En la capital del país, cientos de perros y gatos sin un cuidador permanente hacen parte de la vida cotidiana de numerosos barrios y comunidades donde pasan su día a día.
Según el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), habitantes, comerciantes y personas que se encargan de su cuidado han asumido de manera voluntaria distintas tareas para protegerlos, desde proporcionarles alimento y un lugar donde resguardarse hasta atender sus necesidades básicas.
De esta manera, estos animales han establecido un vínculo con las comunidades y se han convertido en parte del entorno social de los sectores donde habitan, siendo parte esencial de las mismas.
Ante esta realidad que viven perros y gatos en distintos sectores de Bogotá, el Instituto puso en marcha ‘Vecino Buena Pata’, una iniciativa que busca reconocer a estos animales como parte de las comunidades y hacer visible la realidad de aquellos que, por diferentes circunstancias, han encontrado en las calles, barrios y espacios de la ciudad su hogar.
El programa busca, además, fortalecer una labor que durante años han realizado de manera espontánea habitantes, comerciantes y cuidadores. A través de esta estrategia, la institución pretende respaldar y articular esas acciones de protección y cuidado que les permiten a los animales comunitarios recibir alimento, refugio y atención, especialmente cuando enfrentan condiciones adversas.
La información oficial indica que ‘Vecino Buena Pata’ no busca romantizar la calle ni fomentar colonias sin control, sino por el contrario, reconocer que existen animales que ya habitan los territorios, por lo que propone intervenirlos de manera ética, técnica y comunitaria, combinando atención veterinaria, esterilización, acompañamiento etológico, registro, educación ciudadana y fortalecimiento de redes barriales.
Animales de compañía, pero sin tutor
Estos animales no tienen un tutor único, pero tampoco están solos, aunque muchos de ellos viven en condiciones adversas y están expuestos a circunstancias de vulnerabilidad por frío, hambre o posibles accidentes a los que se enfrentan en la calle.
Según el Instituto, los caninos y felinos mestizos no siempre salen en avisos de adopción, pero buscan territorios en el Distrito Capital para ser reconocidos como vecinos y de esta forma recibir algunos cuidados y atenciones.
Aunque no hay una cifra exacta, los estudios del Observatorio del Instituto estiman que la población de perros sin tutor podría estar entre 50.000 y 70.000, con mayor concentración en localidades como Ciudad Bolívar, Usme, Bosa, Kennedy y San Cristóbal.
Dada la alta población de estos animales en esas zonas de la ciudad, son también estos territorios donde se presentan más atropellamientos y urgencias veterinarias, lo que evidencia una relación directa entre vulnerabilidad territorial y riesgo para los animales.