Esta semana, Ecopetrol y el Grupo Energía Bogotá (GEB) realizaron sus asambleas de accionistas. Dos reuniones clave y una distante de la otra. Por un lado, los encuentros de la petrolera transcurrieron bajo un ambiente de desconfianza, tensión y confrontación hacia Ricardo Roa, su presidente, por los críticos resultados y las sospechas de irregularidades que lo rodean; igualmente, la junta directiva llegó fracturada.

Ricardo Roa aseguró que, pese a presiones en Ecopetrol, no renunciará: siguen las investigaciones en su contra

En el otro extremo, en el GEB se constató una sólida coordinación entre sus frentes, lo que dejó a los accionistas satisfechos con los resultados de la compañía, no solo en Colombia, sino también en Brasil, Guatemala y Perú, especialmente en los negocios de gas y electricidad. Mientras el GEB proyectó la regasificadora para Colombia, Ecopetrol se estancó durante la sesión en los debates sobre Roa, su imputación y los números rojos.