Uber, un pastor alemán con experiencia en operaciones de búsqueda y rescate, dio un giro inesperado a su historia al convertirse en parte fundamental de El corazón de la bestia, la nueva película protagonizada por Brad Pitt y dirigida por David Ayer.

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Antes de llegar al cine, de acuerdo con Paramount Pictures, el animal participaba en labores de rescate de montaña en Nueva Zelanda, donde estaba entrenado para movilizarse en terrenos complejos y responder a diferentes situaciones durante este tipo de operaciones.

Esa experiencia terminó siendo clave para su llegada a la producción cinematográfica. En la película interpreta a Odin, el perro que acompaña a James Belmont, personaje de Pitt, después de que ambos sobreviven a un accidente aéreo y quedan aislados en medio de la naturaleza de Alaska.

Uber trabajó junto a sus propios hijos

El papel no estuvo exclusivamente en manos de Uber. Para algunas escenas, la producción recurrió a otros tres pastores alemanes llamados Seeka, Ryker y Hondo, que tienen una particular conexión con el protagonista canino: son sus hijos.

Los animales pasaron por una preparación especial antes de las grabaciones, mientras que la experiencia previa de Uber facilitó su adaptación a las condiciones que enfrentaría durante el rodaje.

Incluso Brad Pitt tuvo que ajustarse en determinados momentos a las reacciones naturales del perro. Parte del trabajo consistió en permitir que Uber respondiera a las situaciones de manera espontánea y que el actor adaptara su interpretación a esos movimientos, en lugar de intentar controlar cada una de sus acciones.

La relación construida entre ambos terminó teniendo un peso importante dentro de la producción y trascendió las escenas previstas inicialmente.

Una exigente grabación en Nueva Zelanda

Aunque la historia de El corazón de la bestia, que llegó a las salas de cine colombianas el pasado 24 de septiembre, está ambientada en Alaska, buena parte de la producción se realizó en los Alpes del Sur de Nueva Zelanda.

Las condiciones del terreno, las bajas temperaturas y los escenarios naturales hicieron parte de una grabación en la que Uber pudo aprovechar varias de las capacidades adquiridas durante su etapa como perro de búsqueda y rescate.

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La película también marca un nuevo trabajo conjunto entre Brad Pitt y el director David Ayer, quienes ya habían coincidido en Corazones de acero, producción estrenada en 2014.

Esta vez, Pitt tiene a su lado a un compañero muy distinto. Uber pasó de participar en operaciones reales de rescate en las montañas a enfrentarse a cámaras y equipos de producción, una transición que convirtió su historia fuera de la pantalla en uno de los detalles particulares detrás de El corazón de la bestia.