En el municipio de Campoalegre, Huila, la Policía Nacional oficializó la incorporación de un miembro particular a sus filas. Se trata de Estrellita, una perrita que, tras meses de acompañar de manera voluntaria las jornadas de vigilancia, recibió la placa oficial de la institución en una ceremonia formal.
La historia de este animal comenzó durante las madrugadas de lluvia en la región, cuando apareció de forma inesperada para escoltar a los uniformados en sus recorridos habituales por las calles del municipio.
Según el relato de los agentes que hoy son sus cuidadores, Estrellita aparecía cerca de las tres de la mañana sin buscar alimento ni refugio inmediato. “No sabíamos cómo se llamaba, no estaba buscando comida ni estaba buscando amo, simplemente quería acompañarnos en su patrullaje”, explicaron los uniformados de la estación de Campoalegre.
Durante varias semanas, el animal cumplía su “turno” nocturno y desaparecía al amanecer con rumbo desconocido, hasta que finalmente decidió establecerse de forma permanente en las instalaciones policiales.
Reconocimiento a la lealtad y compromiso
Ante la persistencia y el acompañamiento constante del animal, la institución decidió formalizar su vínculo. El teniente coronel Óscar Cárdenas lideró el acto en el que se le otorgó la identificación oficial.
“Esto es un símbolo de que ahora hace parte de nuestros policías; necesito ratificar el compromiso de la Policía Nacional con nuestros animalitos y espero que Estrellita siga aquí dentro de la estación”, afirmó el oficial durante la entrega de la placa y el diploma que la acredita como Amigo Fiel.
Para la ceremonia, la canina fue trasladada a un centro veterinario donde recibió atención de aseo y chequeos médicos previos al evento. Los agentes indicaron que el cuidado de la perrita se basa principalmente en la atención colectiva de los miembros de la estación, quienes se encargan de su alimentación y salud.
Un nuevo hogar en la estación de Campoalegre
La presencia de Estrellita en la unidad no solo ha modificado la rutina de los patrullajes, sino que ha generado un vínculo entre la fuerza pública y la protección animal en la zona.
“El cuidado principal es el amor que se le viene dando en la estación, además de los chequeos veterinarios correspondientes para garantizar su bienestar”, confirmaron los encargados de su custodia.
Con su placa colgando del cuello, Estrellita continúa realizando sus labores de acompañamiento en el municipio. Su caso se ha difundido como un ejemplo de adopción comunitaria dentro de las instituciones estatales, demostrando cómo la cooperación entre humanos y animales puede fortalecer el tejido social en las localidades.