En el barrio Alberto Lleras Camargo, ubicado en Isla Cascajal, Buenaventura, la música ha sido durante más de dos décadas una herramienta para construir oportunidades, fortalecer proyectos de vida y tejer comunidad. Allí nació, en 2003, el Centro Musical Sinfónico Lleras, un proceso de formación artística que ha acompañado a cientos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en uno de los territorios más representativos del Pacífico colombiano.

Luz Nancy Rentería ingresó al proceso en 2003 como estudiante y hoy se desempeña como coordinadora musical y docente del Centro Musical Sinfónico Lleras. Foto: Fundación Nacional Batuta / Juan Diego Castillo Ramírez
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El Centro Musical nació en un contexto marcado por desafíos sociales como la pobreza, el desplazamiento intraurbano y la inseguridad. En medio de esas realidades duras también yacía una enorme riqueza cultural, expresada en las tradiciones, los saberes y las manifestaciones artísticas propias de la región. En ese escenario la música empezó a abrir caminos de encuentro, aprendizaje y esperanza para las nuevas generaciones.

Los primeros años se enfocaron en procesos de ensamble y coro. Los participantes se acercaron al lenguaje musical y desarrollaron habilidades artísticas, disciplina y trabajo colectivo. Esas primeras iniciativas sentaron las bases para el crecimiento de un proyecto que, con el paso del tiempo, ha ampliado su alcance y ha consolidado una propuesta formativa más compleja.

En 2006, el Centro Musical dio un paso decisivo al fortalecer su formación sinfónica e incorporar la enseñanza de instrumentos de cuerda frotada como el violín, la viola, el violonchelo y el contrabajo. Desde entonces, los sonidos de estos instrumentos comenzaron a dialogar con las identidades culturales del Pacífico, construyendo una propuesta artística que combina el aprendizaje de la música sinfónica con el reconocimiento y la valoración de las raíces del territorio.

En 2006, el Centro Musical dio un paso decisivo al fortalecer su formación sinfónica e incorporar la enseñanza de instrumentos de cuerda frotada como el violín, la viola, el violonchelo y el contrabajo. Foto: Fundación Nacional Batuta / Juan Diego Castillo Ramírez

Actualmente, el proceso beneficia a cerca de 80 niñas, niños, adolescentes y jóvenes entre los 6 y los 23 años, quienes encuentran en la música mucho más que una formación artística. Para muchos de ellos, el Centro Musical se ha convertido en un espacio de encuentro, acompañamiento, crecimiento personal y construcción de futuro.

El fortalecimiento de este proceso ha sido posible gracias al trabajo articulado con aliados como el Ministerio de las Culturas, Ecopetrol y el Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez, cuyo apoyo ha permitido consolidar una iniciativa que hoy es referente de formación artística y transformación social en Buenaventura.

Después de más de veinte años de trayectoria, el Centro Musical Sinfónico Lleras se ha consolidado como un espacio de formación artística, protección y construcción de ciudadanía. Foto: Fundación Nacional Batuta / Juan Diego Castillo Ramírez
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El impacto del Centro Musical puede medirse no solo en conciertos o procesos de aprendizaje, sino también en las historias de quienes han encontrado en la música una oportunidad para transformar sus vidas.

Una de ellas es la de Luz Nancy Rentería. Ingresó al proceso en 2003 como estudiante y hoy se desempeña como coordinadora musical y docente del Centro Musical Sinfónico Lleras. Desde 2013 ha acompañado la formación de nuevos participantes como profesora de cuerda baja y, desde 2015, lidera la coordinación musical del proceso. Su historia refleja cómo la educación artística puede convertirse en una oportunidad de desarrollo personal y de servicio a la comunidad.

Otro caso significativo es el de Angie Julieth Orobio, quien inició su formación como estudiante de violonchelo en el mismo centro musical. Actualmente lidera procesos de acompañamiento psicosocial en Buenaventura, fortaleciendo la relación entre la formación artística, el bienestar emocional y el desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes.

La agrupación representativa del Centro Musical está conformada por 25 adolescentes y jóvenes afrocolombianos y mestizos. Foto: Fundación Nacional Batuta / Juan Diego Castillo Ramírez

Historias como las de Luz Nancy y Angie evidencian el alcance de un proceso que ha trascendido las aulas de música para convertirse en una plataforma de formación humana, liderazgo y participación comunitaria.

Hoy, la agrupación representativa del Centro Musical está conformada por 25 adolescentes y jóvenes afrocolombianos y mestizos que interpretan repertorios que transitan entre la música tradicional del Pacífico colombiano y obras del repertorio clásico universal. Su presencia es habitual en escenarios culturales de Buenaventura y del Valle del Cauca, donde comparten con el público el resultado de años de dedicación y trabajo colectivo.

Después de más de veinte años de trayectoria, el Centro Musical Sinfónico Lleras se ha consolidado como un espacio de formación artística, protección y construcción de ciudadanía. Más allá del aprendizaje musical, representa una oportunidad para fortalecer la identidad cultural, promover la convivencia y generar nuevas posibilidades para las juventudes de Buenaventura.

Una de las muestras más significativas de este recorrido se vivirá en octubre de 2026. Gracias al Programa de Diplomacia Cultural y Deportiva de la Cancillería Colombiana, nueve adolescentes del proceso participarán en un intercambio académico y cultural en la República Checa, donde desarrollarán actividades en las ciudades de Praga, Pardubice y Chrudim.

En octubre, nueve adolescentes del proceso participarán en un intercambio académico y cultural en la República Checa. Foto: Fundación Nacional Batuta / Juan Diego Castillo Ramírez
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Durante esta experiencia compartirán con estudiantes y docentes de instituciones musicales checas, participarán en espacios de formación artística e intercultural y harán parte del Festival de Escuelas de Música de la República Checa. Más que un viaje internacional, esta experiencia representa el reconocimiento al talento, la disciplina y el compromiso de jóvenes que han encontrado en la música una herramienta para ampliar horizontes y proyectar nuevas oportunidades para sus vidas.

La historia del Centro Musical Sinfónico Lleras es también reflejo del propósito que ha guiado a la Fundación Nacional Batuta durante sus 35 años de trayectoria: hacer de la música una herramienta para el desarrollo humano, la construcción de ciudadanía y la transformación social. En Buenaventura, como en muchos otros territorios del país, ese propósito sigue resonando cada día en las voces, los instrumentos y los sueños de nuevas generaciones.