En la más reciente entrega de los Premios Platino Xcaret 2026, la categoría a mejor interpretación femenina se la llevó la radiante joven Blanca Soroa, nacida en La Coruña, en 2008, y destinada para grandes roles.
El premio es producto del primer rol profesional de su carrera, protagonizando Los Domingos, la más reciente película de la astuta y sensible Alauda Ruiz de Azúa. Vale decir que la película ganó premios de peso como el Goya 2026 a Mejor película y se llevó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.
Si algo, la actuación de Blanca deja prever una carrera altamente promisoria. En Ainara, Soroa entrega a una adolescente al borde de su futuro, que cuando tiene que decidir sobre qué paso tomar al terminar su colegio, antes que la universidad, opta por entrar a un convento. Querer ser monja le resulta natural, una vocación. Pero este llamado no emociona tanto a su tía, quien quisiera verla educarse en alguna universidad y vivir otras experiencias que las ligadas a la vida religiosa. Mientras tanto, su padre piensa más en una situación económica difícil y libera a su hija a su decisión...
La película navega una línea que no juzga, solo plantea, y así da pie a varias maneras de asumirla y asimilarla. En ese sentido, las conversaciones que genera son bastante interesantes y valiosas. Aquí lo woke se voltea patas arriba y punk parece atender al altísimo.
Arcadia compartió unos minutos con la joven actriz en el marco de los Premios Platino, en los que hablamos con ella sobre una película de gran sustancia, las conversaciones que genera, lo que percibe de su generación y lo que viene para ella en el camino.
ARCADIA: La película toca la fe, la vocación. Háblenos un poco de su vocación y de cómo la actuación la llamó en esta primera experiencia...
B.S.: Pues mire, yo desde pequeña he tenido siempre una vocación artística muy grande. Cada vez que mis profesores tenían una reunión con mis padres, siempre les decían: “Su hija es artista, ¡está claro!”. Siempre me ha gustado mucho, pero es verdad que lo había visto como un hobby, uno al que le he dedicado muchísimas horas extraescolares y demás, pero que no consideraba algo a lo que yo me podría dedicar. Me parecía imposible, algo que no sabía ni cómo se lograba. Esta película ha sido una puerta que se me ha abierto para entrar a trabajar en mi hobby, que es algo loquísimo, la verdad, ¡y muy bueno!
ARCADIA: Cuéntenos de su personaje, Ainara, y del reto que le representó trabajar con Alauda en construir a esta joven cuyas decisiones y maneras han resonado tanto…
B.S.: La verdad es que fue muy divertido, porque yo no tenía ni idea de cómo se construía un personaje para una película. Era algo totalmente nuevo para mí. Alauda también trató con muchísimo cariño a todo el equipo. El resto de actores, Miguel Garcés, que es el actor que hace de mi padre, Patricia que hace de Maite, Nagore también, absolutamente todos fueron súper cariñosos conmigo.
ARCADIA: Háblenos de Maite (interpretada por Patricia López Arnaiz) y de sus escenas con ella, que me parecen especialmente intensas…
B.S.: Pues mire, hace poco Patricia recogió un premio y me dijo que había sido para ella muy fácil quererme como a una sobrina. Y para mí fue muy fácil quererle como a una tía. Y, la verdad, creo que es la mejor compañera que podría haber tenido. Bueno, no lo sé, no tengo con qué compararla, pero sin duda ha sido una maestra y un ejemplo.
ARCADIA: Quería preguntarle de las escenas que más la mueven a usted y las que más la retaron en este proyecto…
B.S.: Bueno, le contesto primero de las que más me mueven. Recuerdo cuando fuimos a grabar los ADR de la película, el doblaje, que a veces algunas cosas del audio no se escuchan bien y hay que volver a grabar el audio. Fue la primera vez que vi alguna escena y Alauda me mostró la escena de la iglesia en el banco llorando. Recuerdo que estábamos en la sala con los cascos, el micrófono y todo grabando, y me lo puse en una pantallita y la empecé a ver. Me empezó a latir el corazón súper rápido. Dije: “Ay, no, no, quítenlo que me va a dar un ataque al corazón, que no puedo, que me da algo”. Esa fue la primera vez que me vi en mi vida en una pantalla de cine. Bueno, no era una pantalla de cine, pero en una película. Y fue muy guay. En la interpretación, lo más duro, realmente no hubo algo con lo que yo estuviese muy agobiada porque habíamos ensayado mucho y tenía muy claro lo que Alauda quería.
Pero sí es verdad que una escena en el convento con Nagore, que estamos sentadas en un banco y me pregunta sobre el chico y tal, esa escena sí que me costó mucho. Sobre todo porque ese día hacía un montón de frío, me estaba congelando las piernas y todo. Eso fue un poco más complicado, pero, por lo general, nunca entraba sabiendo cómo iba a salir, siempre era todo muy mágico. Como que yo era una máquina y algo pasaba sobre mí que me hacía hacer unos gestos y decir unas cosas.
ARCADIA: Mucha gente dice cosas muy distintas sobre la película, pero siempre mueve algo. ¿Qué le ha sorprendido de la reacción de Los Domingos?
B.S.: ¡El debate!, cuando salió la película y empecé a ver críticas de gente que hablaba, o mis profesores de repente en el colegio que me hablaban y debatían entre ellos, decía: “¿Pero esto qué es?, ¿en qué momento ha pasado esto?”. Porque claro, fue meses después de que yo hubiese acabado la película.
ARCADIA: Le llegó como un coletazo...
B.S.: Claro, de repente no entendía nada. Pero la verdad es que ha sido muy interesante ver cómo dos personas parece que han visto dos películas diferentes por lo que dicen y por cómo piensan. Y yo me he dado cuenta incluso de cosas que en el rodaje no había visto.
ARCADIA: ¿Cómo define Los Domingos? ¿Qué le deja como espectadora y como actriz?
B.S.: En realidad sí que se parecen las dos. Me llevo de esta experiencia, y lo tenía que trabajar en el rodaje y también verlo como espectadora, es que tenemos que escuchar más a las personas a las que queremos. Hay veces que nos creemos que nuestra realidad es la absoluta y que lo que creemos que a alguien le va a hacer bien es lo que le va a hacer bien. Y a veces no es exactamente así; si puede aportar el hecho de acompañar a una persona y escuchar realmente el porqué de las cosas que vive, decide.... En la interpretación trabajamos mucho la escucha con Alauda, para ella es muy importante. Y como espectadora me impactó ver cómo hay personajes que a lo mejor no se escuchan...
ARCADIA: Se habla de que esta juventud está sumergida en las redes, dormida. ¿Qué ve Blanca Soroa de su generación y lo que tiene para decirle a este mundo de hoy que está tan complicado?
B.S.: Es verdad que lo de las redes sociales es un poco complicado, y yo misma trato de no usarlas mucho y hacer otras cosas. Te pueden absorber; si coges el teléfono para mirar una cosa, te das cuenta y ya han pasado veinte minutos y has estado pegada a la pantalla. Es increíble y trae problemas con la pérdida de concentración y de memoria.
Yo ahora que estoy haciendo los exámenes finales, me he borrado las redes sociales y me doy cuenta de lo mucho que me concentro; es muchísimo mejor. Es increíble. Pero creo que las redes sociales también pueden ser muy valiosas y usarse bien, tanto para aprender culturas, recetas, descubrir películas incluso, ¿no? Yo, tantísimas películas que he visto me han salido por un vídeo en Instagram, una recomendación que a lo mejor no las hubiese descubierto si no hubiese sido por eso...
ARCADIA: ¿Qué proyecto viene en el futuro?, ¿qué le gustaría hacer?
B.S.: Pues en el futuro próximo, terminar el curso. Pero dentro de unos meses, cuando ya tenga tiempo para hacer lo que realmente quiero hacer, me encantaría hacer algún proyecto totalmente diferente a Los Domingos. No porque no me gustes, me encanta y le tengo un cariño enorme, pero siento que si me llegara un papel parecido, sería “fácil”, entre comillas, porque ya he trabajado en ello. Me gustaría hacer algo que yo lea el guion y me dé miedo, ¿no?. Que me haga decirme “¡Yo no puedo hacer esto!” y que me tenga que poner a trabajar muy duro para poder lograrlo.
ARCADIA: ¿Cómo es su relación con su religión? ¿A qué le reza? ¿En qué se ancla en medio de todo este caos humano?
B.S.: Pues mire, justo en eso, cuando estábamos empezando a rodar y a interpretar, lo hablaba con Alauda y nos dimos cuenta de que no era importante lo que yo opinase, porque realmente yo necesitaba creerme lo que mi personaje sentía. Evidentemente, yo no quiero ser monja de clausura, su fuera el caso no estaría aquí haciendo esta entrevista. Pero creo que eso es algo que se quedaba conmigo en mi casa, con mi familia y con mis amigos. Creo que es algo que no es relevante porque no influye en mi interpretación ni tendría que influir en la visión de los demás.
ARCADIA: ¿Cómo describe a Alauda y su trabajo con usted?
B.S.: Pues como una directora increíble que escucha muchísimo a los actores y a la que le importa mucho el trabajo de los actores. Es verdad que no tengo con quién compararla porque es la primera directora con la que trabajo, pero fue muy atenta conmigo. Ahora ya ha acabado la película y hemos acabado el rodaje, pero cuando estábamos ensayando y rodando estaba todo el rato muy pendiente de mí y me sentí muy arropada.