Cuando se tienen mascotas en el hogar es clave pensar en muchos aspectos que es posible que no se tengan presentes para que ellos se sientan bien. En el caso de los perros, un espacio tranquilo, limpio y seguro les permite reducir el estrés y adaptarse mejor a la convivencia, especialmente considerando que pueden experimentar condiciones como la ansiedad.
Factores como la iluminación, los ruidos, los olores y hasta los colores del entorno influyen en su comportamiento, descanso y estado de ánimo, ayudándoles a sentirse protegidos y en equilibrio.
Además, de acuerdo con los expertos, un entorno bien adaptado favorece conductas positivas y mejora su calidad de vida. Contar con un lugar propio para descansar, tener acceso a agua fresca y brindales rutinas estables contribuye a su desarrollo y felicidad.
Uno de los aspectos que pareciera irrelevante, pero que en realidad es importante es el color de pintura que se use en las paredes. En muchos hogares se utiliza el tono blanco por estética y por sensación de amplitud, pero esa elección no siempre es buena para los caninos.
Frente a esto, el experto Francisco Guerra Chai, asesor especializado en interiorismo terapéutico, referido en una publicación de Europa Press, indica que los colores en general no causan daño visual, ni una incomodidad grave en los perros; sin embargo, si pueden agitarse con contrastes extremos y por ello, lo ideal es evitar el uso de los blancos muy fuertes.
El especialista indica que “las habitaciones demasiado blancas, o con las paredes pintadas de blanco y con muebles de un color claro, pueden provocarles agitación”. En su concepto, la combinación de paredes y muebles claros intensifica la alerta y genera nerviosismo.
Efecto en los estados de ánimo
Si bien esta es una situación que no se relaciona con un daño físico directo, sí se pueden afectar sus estados de ánimo incidiendo de manera negativa en el descanso y sus momentos de tranquilidad.
Para los expertos, la respuesta varía según la raza, la edad y la historia del animal, por lo que las recomendaciones deben personalizarse.
Como sugerencia, los especialistas indican que una alternativa es usar tonos claros y cálidos como el beige o grises claros no solo para las paredes, sino también para los muebles.
Hay que tener presente también que colores fuertes como el azul, pueden activar excesivamente al perro, pero también un verde olviva o verde claro podría resultar favorable para la condición del canino.