En Tiflis, una ciudad que mezcla historia, cultura y contrastes, hay un fenómeno que sorprende tanto a locales como a turistas: la presencia de miles de perros callejeros que, lejos de ser ignorados, son tratados como cualquier persona de la comunidad.
Se estima que en la capital de Georgia habitan más de 9.000 perros sin hogar. Sin embargo, lo que más llama la atención no es la cifra, sino la forma en la que estos animales conviven con los ciudadanos.
Muchos de ellos llevan placas de identificación en las orejas, señal de que han sido vacunados, esterilizados y registrados por las autoridades locales.
Lejos de ser vistos como un problema, los perros callejeros en Tiflis reciben cuidados constantes. Existen programas municipales que se encargan de su bienestar, incluyendo atención veterinaria y seguimiento, lo que ha permitido que estos animales vivan en condiciones dignas dentro del entorno urbano.
Además, es común ver a los habitantes alimentándolos, acariciándolos e incluso compartiendo espacios públicos con ellos.
Algunos perros son conocidos por recorrer rutas específicas de la ciudad o acompañar a personas en su día a día, convirtiéndose en figuras casi emblemáticas de ciertos barrios.
Este modelo de convivencia ha llamado la atención a nivel internacional, no solo por su enfoque humanitario, sino por demostrar que es posible gestionar la población de animales callejeros sin recurrir a medidas agresivas.
En Tiflis, los perros no solo sobreviven: viven como auténticos “reyes” en una ciudad que decidió adoptarlos como parte de su identidad.
En contraste, el vínculo entre las personas y los animales también ha venido creciendo con fuerza en Colombia. Según cifras del Dane, cerca del 67 % de los hogares colombianos tiene al menos una mascota.
Este crecimiento también se refleja en los hábitos de consumo. De acuerdo con Santiago Restrepo, director Data & Estrategia de Puntos Colombia:
“Hemos observado una creciente inversión en productos y servicios para mascotas, liderado principalmente por alimentos especializados, veterinaria y accesorios. Este comportamiento evidencia las nuevas tendencias de los hogares colombianos respecto al cuidado animal”.
Así, mientras ciudades como Tiflis muestran nuevas formas de convivencia con animales sin hogar, en Colombia el auge de las mascotas refleja un cambio cultural cada vez más marcado hacia su bienestar y cuidado dentro de los hogares.