Los gatos son animales enigmáticos y misteriosos. Estos felinos han estado rodeados de mitos y creencias desde la antigüedad y han despertado admiración y curiosidad durante siglos, dando origen a numerosas historias sobre su comportamiento y significado.

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Con el paso del tiempo, estos peludos han estrechado su vínculo con los seres humanos y por ello cada vez es más común verlos como parte de las familias que encuentran en ellos una verdadera compañía, porque crean vínculos afectivos con sus cuidadores sin dejar de ser animales independientes.

Uno de los grandes mitos que se han tejido alrededor de estos felinos es por qué siempre suelen caer de pie. Esta capacidad se debe a un mecanismo conocido como ‘reflejo de enderezamiento’, una habilidad que comienza a desarrollarse entre las tres y las siete semanas de vida.

Los gatos tienen destrezas y habilidades que otros animales no poseen. Foto: Getty Images

Los análisis científicos han determinado que este mecanismo les permite orientar su cuerpo en el aire para intentar aterrizar sobre sus patas. No obstante, aunque esta capacidad es sorprendente, no significa que siempre logren caer de pie o salir ilesos. Factores como la altura de la caída y las condiciones del impacto pueden influir en el resultado y provocar lesiones.

¿Cómo afecta la altura de la caída al aterrizaje?

La altura de la caída del juega un papel importante. La compañía Purina en su página web refiere un estudio realizado en 1987 por el Centro Médico Animal de Nueva York, el cual analizó los registros veterinarios de gatos que habían caído de edificios de varios pisos, y los resultados sorprendieron a los especialistas.

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La mayoría de ellos aterrizaron en cemento y, sin embargo, el 90 % de todos los animales analizados sobrevivieron a la caída y solo el 37 % de ellos requirió atención urgente. Los análisis determinaron que la altura fue determinante. Los gatos que cayeron de entre 7 y 32 pisos sufrieron menos lesiones que aquellos que lo hicieron entre 2 y 6 pisos.

Así las cosas, las investigaciones han determinado que, mientras más alta es la caída, más tiempo tienen estos animales para enderezarse. También se cree que alcanzan una velocidad máxima de alrededor de 60 millas por hora y que, una vez que alcanzan esa velocidad, estiran las patas, al igual que lo hace una ardilla voladora, lo que expande el tamaño de su cuerpo y crea resistencia al aire.

Los gatos suelen caer de pie y la altura es determinante en este logro. Foto: Getty Images

Los científicos explican que es como si los gatos pudieran convertirse en pequeños paracaídas, lo que aumenta la resistencia aerodinámica.

El misterio en torno a este tema empezó a resolverse en 1894, cuando el científico francés Étienne-Jules Marey utilizó una cámara cronofotográfica capaz de registrar 60 imágenes por segundo. Al analizar las secuencias en cámara lenta, pudo observar el movimiento que realizan los gatos para rotar su cuerpo en el aire y prepararse para aterrizar sobre sus patas, un descubrimiento que marcó un hito en el estudio de la biomecánica de estos animales.

¿Por qué los gatos siempre caen de pie? Un nuevo estudio científico revela el papel clave de su columna vertebral

La estructura física de los gatos es determinante en esto. Cuenta con vértebras delgadas y una columna vertebral muy flexible que les permite mover de forma independiente la parte delantera y trasera del cuerpo, una característica que también explica la facilidad con la que alcanzan cualquier parte de su cuerpo al acicalarse.

Cuando un gato cae desde cierta altura, primero gira la parte delantera de su cuerpo hasta orientarla hacia el suelo y extiende las patas delanteras. Ese movimiento genera una tensión que hace que la parte posterior también rote, permitiéndole completar el giro y prepararse para aterrizar sobre sus patas.