Si a nadie incomodó que unas bogotanas creadoras de música rara llamadas Las Áñez hayan alimentado el viaje musical de una serie caribe por naturaleza como Cien años de soledad, es porque su creación es tan genuina que tiene el don de borrar fronteras y evaporar animosidades. Y en un lugar tan regionalista como Colombia, no es poco. Y no por eso se sacrifica el mensaje. Tienen algo para decir en sus canciones y sonidos sobre la naturaleza, el cuidado, el respeto, el amor, la tradición, la identidad. Cantan sobre la cebolla puerro, y lo hacen valer (en “Cebolla”, una de sus cumbias novedosas, tras inmortalizar al tomate años atrás en la hipnótica “Don Tomate”).



Se dice que amalgaman folclor y vanguardia, y lo que se hace evidente escuchando sus tonadas minimalistas (en método, no en sentimiento) es que les salen de la entraña, producto de una unión creativa visceral. Laten como un corazón, por eso emociona verlas interactuar en escena, presentando a la vez su genial música basada en loops, ejecuciones de instrumentos y sus geniales voces, y una estética en constante evolución (que alimentan de la mano de su madre). Verlas por fuera de escena, en la entrevista que le dieron a Arcadia, complementándose y elevándose, devuelve algo de fe en tiempos en los que lazos de sangre se toman por sentado.
Sus raíces y su identidad suenan a montaña y melancolía andina, pero desde su curiosidad y su formación en jazz, que algo de improvisación y adaptabilidad les imprime, se sumergen bien en otros planos, adoptando el espíritu de otras pieles, haciéndolas parte de su código sonoro. Música vana no es, sin que esto la haga aburrida. Las Áñez saben sonar como un abrazo en tarde fría, pero también como el sol todo-posibilitador del sábado por la mañana.



*Esta nota suma videos de YouTube de canciones representativas de la agrupación*
De ese encuentro con el universo audiovisual inspirado en Gabo y los senderos de Macondo nació una parte del material que alimenta su nuevo trabajo discográfico, Dualismo mágico, quinto LP de su recorrido. “Todo empezó entre 2023 y 2024”, cuenta Valentina, “cuando nos pidieron hacer música, al estilo de Las Áñez, basada en Cien años de soledad. Nos gustó mucho la experiencia y las canciones quedaron para nosotras. Las hicimos muy a nuestro estilo, pero claro, más caribeñas y más de Macondo. Con el realismo mágico empezamos e inspiró también el nombre del disco. Y seguimos haciendo canciones. Casualmente, otra estaba inspirada en cosas caribeñas”.
Normalmente, Las Áñez lanzan un álbum cada tres años (Silbidos salió en 2014, Al aire en 2017, Reflexión en 2020 y Paralelas en 2023), y mantuvieron esa medida a pesar de un cambio importante. “Experimentamos un cambio en nuestra vida, porque yo tuve un bebé”, explica Valentina. “Otras dos canciones fueron inspiradas en ese bebé y en esos cambios personales, además de la colombianidad, la latinidad”. Las colaboraciones siempre han nutrido los discos de Las Áñez, y en este trabajo las hay geniales, con artistas colombianos como Alexis Play (“Fin” cierra el disco) y La Muchacha Isabel (“Libéralo”), con artistas argentinos como Lali Molina y Chancha Vía Circuito, y con el dúo chileno Camila y Silvo. Algo refleja del alma de este dúo que, además, su padre, Eduardo Áñez, suma voz en “Asumo”, cantando letras que le compuso a su nieto.



“Hacerlo ha implicado encontrarnos muy colombianas, pero dándonos permiso de explorar con mucha magia y producción, como en el álbum pasado”, explica Valentina. Juanita suma que “en un punto pensamos que todo el álbum iba a ser tropical, pero no nos resultó hacerlo, ¡somos muy andinas! Por eso resultó un lado B y un lado A contrastantes. No fuimos capaces de dejar ese lado más melancólico que tenemos adentro”. Y así fue como siguieron expandiendo su paleta sonora, ahora cumbiera y maternal.
Les preguntamos cómo trastocó la maternidad sus métodos. La nueva madre es la primera en decir que “Dualismo mágico sale gracias a Juanita, que está haciendo el doble de trabajo, porque ya no estoy al ciento por ciento ahí”.
Juanita cuenta que su hermana se puso a componer cuando supo que estaba embarazada, pensando que luego se le iba a complicar. Compuso y compuso, “y quedaron esas canciones. Algunas las dejó sin terminar y yo las terminé”, explica. “Yo le iba mostrando todo, le mandaba audios, hacía las maquetas y grabé algunas cosas en el estudio previo a que ella fuera al estudio. Nos dividimos el proceso por primera vez, porque siempre hacíamos todo juntas”. El proceso de las últimas canciones fue más repartido, cuando ya había nacido el bebé. “Vamos a sacar unos videos en estudio y hay varios en los que ella está embarazada. Hay uno incluso con el bebé, ya toda la familia. O sea que pasamos por de todo”, comparte.


Las Áñez es sonido, pero es también un manifiesto en imagen y vestuario, y les preguntamos al respecto. Juanita cuenta que siempre han trabajado con su madre, Karin Rothmann. “A las tres siempre nos ha gustado mucho la ropa y entre las tres hemos diseñado lo nuestro. A veces ella sola, a veces yo sola, a veces Valentina, y con ideas de las tres hemos logrado vestuarios que nunca pensamos lograr. Mi mamá tiene mucha creatividad. No estudió eso, y algunas cosas las manda a hacer y otras las hace ella.
Todo está muy inspirado en Latinoamérica, con colores, con cosas geométricas, que se vea moderno”. Valentina habla de “la rareza” como un sello. “A veces nos dicen que el vestuario es medio futurista”.


Todo empezó como un gusto por la ropa y se volvió algo que la gente quiere apreciar en sus conciertos. “Nos ayuda mucho porque estamos muy ocupadas en escena, y el tener estos vestuarios increíbles que hace mi mamá eleva la experiencia”. Lo mismo pasa con las visuales que diseñó Andrés Garzón, quien ha conjurado todas las carátulas y las fotos producidas del dueto, craneando entre los tres las ideas. En esta carátula invitaron a su madre a hacer las pelucas azules y a Andrés a sumar. “Él tuvo la idea de los marcos con hilos porque habíamos hablado de hilos, y se construyó algo muy bonito, muy geométrico. Él es un gran diseñador; ha sido un éxito ver cómo las fotos nos representan, representan lo que hacemos y también representan su estilo”.
El trabajo de 12 pistas ya se puede comprar en vinilo, adquirir en Bandcamp (el más ético de los consumos digitales) y escuchar en las otras plataformas de streaming. Y ya se anuncia que el 16 de agosto lanzarán el trabajo en el Teatro Colón. Juanita invita asegurando que tendrán algo de escenografía y, si bien suelen abordar mucho de su discografía en sus toques, en este “nos vamos a enfocar en canciones de Dualismo mágico que tal vez nunca hemos tocado, porque son nuevas también para nosotras”.
¿Cuál es su mayor orgullo en este camino que ve nacer un nuevo disco? Valentina cuenta que es “poder hacer la música que queremos, así sea rara y tenga cosas populares, y el habernos esforzado en hacer lo que queríamos todo este tiempo”. Juanita, por su parte, concluye: “Nos enorgullece ser de nicho, pero también haber llegado a más gente de lo que hubiéramos pensado (¡en El Carmen de Viboral las pararon en la calle, les pidieron tomarse fotos!). Para algunas personas, nuestra música es mainstream, a pesar de que somos de nicho y estudiamos jazz. Esa mezcla ha sido un logro. No es tan fácil promocionarse sin un género musical específico”. Su plano sonoro habla por ellas.

Extended Play: Las Áñez sobre las colaboraciones de Dualismo Mágico
ARCADIA: Hay colaboraciones interesantes y de estilos distintos que marcan el disco. ¿Cómo se dieron?
JUANITA ÁÑEZ: Todas se dieron un poco distinto. La de La Muchacha surgió por la canción misma. Fue decir: “Esta canción está pidiendo a La Muchacha”. La invitamos y ella fue la que nos dijo: “Grabemos ya”. Ella fue muy rápida, nosotras íbamos más lento. Ahí estaba La Muchacha y por eso fue el primer sencillo que se lanzó. Con Camila y Silvio, que son de Chile, fuimos a un concierto de ellos porque nos gustaron mucho unos videos que vimos; nos gusta mucho lo que transmiten, su esencia. Después de ese concierto, teníamos una composición sin terminar, y ahí empezamos a pensamos “sería chévere que esta canción fuera con ellos”. Entonces, parte de la canción se compuso pensando en ellos.
VALENTINA ÁÑEZ: Y es sobre el agua, y como ellos hablan de naturaleza, era una canción que cuadraba muchísimo con ellos.
JUANITA ÁÑEZ: Con Alexis Play, la canción pedía a Alexis Play. Ya estaba grabada y decíamos: “Aquí falta Alexis Play”. Lo llamamos y él sí que fue rápido.
VALENTINA ÁÑEZ: Rapidísimo, muy veloz. Y hace rato nos había dicho: “Hagamos algo”, por allá en el año 2020, y pensábamos que de pronto nos decía que sí. Pero claro, cuando a uno le dicen “hagamos algo” y no está la esencia o la música lista, es distinto. Menos mal nos esperamos unos años a que estuviera la canción que pedía exactamente su participación para poderlo invitar. Por eso fue fluido y rápido.
Chancha Vía Circuito produjo canciones... La mayoría de las canciones las produjeron Andrés Leal y Miguel Rico, que son los mismos que produjeron el álbum pasado, son amigos y músicos increíbles. Pero dos de las canciones las produjo Chancha Vía Circuito; en una colaboración de producción. Él es argentino, hace música electrónica y latinoamericana. Le metió mucho cariño y muchos sonidos sobre el tema, que es el “Bebé Gurú”. Le metió cosas de gurú y de bebé.


JUANITA ÁÑEZ: Él nos había invitado antes a hacer la melodía y la letra de una producción que ya tenía, así que ya teníamos una colaboración previa en un álbum suyo, un vinilo. Esa canción se llama “Ese peso”, la compusimos sobre la música que él nos mandó. Y nos dijo: “Cuando necesiten algo, aquí estoy a la orden”, y siempre lo tuvimos presente. Y cuando nació la canción, dijimos, “aquí vamos a llamar a Chancha Vía Circuito”. De pronto nos decía que no, porque habían pasado años desde su ofrecimiento, en el Festival Cordillera, cuando nos invitó a cantar en vivo una canción de él en 2023.
Nos entendemos muy bien con Pedro, es una gran persona y un gran músico, lo admiramos mucho. Esa canción quedó muy linda, se volvió de las favoritas, y va a salir un video en Nueva York. Coincidimos en Brooklyn y nos invitamos a un concierto suyo. Entonces tocamos juntos.
VALENTINA ÁÑEZ: Y tocamos por primera vez “Bebé Gurú”. Y de ahí salió un video que vamos a publicar en los próximos meses.

JUANITA ÁÑEZ: ¡Faltan Loli Molina y nuestro papá! Loli Molina vino a Bogotá invitada por la Universidad de los Andes a hacer una residencia artística. Le pidieron que escogiera con quién la quería hacer y nos escogió a nosotras. Nos pareció un honor porque siempre nos ha gustado cómo suena su voz, cómo suena cuando toca guitarra, sus canciones nos han encantado. Nos pareció muy lindo que nos escogiera. Hicimos una canción en 2022...
VALENTINA ÁÑEZ: ...la compusimos las tres. Y nosotras no tenemos tanta experiencia componiendo así en equipo con alguien, ¡pero fue una gran experiencia!
JUANITA ÁÑEZ: Salió linda. La grabamos en bloque y quedamos muy contentas las tres con el resultado. Ella aceptó que la canción fuera parte del álbum. Esa es la otra colaboración que tenemos en el lado B.
VALENTINA ÁÑEZ: Y nuestro papá, Eduardo Áñez, ¡el abuelo! Hizo una letra para el bebé y lo invitamos a cantar su propia estrofa en “Asumo”, una de las canciones.

ARCADIA: ¿Recomendarían a algún artista que merece más oídos?
JUANITA ÁÑEZ: Voy a decir algo que sigue siendo nosotras, pero bueno: Bituin. Pienso que merece más escucha. No es para todo el mundo, es jazz latinoamericano. Y tenemos también tres conciertos: vamos a tocar en la Tadeo, en la Sala Gaitán, y estamos estrenando un concierto que tiene paisajes sonoros. Es muy de nicho, pero vale la pena escucharlo.
VALENTINA ÁÑEZ: Otro artista es Hombre de Barro, que nos invitó hace poquito a compartir escenario. Hombre de Barro es tremendo, con mucha influencia indígena, pero moderna y gustable.
VALENTINA ÁÑEZ: Y otra banda, Opa! En ella están los dos productores de nuestros álbumes recientes. Es una banda muy divertida que parece tener algo retro, pero en realidad es muy pop funk y hacen covers muy curiosos. Está muy chévere.
