En América Latina, los ojos están puestos en Brasil, pues es el país que sigue presentando las cifras más negativas alrededor de la pandemia del coronavirus, con crecimientos exponenciales de los casos diarios y también de la cantidad de muertes por día.

En las últimas horas las alarmas se han encendido, pues a los datos se suma un manejo poco eficiente de la pandemia por parte del Gobierno central y la preocupación de organismos multilaterales por las repercusiones que esto puede tener, no solo en el país, sino en la región, debido a que una de las variantes del virus que está comenzando a impactar las estadísticas de contagio tiene origen brasilero.

Este martes, Brasil rompió una nueva barrera, reportando más de 3.000 muertes en un solo día, cifras que no se había visto antes en el país, según informó el Ministerio de Salud.

El gigante sudamericano, de 212 millones de habitantes, registró 3.251 muertos en un día, con lo cual totaliza 298.676 desde el inicio de la pandemia, un balance superado solo por Estados Unidos. Los casos suman 12,1 millones, con 89.493 contagios en las últimas 24 horas, precisó el ministerio.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) expresó un mensaje de alerta por la crisis que enfrenta el país sudamericano desde hace varios meses.

“El virus sigue aumentando peligrosamente en todo Brasil; los casos y las muertes están en aumento y la ocupación de camas en UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) es muy alta en muchos estados”, dijo la titular de la OPS, Carissa Etienne, este martes, quien añadió que la situación es “terrible”.

En este sentido, la OPS les hizo un llamado a todos los brasileños a que “adopten las medidas preventivas que se están implementando” para minimizar el contagio de coronavirus y reducir las cifras de muertes y hospitalizaciones por esta causa.

Esto, además del enorme costo humano, económico y social que ha vivido el país por cuenta del manejo que el gobierno de Jair Bolsonaro le ha dado a la pandemia, el cual ha sido criticado por autoridades del mundo y políticos de todo el país, los brasileños cada vez tienen una peor imagen de su presidente.

El índice de aprobación del mandatario se hundió en una nueva encuesta publicada en los últimos días en el vecino país. El manejo que le ha dado Bolsonaro a la crisis del coronavirus es desaprobado por el 54 % de los brasileños, según una encuesta de Datafolha; esto es, un aumento del 48 % en enero y la peor lectura desde que el virus llegó por primera vez al país hace un año.

Por otra parte, del rechazo general del primer dignatario, aquellos que lo califican como malo o terrible aumentaron al 44 %, desde el 40 % en la encuesta anterior.

Hace unos días, para intentar revertir la situación, Bolsonaro nombró a Marcelo Queiroga como el nuevo ministro de Salud del país, el cuarto en el último año. El general Eduardo Pazuello, que había estado en el cargo desde mayo, estuvo sometido a una presión cada vez mayor en medio del empeoramiento de las cifras y a una lenta negociación de acuerdos de vacunas que ha dejado a las ciudades y estados con pocas inyecciones a mano.

Si bien Queiroga, un cardiólogo, asintió con la cabeza sobre la importancia del uso de mascarillas y las medidas básicas de higiene para combatir el virus, señaló que es poco probable que el enfoque del país frente a la pandemia cambie drásticamente. El responsable de establecer políticas –dijo– es Bolsonaro.

El presidente ha rechazado repetidamente las medidas de distanciamiento social y, a menudo, ha descartado las vacunas.

*Con información de la AFP.