La Policía de Vietnam incautó en días pasados más de 400 gatos robados durante una operación contra una red de tráfico de carne felina en la ciudad de Ho Chi Minh, una de las más pobladas del país asiático.
De acuerdo con medios locales, alrededor de 40 de los felinos rescatados pudieron reunirse con sus dueños tras el operativo. Sin embargo, decenas de ellos murieron debido a las precarias condiciones en las que fueron encontrados.
Karanvir Kukreja, líder de la campaña contra el consumo de carne de perro y gato de la organización internacional sin ánimo de lucro Humane World for Animals, afirmó que la operación es “un recordatorio alarmante de la enorme magnitud” del comercio de carne de gato en Vietnam.
Una investigación realizada en el país sobre una ola de robos de mascotas permitió a la Policía localizar a la red dedicada al tráfico de carne de gato y capturar a nueve de sus integrantes.
Según la División de Policía Criminal de la ciudad de Ho Chi Minh, los agentes encontraron 45 jaulas con aproximadamente 400 gatos vivos y cuatro contenedores de icopor llenos de hielo que contenían alrededor de 80 gatos muertos. En otro lugar, las autoridades recuperaron 21 gatos vivos.
Comercio de carne de gato en Vietnam
De acuerdo con la organización Humane World for Animals, el comercio de carne de gato constituye una red lucrativa que se extiende por todo Vietnam.
“Los gatos son robados de hogares y también en las calles, transportados en jaulas abarrotadas, sin comida ni agua, y vendidos a través de una cadena de intermediarios antes de llegar a mataderos y restaurantes. Muchos mueren durante el transporte; los que sobreviven son sacrificados brutalmente”, indicó la organización en un comunicado.
“Las investigaciones han documentado casos de gatos que llegan a los mataderos aún con collar (...). Se estima que más de dos millones de gatos en Vietnam son robados o sustraídos cada año para este comercio; sin embargo, este problema recibe mucha menos atención que el comercio de carne de perro”, señala la organización, que advierte que esta situación representa un riesgo para la salud pública.
“El comercio de carne de gato representa una grave amenaza para la salud pública. El traslado de animales no vacunados a través de diferentes provincias socava los esfuerzos para frenar la propagación de la rabia”, concluye.