Zoe Gotusso, cantante y compositora argentina, se dio a conocer con Salvapantallas, el dúo que formó con Santiago Celli y que empezó a circular con fuerza gracias a sus versiones de Babasónicos, Fito Páez o Julieta Venegas que colgaban en Internet inocentemente. Aquellos videos en YouTube pusieron su voz frente a una audiencia amplia antes de que su obra solista tomara forma. “Fue tal la viralidad de esos videos en YouTube, te estoy hablando hace 10 años o un poquito menos, que empecé a escribir después de ese momento mis propias canciones”, recuerda. El 10 de junio Gotusso llega a Bogotá, al Teatro Libre de Chapinero, después de haber publicado Detalles, un álbum dedicado a canciones de Roberto Carlos, por lo que todo el recorrido musical que lo precede es lógico, una evolución natural de la gimnasia de una voz meliflua.


Detalles apareció en 2025 y su lugar en el concierto será parcial, integrado a una presentación más amplia. Su repertorio para esta gira y Bogotá no obedece a tocar un álbum completo, porque Gotusso prefiere pensar cada concierto como una mezcla de etapas: “Llevo una ensalada de lo que soy y eso compete disco uno, disco dos, versiones: meto un poco de todo”. Así las cosas, para los fanáticos de la argentina, esta presentación supone un reencuentro con sus canciones más populares (“Amor loco”, “Carta para no llorar” o “Ganas”) y el descubrimiento probable de la importancia pocas veces reconocida de Roberto Carlos en lo que respecta a la balada romántica latinoamericana. Es un descubrimiento parcial, quizás a través de la forma del poema, porque, si algo ha probado Gotusso con Detalles es que estas canciones ya le pertenecen.

La relación de la argentina con las versiones viene de lejos y tiene un peso particular en su carrera. Salvapantallas le permitió ser escuchada, pero también la hizo preguntarse por el lugar de su autoría. “No vivía de las canciones mías, sino que vivía de las versiones. Y eso a mí me dio mucha vergüenza y me dio mucho pudor porque sentía que no era un mérito mío”, cuenta. Esa sensación la empujó a escribir y a construir una obra propia: “Entonces me alejé de eso y escribí tres discos. Uno de Salvapantallas con Santi y dos míos solista”. Era el momento de encontrarse, más allá de la interpretación, con su propia visión de mundo, con los truenos que estremecen sus tripas, con el olor secreto de los pétalos que cobijan el sueño de su amante.
Por eso Detalles aparece en un momento distinto. Gotusso ya no está intentando probar que puede escribir canciones, pues ha afirmado una voz autoral con Mi primer día triste (2020) y Cursi (2024). Al mismo tiempo, reconoce que volver a un disco de versiones no estaba en el plan inmediato: “no estaba en mis planes hacer un tercer disco de versiones, sobre todo cuando venía plantando una bandera o presentándome como una compositora”.
La obra de Roberto Carlos la llevó a revisar esa frontera entre nombrar lo propio y reinventar lo ajeno. El punto que ordena esa revisión es la voz. Gotusso habla de ella como una herramienta entrenada, pero también como una condición que le tocó asumir. “Dios me ha dado esta voz, es la voz que me tocó, la entrené, le hice hacer mucha gimnasia, pero esta es la voz que me tocó”, dice. Desde ahí entiende Detalles como una decisión artística necesaria: “Se me colisionó esa deuda que tenía de asumirme como una voz. Es una deuda que tenía conmigo, la de interpretar una obra que no fuera mía”.

El acercamiento al brasilero empezó por la composición. Gotusso llegó a Roberto Carlos para realizar un estudio profundo de sus canciones. “Empecé a estudiarlas para hacer nuevas canciones, para robarle cosas”, cuenta. Le interesaba su manera de escribir desde recursos directos y emocionales: “Me parece, por cierto, un gran compositor de la simpleza y del amor. Más allá de sus hooks”. Ese análisis terminó cambiando de dirección cuando la escucha del repertorio activó otra necesidad: “A mí lo que me volvió a poner la piel de gallina fue escuchar esas canciones”.
Gotusso entiende sus discos como marcas de tiempo, pero no como fotografías inmóviles.
La decisión de cantar a Roberto Carlos también pasó por una resistencia inicial. Gotusso reconoce que a veces discute con sus propias intuiciones antes de aceptarlas: “Peleé, como peleo con mis ideas al principio. Con las ideas que más me peleo son las que más me terminan gustando”. Después apareció el entusiasmo por traer canciones de otro tiempo a una voz actual. Recuerda, como antecedente personal, el disco de Rita Lee con canciones de los Beatles: “Conocí a Rita Lee así. Ahora soy fanática de ella”. Así, en Roberto Carlos, Gotusso encontró una sensibilidad cercana a la suya: el melodrama. “Siempre me sentí una chica melodramática en su vida, en sus letras, sobre todo”, afirma. Esa identificación atraviesa Detalles y también explica su interés por una figura que, en su lectura, convirtió el amor en lenguaje central. “Roberto Carlos es una persona que reparte flores y es un dandi y habla del melodrama”, dice. El disco se apoya en esa afinidad, sin tomar distancia irónica de la canción romántica. Es una defensa frontal de la cursilería en medio del cinismo contemporáneo.

La palabra cursi ocupa un lugar clave en esa afinidad. Gotusso ya la había usado como título de su disco anterior, Cursi, y ve en Roberto Carlos una figura que permite defender ese territorio afectivo. “Él era cursi y la gente cursi no era cool. Roberto Carlos era amoroso, no era cool. Bueno, para mí es cool”, explica. La identificación queda dicha de manera directa: “Lo siento, lo siento, siento que hay un romance que pasa, que es como un estado. Me hace sentido. Me parece tan clásico Roberto y yo también me siento clásica y una dandi, ni siquiera sé si hay una palabra dandi para para una chica. Pero no importa”. Para ella, la música puede funcionar como refugio sin volverse ingenua: “a mí me gusta que la música sea un lugar de contención”.
La lectura de Roberto Carlos cambia porque es ella quien canta. Gotusso subraya que el gesto no sería igual en una voz masculina. “No sería lo mismo que lo haga un tipo a que lo haga yo, que encima le canto a mujeres”, afirma. En su interpretación, las canciones pasan por una edad, una identidad y una perspectiva concretas: “Estoy cantándole yo a mis 29 años, a mí, a las mujeres, a mi idea de vida”. Esa posición convierte las versiones en lecturas, no en reproducciones. “Camionera” concentra esa operación. La canción parte de “Camionero”, pero el cambio de género desplaza el retrato y la voz que lo sostiene. “En este caso, ‘Camionero’ empieza a ser ‘Camionera’, pues su retrato es el retrato de ella y yo soy ella”, explica. La modificación no se agota en una palabra. Gotusso encuentra allí una manera de entrar en el repertorio desde su propio cuerpo: “Me hace sentido”, reitera, como si estuviese armando un rompecabezas de partituras.

El trabajo con María Wolff, productora extraordinaria, consistió en encontrar la forma exacta para que esas canciones pudieran respirar en otra voz. El primer paso era escuchar y cantar como Roberto Carlos: “Lo que hicimos mucho con María fue agarrar la canción, cantarla como la canta Roberto”. Después venía el ajuste de sílabas, fraseo y pulso: “Tenía que acomodar las sílabas para que entraran en la barra”. El criterio era que cada versión llevara una novedad real: “cuando traes una obra de alguien, hay que traer algo nuevo”. Parte de esa novedad estaba en el ritmo. Las canciones de Roberto Carlos tienen tempos más lentos que los suyos: “Roberto Carlos va muy lento y los BPM son todos así entre 70 y 80”. Su propio mundo sonoro se mueve en otra velocidad, más próxima al pop, al chill pop o al dream pop. Por eso el trabajo de Detalles implicó “reacomodarlas en su traducción o en su ritmo”, sin perder la emoción que las sostiene.
El hallazgo más revelador apareció con “Camionera”. Al revisar “Camionero”, Gotusso encontró que la canción remitía a “Gentle on My Mind”, asociada a Dean Martin. “Esto fue un momento clave para mí”, dice. Esa pista la llevó hacia Frank Sinatra, Elvis Presley y una tradición norteamericana que estaba más presente de lo que parecía en Roberto Carlos. Su conclusión sobre esa canción fue tajante: “Roberto Carlos le robó la armonía a esta canción. Le sacó la armonía y escribió ‘Camionero’ y lo hizo mucho más lento”. Desde ese descubrimiento, Roberto Carlos dejó de aparecer únicamente como una figura brasileña. Gotusso discute la lectura que lo reduce al imaginario de la bossa nova: “La gente piensa que Roberto Carlos es el Bossa Nova. Pero no, Roberto Carlos jamás fue el Bossa Nova”. En su investigación, encontró a un artista fascinado por otra elegancia popular: “Roberto Carlos era muy fan de los Estados Unidos”. Esa lectura explica incluso la decisión de grabar en Los Ángeles: “Roberto Carlos es Brasil, pero es Brasil también con la cultura norteamericana”.

Las colaboraciones del disco prolongan esa lectura desde otras voces femeninas. Juliana Gattas, icónica parte central de Mirada!, aparece ligada a “Qué será de ti”, una canción con resonancia familiar para Gotusso. “Mi abuela se enamoraba con esa canción y Juliana Gattas también”, cuenta. Esa coincidencia llevó naturalmente a la colaboración: “Bueno, hacéla conmigo, la cantamos juntas”. En Gattas encontró una presencia afín al melodrama del proyecto: “es como muy melodramática también y fue una dama”. Rigoberta Bandini entró desde otro lugar: la extrañeza. Gotusso cuenta que no la conocía personalmente antes de grabar y que, en España, Roberto Carlos no tiene el mismo peso cultural que en Latinoamérica. La reacción de Rigoberta fue clara: “Amor, acá nadie conoce Roberto Carlos. Es una locura esto que estás haciendo”. Precisamente por eso tenía sentido invitarla. Cuando Rigoberta decía que no conocía “No te apartes de mí”, Zoe le respondía: “Me parece una locura que no conozcas: más aún la tenés que cantar porque en España no la conocen”.


La presentación en Bogotá llega en un punto de cierre y apertura para Gotusso. La cantante habla de Detalles como una etapa dentro de un camino más amplio: “Es un camino, no hay A sin B”. También dice que volvió a escribir y lo asocia con una sensación vital: “Esta semana ha vuelto a escribir, lo cual para mí es como volver a vivir”. Por eso el concierto no mira sólo hacia Roberto Carlos. También recoge sus canciones propias, su historia con las versiones y la compositora que sigue activa después de este desvío por una obra ajena.
Gotusso entiende sus discos como marcas de tiempo, pero no como fotografías inmóviles. “Los discos son fotos de etapas, fotos en movimiento”, dice. Esa frase ayuda a ubicar su llegada a Colombia: el 10 de junio no presentará únicamente Detalles, aunque ese álbum explique buena parte de su momento actual. Llevará una síntesis de lo que ha sido hasta ahora: Salvapantallas, canciones propias, Roberto Carlos, melodrama, versiones y una voz que aprendió a moverse entre lo ajeno y lo propio. Cuando dudaba de cómo explicar este proyecto, su madre le dio una respuesta breve: “Zoe, sos vos”.
