Con la llegada de las altas temperaturas en época de verano, muchos dueños de perros y gatos buscan distintas maneras de ayudar a sus mascotas a mantenerse frescas. Una de las dudas más comunes tiene que ver con el agua fría y el uso de cubitos de hielo, una práctica que suele parecer inofensiva, pero que requiere algunos cuidados para evitar molestias innecesarias.
Especialistas recuerdan que el agua es un nutriente indispensable para perros y gatos porque participa en funciones esenciales del organismo, como la regulación de la temperatura corporal, el transporte de nutrientes, la eliminación de desechos y el correcto funcionamiento de los órganos.
Por esta razón, mantener agua limpia y fresca disponible durante todo el día es una prioridad.
La buena noticia es que tanto perros como gatos pueden beber agua fría sin inconvenientes. De hecho, durante el verano muchos animales prefieren el agua fresca frente a la que está a temperatura ambiente, ya que les resulta más agradable y favorece una hidratación adecuada.
En el caso de los gatos, este hábito cobra todavía más importancia porque suelen sentir menos sed debido a la herencia de sus antepasados salvajes.
Por esa razón, ofrecer agua fresca o incluso utilizar fuentes de agua en movimiento puede estimular un mayor consumo de líquido.
Aunque el agua refrigerada suele ser segura, los expertos recomiendan evitar que las mascotas beban grandes cantidades de forma apresurada después de hacer ejercicio intenso o luego de un paseo bajo el sol.
En esas situaciones podrían aparecer molestias digestivas como espasmos, vómitos o dolor abdominal. Lo que se aconseja es permitir que el animal descanse unos minutos antes de beber.
También se recomienda que los perros y gatos con gastritis o sensibilidad digestiva reciban agua fresca, pero no demasiado fría, para disminuir cualquier riesgo de irritación.
Sobre el popular mito de que el agua fría provoca torsión de estómago en los perros, los especialistas del portal Experto Animal aseguran que no existe evidencia científica que relacione la temperatura del agua con esta enfermedad.
Con respecto a los cubos de hielo, sí pueden utilizarse con moderación. La recomendación consiste en añadir uno o dos cubos al agua para enfriarla gradualmente. Sin embargo, no es aconsejable dejar los hielos dentro del recipiente si la mascota intenta morderlos, especialmente cuando se trata e animales pequeños o con problemas dentales, pues podrían sufrir lesiones o molestias innecesarias durante la época de verano.