En Bogotá ha comenzado a consolidarse una figura que desafía la idea tradicional de mascota: el “perro de cuadra”. No son animales abandonados a su suerte, pero tampoco viven encerrados en cuatro paredes como se creería apropiado.

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Son seres comunitarios que, como Sam, un perro mestizo del barrio La Esmeralda, se han convertido en el alma de sus vecindarios.

La historia de Sam es el ejemplo perfecto de este vínculo. Durante años fue cuidado por Marielita, una vecina dedicada a los animales.

La comunidad le provee a la mascota todo lo que ella necesite para tener una vida digna. Foto: Cortesía Reva

Tras su repentina muerte, el perro no volvió a la soledad de la calle; por el contrario, la comunidad se organizó para construirle una casa frente al CAI local y turnarse su alimentación.

Sam pasó de tener una cuidadora a tener a todo un barrio pendiente de sus vacunas y su bienestar.

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¿Qué es exactamente un perro comunitario?

Según el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), un “perro de cuadra” es aquel que ha sido acogido y resguardado por un grupo de personas.

Pueden ser animales que viven permanentemente en la calle o que son “semi-domiciliados”, pasando tiempo en parques, estaciones de transporte o talleres.

Para el año 2022, se reportaron cerca de 6.000 perros bajo esta modalidad en Bogotá. Según el IDPYBA, estos animales son “parte del tejido social”. No tienen un tenedor único, son amigos de todos, alertan ante la presencia de extraños y acompañan los recorridos cotidianos de los residentes.

Vecino Buena Pata: la apuesta por la corresponsabilidad

Ante esta realidad, surgió Vecino Buena Pata, una iniciativa oficial que busca visibilizar estas redes de apoyo. Antonio Hernández, director del IDPYBA, explicó que el objetivo es identificar a estos animales para garantizar que, aunque vivan en el espacio público, no les falte lo básico.

“Esta primera fase busca la identificación de los perros y gatos callejeros que han sido adoptados por la comunidad, en un esfuerzo por brindar calor de hogar a estos animales que están expuestos a peligros”, señaló el funcionario.

La premisa es clara: un vecino no se abandona, se cuida entre todos.

¿Cómo cuidar correctamente a un perro de barrio?

El cuidado comunitario implica compromisos que van más allá de dar una sobra de comida. El Distrito recomienda a las comunidades:

  • Salud al día: Garantizar que el animal esté esterilizado, vacunado y desparasitado.
  • Alimentación digna: Usar comederos adecuados con porciones equilibradas y agua limpia.
  • Refugio seguro: Proporcionar un lugar protegido del frío y la lluvia.
  • Identificación: El registro en la plataforma oficial permite conocer su historia y que los ciudadanos también puedan compartir su rol en el cuidado de la mascota.
Los perros de cuadra hacen que se fortalezca el tejido social. Foto: IDPYBA
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Aunque en Bogotá aún existen más de 66.000 perros en condición de calle total, casos como el de Sam demuestran que la solidaridad vecinal es, hoy por hoy, la red de seguridad más fuerte para miles de animales que encontraron su hogar, no en una casa, sino en toda una cuadra.