El Gobierno De La Espriella anunció avances en la reglamentación de la Ley Ángel (Ley 2455 de 2025), con la que busca fortalecer la prevención, atención y protección frente al maltrato animal.

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Uno de los principales cambios estará en la forma de determinar cuándo deben intervenir las autoridades. Ya no será necesario esperar que un animal presente heridas visibles para actuar, pues también deberán evaluarse señales de dolor, miedo, estrés o sufrimiento.

“Colombianos, prometimos proteger a los animales. Estamos cumpliendo. Comenzamos”, afirmó Miller Soto, vocero del Gobierno nacional, al presentar los avances de la iniciativa y recordar el caso que dio origen al nombre de la ley.

Una nueva ruta frente al maltrato animal

La reglamentación busca establecer una ruta de atención ante el maltrato animal que coordine la actuación de alcaldías, inspectores de convivencia y paz, Policía, Fiscalía y otras autoridades competentes.

El propósito, según explicó el Gobierno, es evitar que una denuncia termine enfrentándose a “improvisación, demoras” o a entidades trasladándose entre sí las responsabilidades sobre la atención del caso.

Para lograrlo, las situaciones de posible maltrato serán organizadas en tres niveles: atención inmediata, atención prioritaria y seguimiento preventivo, de manera que los animales que enfrenten un mayor riesgo reciban atención primero.

La Ley Ángel también contempla un componente pedagógico orientado a prevenir nuevas conductas de maltrato y explicar las consecuencias penales que pueden enfrentar quienes atenten contra el bienestar de los animales.

Ángel, el caso que marcó la lucha contra el maltrato

La legislación lleva el nombre de Ángel, un perro que en 2021 fue víctima de un caso de extrema crueldad en Saboyá, Boyacá. Sobrevivió y su historia terminó convirtiéndose en un símbolo nacional de la lucha contra el maltrato animal.

Su caso impulsó una discusión sobre la necesidad de contar con herramientas más efectivas para que el Estado pueda responder frente a estas situaciones. Ángel murió antes de ver plenamente materializada la protección que su historia ayudó a promover.

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“Ángel no alcanzó a ver esta protección hecha realidad. Nuestra obligación es que su historia no haya sido en vano y que ningún animal vuelva a quedar solo frente al maltrato”, señaló Soto.

El Gobierno aseguró que el bienestar animal fue uno de los compromisos planteados durante la campaña de De La Espriella y que la reglamentación de la Ley Ángel busca convertir ese propósito en acciones concretas de prevención y respuesta institucional.