Mucho se habla de la época de la colonia; sin embargo, hay quienes, cuando se refieren a este periodo en particular de la historia, sienten un resentimiento hacia quienes fueron los conquistadores provenientes de lejanas tierras europeas.

La ostentosa casa que perteneció a uno de los hombres más ricos del siglo XIX en Colombia

Bogotá hoy en día es la capital del territorio colombiano, ese mismo que en algún momento perteneció al poderoso y extenso imperio español.

Aunque para algunos la historia de Bogotá se remonta al momento de su fundación, sería irresponsable no mencionar quiénes fueron los primeros pobladores de estas tierras, antes de que siquiera los españoles supieran de la existencia de un “Nuevo Mundo”.

Bogotá es una de las ciudades más importantes de toda Latinoamérica. Foto: Getty Images/iStockphoto

Las tierras donde actualmente se erige una de las ciudades más importantes de toda Latinoamérica fueron habitadas en principio por los muiscas.

En el siglo XVI, específicamente el 6 de agosto de 1538, el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada funda la ciudad de Santafé en el lugar donde se encontraba el campamento militar llamado Nuestra Señora de la Esperanza, en lo que hoy sería el Chorro de Quevedo.

Pese a que esa es la fecha contemplada en la historia oficial, hay un segundo momento que se considera como la “fundación jurídica”: el 22 de abril de 1539. Según información del Archivo de Bogotá, en el evento de fundación jurídica hicieron presencia personajes como Sebastián de Belalcázar y Nicolás de Federmán.

Sin embargo, la fundación de Bogotá siempre ha estado envuelta en una serie de hipótesis, como la expresada por Eduardo Posada en Narraciones del año 1906, en la que se indica que la idea de fundar una ciudad en medio del altiplano fue de Belalcázar. “Quesada no pensó entonces en levantar una ciudad que llegase a ser populosa, sino en levantar una especie de aduar (pequeñas tiendas de campaña, al estilo beduino) para pasar las horas de la conquista y, sobre todo, a fin de dejarles sus casas libres a los pobres indios allá en Bacatá, y poner en sitio aparte su vivac”.

Con la llegada de los españoles no solo llegaron nuevas formas de organización, sino también la Iglesia y un deseo por convertir a las personas que vivían en estas tierras al cristianismo.

Iglesia de San Ignacio, Bogotá. Foto: Archivo Instituto Distrital de Turismo de Bogotá

El legado español en Colombia es imprescindible; va desde los apellidos que tienen millones de colombianos de origen europeo hasta algunas de las más importantes universidades fundadas desde la época colonial en el país.

El encantador municipio que albergó a una de las compañías colombianas más importantes del siglo XIX

Algunas iglesias en Bogotá resguardan un patrimonio artístico colonial de suma importancia para la historia del arte nacional.