En el encuentro entre el presidente Abelardo De La Espriella y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en Barranquilla, hubo un detalle que llamó la atención y que pasó desapercibido: se trató de la presencia de un busto de Álvaro Gómez Hurtado que se vio en una de las imágenes de la reunión.
La historia es la siguiente: el asesinado líder político fue profesor en la Universidad Sergio Arboleda del presidente, a quien le dictó la cátedra de Cultura y Civilización en 1995, justamente el año del magnicidio. Quienes conocen a De La Espriella consideran que, en realidad, su ideario está basado en el alvarismo.