Para millones de personas, compartir la cama con su perro o gato es una muestra de cariño difícil de reemplazar. La sensación de compañía, seguridad y afecto hace que cada vez más hogares permitan que sus mascotas duerman entre las sábanas.
Sin embargo, especialistas en salud y veterinaria advierten que esta práctica, aunque parece inofensiva, podría traer algunos riesgos que muchas personas desconocen.
De acuerdo con Josh Daniels, veterinario y microbiólogo de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Estatal de Colorado, experto consultado por The New York Times, uno de los principales problemas está relacionado con la calidad del sueño.
Los perros y gatos tienen ciclos de descanso distintos a los de los humanos, por lo que sus movimientos, cambios de posición, ruidos o despertares frecuentes pueden interrumpir el descanso sin que la persona sea plenamente consciente de ello.
A esto se suman posibles afecciones respiratorias. Las personas que sufren alergias, asma o sensibilidad al pelo y la caspa de los animales podrían experimentar un empeoramiento de sus síntomas al dormir junto a sus mascotas. Los alérgenos pueden permanecer en almohadas, cobijas y colchones durante largos periodos de tiempo.
Los especialistas también llaman la atención sobre los riesgos relacionados con la higiene. Aunque las mascotas reciban buenos cuidados, pueden transportar bacterias, pulgas, garrapatas, hongos o parásitos que terminan llegando a la cama.
Diversos estudios sobre zoonosis han advertido que algunas enfermedades pueden transmitirse entre animales y humanos mediante el contacto cercano.
Sin embargo, no todo son aspectos negativos. Los expertos reconocen que dormir con una mascota también puede generar beneficios emocionales importantes.
La compañía de perros y gatos ayuda a disminuir la sensación de soledad, reducir el estrés y generar tranquilidad en algunas personas, especialmente aquellas que viven solas o atraviesan momentos difíciles.
Por esa razón, veterinarios y médicos coinciden en que no existe una respuesta universal. La decisión de compartir la cama con una mascota depende del estado de salud de cada persona, del comportamiento del animal y de las condiciones de higiene que se mantengan en el hogar.
Si el perro o el gato está vacunado, desparasitado y recibe controles veterinarios periódicos, los riesgos disminuyen considerablemente. Aun así, los especialistas recomiendan prestar atención a cualquier alteración del sueño, problema respiratorio o síntoma alérgico que pueda estar relacionado con este hábito que, aunque lleno de afecto, no siempre resulta tan inocente como parece.