La noche de este jueves 7 de mayo se tenía programado en el Estadio Atanasio Girardot el encuentro entre el Deportivo Independiente Medellín y Flamengo de Brasil, correspondiente a la cuarta jornada de la fase de grupos de la Conmebol Libertadores.
Sin embargo, el compromiso deportivo se vio interrumpido por el comportamiento de un sector de la parcialidad local.
Durante el desarrollo del evento, varios asistentes ubicados en las tribunas activaron bengalas que generaron nubes de humo, obstaculizando la visibilidad.
Posteriormente, los dispositivos pirotécnicos fueron arrojados al terreno de juego, lo que representó un riesgo para la integridad física de los futbolistas y obligó al árbitro central a detener las acciones de forma inmediata.
Tras evaluar la situación, el comisionado de la Conmebol y la terna arbitral determinaron la cancelación definitiva del partido.
Marco normativo y responsabilidades del club
Esta decisión conlleva implicaciones financieras para el ‘poderoso de la montaña’, dado que el reglamento de la Confederación Sudamericana de Fútbol establece una responsabilidad objetiva sobre los clubes por el actuar de sus aficionados.
Según el Código Disciplinario, las entidades deportivas deben responder por los incidentes en sus escenarios, independientemente de su gestión directa en la logística de seguridad.
El reglamento prohíbe explícitamente el encendido de bengalas, el uso de fuegos artificiales y el lanzamiento de cualquier objeto al campo de juego. En el Capítulo 2 del mencionado código, se detallan las medidas que los órganos judiciales pueden aplicar, las cuales transitan desde lo económico hasta lo deportivo.
En casos previos similares, las multas han oscilado entre los 5.000 y los 20.000 dólares para infracciones leves, pero los montos pueden escalar drásticamente según la gravedad y los antecedentes de la plaza. En caso de considerarse un episodio reincidente o grave, las multas pueden ascender entre USD 100.000 y USD 500.000.
Posibles sanciones económicas y deportivas
El Medellín enfrenta ahora un proceso que podría derivar en el cierre total o parcial de su estadio para próximos encuentros internacionales, así como en la obligación de competir a puerta cerrada.
En situaciones de reincidencia o falta de garantías de seguridad, la Conmebol ha impuesto multas que ascienden hasta los 80.000 dólares, descontando estos valores directamente de los ingresos por derechos de televisión.
En el ámbito competitivo, el ente rector suele otorgar los puntos al equipo rival con un marcador oficial de 0 a 3 cuando se comprueba la responsabilidad del equipo anfitrión en la suspensión del juego.
Bajo este escenario, el Medellín podría dejar de recibir ingresos significativos por patrocinios y enfrentar sanciones que comprometerían su estabilidad financiera en el certamen continental. El dictamen final quedará en manos de la Unidad Disciplinaria en los próximos días.