Durante años, los especialistas han estudiado una particular afección ocular que puede presentarse en algunos gatos y que se caracteriza por ser una lesión de tonalidad oscura que se desarrolla sobre la córnea y cuyo origen no había podido determinarse por completo.
Esta condición, denominada secuestro corneal felino, puede generar molestias persistentes en los animales y, cuando alcanza etapas más graves, hacer necesaria una intervención quirúrgica.
Según información de la red de hospitales veterinarios Anicura, a esta afección también se le conoce como necrosis corneal y es una afección típica de los felinos.
Esta patología puede afectar en los dos ojos y existen algunas razas donde la predisposición al secuestro corneal felino es mayoritaria: los siameses, persas, himalayas o esfinges.
No hay mucha evidencia en torno a las causas de este padecimiento; sin embargo, algunos estudios determinan que hay predisposición genética a sufrir dicha enfermedad a los gatos mencionados anteriormente.
Nuevos hallazgos
Una última investigación realizada por científicos de la Universidad Hebrea de Jerusalén logró identificar dos compuestos químicos que permiten diferenciar el tejido afectado por esta enfermedad de una córnea sana.
El hallazgo podría aportar nuevas claves para comprender, desde el punto de vista bioquímico, qué ocurre en el organismo de los gatos y cómo podría originarse esta afección ocular.
El análisis publicado en la revista Veterinary Ophthalmology aportó una perspectiva nueva al aplicar una técnica de análisis elemental de alta sensibilidad sobre muestras de córnea felina.
Para realizar la investigación, los expertos recolectaron muestras de secuestro corneal de 11 ojos de nueve gatos tras la queratectomía, que es la cirugía en la cual se retira el tejido oscuro y dañado para que la córnea se pueda regenerar lo más rápido posible. Estas fueron comparadas con muestras de córneas de cuatro gatos clínicamente normales, sacrificados por razones ajenas al estudio.
El papel del hierro y el bromo
Los científicos determinaron que minerales como el hierro y el bromo aparecieron en el tejido con secuestro corneal y no en las muestras sanas. Otros elementos analizados, como calcio, fósforo, sodio, potasio, magnesio, cloro, azufre y zinc, no arrojaron diferencias significativas entre los dos grupos.
Así las cosas, la importancia de este descubrimiento se relaciona con el papel que desempeña el hierro en distintos procesos biológicos. Este mineral puede intervenir en reacciones químicas capaces de producir moléculas que deterioran las células y los tejidos.
Este fenómeno está asociado al estrés oxidativo, una alteración que ocurre cuando la producción de sustancias potencialmente perjudiciales supera la capacidad del organismo para contrarrestarlas.
El hecho de que el hierro apareciera únicamente en las muestras de tejido afectado y no estuviera presente en las córneas sanas llevó a los investigadores a considerar que los procesos relacionados con la oxidación podrían estar involucrados en el deterioro de las células corneales y, posteriormente, en la destrucción del tejido.
En el caso del bromo, los investigadores consideran que podría estar relacionado con procesos inflamatorios en la superficie ocular, aunque todavía se requieren más estudios para determinar su papel en la enfermedad.
Si bien los científicos aclaran que el estudio no demuestra que el hierro o el bromo sean la causa del secuestro corneal felino, sí aporta nuevas pistas para investigar su origen y determina que estos elementos podrían tener algún efecto.