La línea anticorrupción habilitada por el equipo del presidente electo, Abelardo De La Espriella, ya comenzó a recibir información de funcionarios del Gobierno saliente. SEMANA conoció que incluso varios estarían pidiendo pista para cantar sobre presuntos hechos de corrupción, así como para aportar declaraciones y pruebas que serán entregadas a los organismos de control.
Algunas revelaciones apuntarían a escándalos ya conocidos y otras a casos apenas detectados por fichas cercanas al nuevo mandatario. En paralelo, el Gobierno entrante alista una ofensiva jurídica para que el Estado sea reconocido como víctima en los procesos, perseguir a los responsables y recuperar la plata perdida. Parte de esos recursos podrían reinvertirse en las políticas que adelantará De La Espriella.