Si ya mucha gente vio cómo es esta famosa “casa” y cómo cobran vida en la pantalla chica varios de sus personajes universales (en sus encarnaciones más jóvenes) es porque ya llegaron a Prime Video los tres primeros episodios de la adaptación de La casa de los espíritus. Vale decir que la novela de Isabel Allende, por más latinoamericana que es, y eso es mucho, trasciende fronteras y toca fibras universales desde 1982.


El escrito había sido adaptado al cine por Hollywood en 1993, con un rodaje en Europa que sumó a Jeremy Irons, Meryl Streep, Glenn Close, Winona Ryder y Antonio Banderas (un indicador del tamaño y atractivo de la obra). En ese sentido, esta nueva producción sabía que había que botar la casa por la ventana para cautivar talentos a la altura del reto: llevar por primera vez la novela a las pantallas, en múltiples episodios, en español, en las tierras donde todo se inspiró y todo reflejó.
En ocho entregas, la vasta producción cuenta la historia familiar de protagonistas de alta resonancia y los efectos de los cambiantes contextos sociales en sus vidas. Entre ellos, la inolvidable Clara del Valle, que siente presencias y tiene visiones desde su sensibilidad única, y evoluciona ante las realidades del mundo que habita; y Esteban Trueba, el tenaz patriarca que se cruza en su camino, haciendo eco, desde sus maneras brutales, de muchos terratenientes y hombres a lo largo y ancho del planeta.


Para Arcadia, las entregas en un principio se antojan dulces y contestatarias, y cuanto más avanza la trama insertando temáticas complejas, más irresistible se hace. Visualmente, actoralmente, artísticamente, contados leves detalles (nada es perfecto), se trata de una obra que se sostiene y atrapa su atención, que no es poco en la era de las multipantallas. Solamente, no le pidan ser el libro.
La adaptación es liderada por tres showrunners: Francisca Alegría y Fernanda Urrejola, quienes llevaron a cabo la avanzada fundamental de definir la visión de la serie, y Andrés Wood, un experimentado director (dirigió Machuca, entre otros largometrajes aplaudidos). En esa misma plataforma, en 2021, Wood estrenó Noticia de un secuestro, la adaptación del libro de Gabriel García Márquez, de lo mejor que se ha visto en la historia de la televisión colombiana.


Arcadia habló con el notable realizador, director y guionista y, antes de abordar ese nuevo hito, le preguntó sobre las lecciones que le dejó esa experiencia en Colombia. Wood explicó que el proyecto es muy preciado en su recorrido, que aún mantiene contacto con el equipo y actores, y que espera volver a trabajar en este país algún día.
Arcadia indagó, entonces, sobre los aspectos claves de la nueva y épica producción. “La adaptación estaba casi hecha cuando llegué”, aclaró el nacido en 1965. “Somos tres showrunners, con Francisca Alegría y Fernanda Urrejola, quienes tenían el proyecto e hicieron un primer acercamiento de adaptación, definiendo la mirada”. El chileno contó que esta adaptación es fiel al libro, pero destacó que “le da mucha importancia a la cuarta generación, a Alba (la argentina Rochi Hernández). Ella es el personaje capaz de unir los cabos y contarlos. Recibe una posta necesaria para hacer un recuento y sanar un poco. Eso en el libro está insinuado”.

Andrés destacó que en el escrito también se relata desde el punto de vista de Trueba, del hombre, pero acá no es el caso. Alba cuenta la historia, y eso la trae al tiempo actual. No es que lo necesite, porque, señaló el showrunner, “como buen clásico, se relaciona inmediatamente con el presente. Y es que seguimos gobernados por el patriarcado, ¿no cierto?”.
Le preguntamos sobre el reto de dar vida, a lo largo del tiempo, al corazón sensible de esta historia, el personaje gigante que es Clara del Valle: interpretada por Francesca Turco en su niñez, por la española Nicole Wallace en su temprana adultez y por Dolores Fonzi en su etapa más madura (la talentosa argentina viene de ganar como directora un premio Goya por su película Belén, que también protagoniza). “Me preguntan mucho cuál es mi personaje favorito, y Clara me encanta. Ella evoluciona”, explicó Andrés.





“Uno siente, pese a que son distintas personas físicamente, que cada una de estas Claras logró darle una personalidad y, a la vez, mantener una continuidad. La niña me fascina, es una mezcla de estos niños especiales, con muchas cosas de adultos, pero manteniéndose niños, ¡y tiene humor! Francesca Turco es una maravillosa actriz y persona, y nos enamoró a todos.
Después entra la Clara joven adulta, más etérea. Se parece un poco al personaje de la película que interpreta Meryl Streep, pero tiene un carácter que en la película no está: sabe decir ‘no’, tiene fuerza. Y Nicole Wallace hace que el personaje esté flotando un poquito, con atisbos de realidad, pero muy conectada en lo emocional”.
Luego, desde el final del tercer episodio, “entra Dolores, que es más aterrizada, más mujer, y a la cual le ocurren cosas y tiene que tomar decisiones difíciles. Pero no pierde esa capacidad lúdica de conexión, de búsqueda y de sabiduría”.

Además de estas tres mujeres, el elenco congrega talentos iberoamericanos de peso, como el mexicano Alfonso Herrera asumiendo el rol de Esteban Trueba y los experimentados españoles Eduard Fernández y Maribel Verdú en roles simbólicamente cruciales, entre muchos otros. Por su parte, el colombiano Juan Pablo Raba lanza su mejor acento chileno (uno bien retador de afinar) como el tío Marcos, tan cercano a Clara. Sobre el gozo y exigencia de armar ese mundo y conducir ese equipo, Wood compartió que este fue un proyecto muy colectivo en muchos sentidos. “Pensé que juntar todo este mundo iba a ser más desafiante”, expresó jovial, porque se siente natural.
“Como realizadores, ¡fue un placer! Trabajamos con una especie de ‘selección latinoamericana’. Aunque en ese aspecto esta región es como Brasil, ¡se pueden hacer varias selecciones y cualquiera puede ser campeona! Actores maravillosos en Latinoamérica hay más que los que trabajaron con nosotros, pero sé que aquí logramos un complemento entre las nacionalidades. Pensé que eso sería muy desafiante, y estoy muy satisfecho con el resultado”, explica.
¿Isabel Allende estuvo pendiente de la producción? Claro, sin su luz verde nada sucede (es productora ejecutiva, también lo es Eva Longoria), pero Wood y el equipo saben que su enfoque principal son las letras y la vida. “Antes de que yo me uniera, Francisca y Fernanda tuvieron un par de sesiones de trabajo con Isabel y después me pude reunir con ella. Y habla del gran personaje que es, que lo primero que hizo fue darnos confianza. Francisca y Fernanda le plantearon su mirada, y ella confió, se entregó totalmente; incluso propuso sacar personajes, entendiendo que son dos formatos y obras distintas. Está feliz con que una de ellas esté basada en su libro”, explicó el director.


“Isabel es una persona que vive el presente. Entonces, ella está preocupada con el libro que quiere escribir y con el que está sacando (acaba de publicar un genial retrato de su vida escribiendo La palabra mágica: una vida escrita, con Plaza & Janés, que también sacó una edición preciosa, en tapa dura y cantos tintados, de La casa de los espíritus). No está preocupada de una obra que hizo hace 40 años. Le importa, la cuida, pero no está obsesivamente preocupada, y eso se agradece mucho. Nos dio toda la libertad del mundo”.
Palabra extendida de experimentado showrunner
Arcadia: Hay otras adaptaciones ya al aire, de Cien años de soledad o Como agua para chocolate. No sé si para ustedes eso marca una presión o los libera...
A.W: Es divertido, porque uno se pone muy sensible haciendo esto. Entonces, primero que nada, ¡ve esas otras adaptaciones y lo encuentra todo fantástico!
Yo pierdo total capacidad de mirada crítica en los procesos creativos, porque uno obviamente está inseguro. Cuando estoy produciendo una película no voy al cine porque cada vez que voy digo: “¿Por qué no hice la película como esta?”. Entonces, eso es algo natural, como le sucede a los actores cuando (me imagino) se ven por primera vez en el cine, ven su cara tan grande en la pantalla que no pueden ver nada más. Jamás le pregunten al actor qué tal le pareció la película en esa primera vez. ¡No va a servir la pregunta!
Y es tan avasalladora la cantidad de trabajo que uno tiene, es tal el buque que uno va tratando de manejar colectivamente, canalizando siempre las energías creativas de todos, que las referencias son las que están, las que uno tiene adentro. Es evidente. Entonces, no es que las otras adaptaciones sirvan de referencia o de contrarreferencia. Cada una de las series tiene su espíritu. Esta tiene su propia voz y tiene su propia estética. Eso me gusta.

Hay un equipo tremendo, en diseño de producción, en fotografía, en edición, en sonido, en todo. Hay mucha creación y toda esa amalgama crea algo propio. Yo celebro que seamos capaces, porque es un regalo. V ver esta obra reinterpretada en lo audiovisual, hablada en español, es un regalo tremendo para mí, por cómo he vivido este proyecto.
Arcadia: Entre más avanza la serie, más impacta. El regreso de Esteban Trueba a Las Tres Marías se presenta en una secuencia increíble. ¿Alguna secuencia lo marcó particularmente?
A.W: El capítulo que más me interpreta en muchos sentidos (y lo hice yo), es el quinto. El personaje de Blanca entra en un estado de locura mayor porque viene de algo muy melodramático y se libera de eso, y van a un espacio como el desierto chileno (del que algo sale en el capítulo uno, en la mina). Pero aquí está más expandido todo porque es donde la lleva el nuevo marido. De la serie me gustan principalmente los personajes: Clara, Trueba... En esta historia uno sigue a grandes personajes. Y eso tiene mucho que ver con la creación de Isabel Allende.


Arcadia: Noticia de un secuestro es de lo mejor que se ha visto en televisión latinoamericana, y si bien es una adaptación muy distinta a esta que estrenan, ¿le dejó algunas lecciones?
A.W: Yo disfruté mucho haciendo Noticia de un secuestro, fue una experiencia muy linda que me implicó inmiscuirme en algo muy propio de ustedes en Colombia. Me sentí muy acogido por el equipo, por el casting y honrado por la recepción de la serie. Es un proyecto muy preciado para mí, y con la gente y los actores seguimos en contacto. Ojalá me toque hacer algo de nuevo allá porque fue un gran disfrute.
Con una historia tan personal y a la vez tan propia de ustedes, sentía el riesgo de reiterar ciertas cosas, pero con el apoyo de Rodrigo García y todo el equipo logramos algo que me tiene muy orgulloso.
