En plena antesala de las elecciones presidenciales, la Hidroeléctrica Urrá, considerada una de las joyas de la corona burocrática del Caribe durante el Gobierno de Gustavo Petro, atraviesa un remezón que ya encendió las alarmas internas.
Grupos sindicales hablan de una “masacre laboral” por parte de empresas contratistas que prestan servicios a la generadora, mientras que fuentes dentro de la compañía le contaron a SEMANA que también se vienen moviendo fichas en altos cargos por motivos políticos. El Caribe será una plaza decisiva en la próxima elección presidencial y Petro recorre la región en una gira que sectores políticos leen como un espaldarazo final a su candidato, Iván Cepeda.