Fernando Cardona, para notificarle, a través de una funcionaria del área de recursos humanos, que su contrato había sido terminado.
“Les pregunté la razón y no me respondieron. La de asuntos laborales solo me dijo que simplemente la universidad había decidido no renovar el contrato, que a veces no hay razones, que no enredara la cosa”, le contó Cadahia a ARCADIA. “Les dije que era mi derecho al menos conocer por qué se me desvinculaba. Les pregunté, muy serenamente, al decano y al director de la Facultad que si iban a permitir que desvincularan a una profesora así de la universidad, que si lo consideraban razonable”.
Según ella, no hubo respuesta.
Aunque las empresas, entre las cuales se cuentan las instituciones educativas, tienen la facultad de terminar los contratos de sus empleados libremente, la intempestiva desvinculación de Cadahia dejó a la comunidad académica con la boca abierta. No solo por la forma como eso contrasta con su alto desempeño como docente de la institución en los últimos dos años (Cadahia lideró semilleros académicos, grupos de investigación y proyectos interfacultades, publicó libros, entre los cuales destaca una colaboración entre la Javeriana y la editorial Herder, y artículos en revistas indexadas), sino por los excelentes resultados que ha recibido, en los últimos semestres, en las evaluaciones de sus estudiantes. "Basta examinar su trayectoria para confirmar que nada tiene que ver con sus cualidades académicas o su desempeño profesional. Si no hay razones que puedan hacerse públicas, no podemos sino asumir que las razones son de otra índole, personales e ideológicas. ¿De qué otra manera podemos darle sentido a esta decisión?", se lee en un comunicado público de los estudiantes de la Facultad de Filosofía de la Javeriana que se hizo público este miércoles.
“Lamentable e irresponsable la decisión de la Universidad Javeriana, en donde estudio, de despedir a una de las mejores académicas de la planta docente ‘sin justa causa’. Lo de Luciana Cadahia me pone en desconcierto sobre estas sutiles formas de la universidad al despedir docentes, ¿entonces para qué nos exigen calificaciones docentes y bobadas si no se tienen en cuenta?”, escribió la estudiante Laura Gómez, una de las tantas que ha cuestionado en las últimas horas la decisión de la universidad. A estas preguntas se sumó, a través de otro comunicado, el grupo de estudiantes del semillero de filosofía Tiempos de Crisis, que respaldó a Cadahia y confrontó la decisión de la Facultad de terminar su contrato: “Sus clases, publicaciones y, sobre todo, su apoyo constante, nos ha permitido encontrar inspiración y un espacio de organización para el ejercicio de una filosofía viva (...) ¿Acaso el tipo de reflexiones que propiciaba Luciana son tan incómodas para la Universidad? Consideramos que esta decisión amenaza con clausurar lo que es posible pensar. Exigimos razones públicas al respecto”.
Su sorpresiva expulsión de la Javeriana no ha resonado solo en Colombia. El apoyo y la incertidumbre ha venido también de instituciones internacionales, como la Universidad Autónoma de Madrid, cuya planta del Máster en Filosofía de la Historia: Democracia y Orden Mundial, donde Cadahia se desempeñó como docente, escribió a través de su cuenta oficial de Twitter: “Luciana Cadahia fue profesora y pieza fundamental de nuestro Máster en la @UAM_Madrid. Esta noticia es una muy mala señal en muchos sentidos. Todo nuestro apoyo para una magnífica docente e investigadora”. Las profesoras del departamento de Sociología y Estudios de Género de Flacso-Ecuador, también redactaron una carta en la que exaltan sus habilidades profesionales y expresan "su apoyo y solidaridad" ante su salida de la Javeriana.
Luciana Cadahia fue profesora y pieza fundamental de nuestro Máster en la @UAM_Madrid. Esta noticia es una muy mala señal en muchos sentidos. Todo nuestro apoyo para una magnífica docente e investigadora.
— Máster en Filosofía (@masterfilosofia) May 29, 2019
Algunos, como el senador Gustavo Petro, quien se pronunció este miércoles sobre la situación, han calificado la situación de “persecución ideológica”. A través de su cuenta de Twitter, el excandidato presidencial se sumó a la ola de cuestionamientos sobre la decisión, lamentándose por las que considera “falsas políticas de depuración ideológica precisamente en una universidad: el templo del saber”.
Lo que ha hecho la universidad javeriana con @lucianacadahia es una persecución ideológica.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) May 29, 2019
Lamentable las falsas políticas de depuración ideológica precisamente en una universidad: el templo del saber.
ARCADIA contactó en varias ocasiones a las directivas de la Facultad de Filosofía de la Universidad Javeriana, pero al momento de esta publicación no ha habido respuesta ni explicación oficial. La oficina de prensa de la institución le ha dicho a ARCADIA que, más allá de la noticia de la terminación del contrato de Cadahia, “no hay más información al respecto”.
El silencio de la Facultad de Filosofía y el pasmo de los estudiantes y colegas de Cadahia frente a la decisión ha detonado numerosas interpretaciones sobre las razones que habrían motivado la terminación abrupta de su contrato. Algunos académicos y líderes de opinión lo asocian a sus posiciones críticas frente a la institución y frente al gobierno. “Yo me pregunto qué cabe esperar de instituciones que marginan a sus mejores miembros tan sólo porque son críticos con lo que hacen —o dejan de hacer— esas mismas instituciones”, escribió el editor y columnista de ARCADIA Mario Jursich. “En ese sentido, veo un vínculo entre lo que le pasó a Coronell y lo que le acaba de pasar a la distinguida profesora argentina: los pusieron en la calle por, vaya ironía, negarse a tener espíritu de cuerpo, una virtud que podrá ser muy útil en la la iglesia y el ejército, pero que es desastrosa en los medios de comunicación y en las universidades”. En esa misma línea, el crítico Pedro Adrián Zuluaga anotó: “Desde luego que los casos de Daniel Coronell y Luciana Cadahia están conectados, más allá de una simple teoría de la conspiración. Desde luego lo que las universidades y los medios envían como mensaje con estos despidos es que se acabó ese espacio de independencia, pensamiento y especulación”.
Aunque todavía son desconocidos los motivos oficiales, la ausencia de explicaciones por parte de la Facultad de Filosofía frente al caso a los estudiantes, profesores de la Facultad y líderes de opinión que se preguntan sobre el porqué de la salida de Cadahia de la Javeriana solo ha dado paso a problemáticas conjeturas y preguntas incómodas. “Creo que, al menos, tengo derecho a saber por qué se me desvinculó”, espera Cadahia. “En todo caso, seguiremos en la tarea de producir pensamiento crítico desde América Latina, dentro o fuera de la academia”.
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ARCADIA comparte, además, la carta que la Red Colombiana de Mujeres Filósofas le dirige a la Pontificia Universidad Javeriana a raíz de la salida de Cadahia.
