La influencia de Pablo Escobar y el cartel de Medellín en el fútbol ha sido un tema de controversia al recordar esas oscuras épocas de los años 80 en Colombia.

Atlético Nacional, América de Cali y Millonarios son los equipos históricamente más vinculados a distintos personajes de la mafia, sin embargo, hay denuncias de otros clubes más que se vieron beneficiados con dineros de captación ilícita.

Uno de esos títulos que, según aseguran los propios protagonistas, están manchados por las manos del ‘patrón’ es la Copa Libertadores de 1989, la primera que conquistó un equipo colombiano en la historia de los torneos Conmebol.

Atlético Nacional, el más veces campeón del FPC, consiguió aquel título sobre el campo de juego, venciendo a Olimpia en la final disputada en Bogotá, no obstante, más de 30 años después han surgido versiones sobre amenazas contra los árbitros que dirigieron tanto la semifinal con Danubio, como ese partido decisivo que se decidió en los penales con René Higuita como figura.

Esta vez, los testimonios vienen de la mano de una nueva serie documental próxima a estrenarse en HBO bajo el nombre de ‘Jugadas Peligrosas’. La obra cuenta con las declaraciones de Juan Carlos Loustau, Jorge Romero y Francisco Lamolina, los tres árbitros que estuvieron a cargo de ese juego de vuelta en el Estadio ‘El Campín’.

Aunque apenas se conoce un tráiler oficial de la serie que será estrenada el próximo 15 de diciembre, eso fue suficiente para despertar la polémica entre los aficionados del cuadro ‘verdolaga’, que rechazan rotundamente las acusaciones en contra del ya dos veces campeón de América.

El primero en aparecer en el corto video promocional es Francisco Lamolina, juez de línea en aquella final. “Llegamos a Bogotá y la verdad que nada hacía presumir que íbamos a tener los problemas que en realidad tuvimos”, dice el argentino, secundado por Juan Carlos Loustau, que oficiaba en los papeles de la Conmebol como árbitro central.

“Si no gana Atlético Nacional de Medellín, ustedes vuelven en ataúdes”, recuerda Loustau sobre las palabras de un extraño hombre que los abordó mientras cenaban en el hotel. Romero, el otro asistente, también entra a escena con la pregunta sobre si debían arriesgar “la vida por un partido de fútbol”, a lo que finalmente accedieron.

El estreno de este documental coincide con los 33 años del fallecimiento del árbitro colombiano Álvaro Ortega tras un partido entre América de Cali e Independiente Medellín (3-2), el otro club grande de la capital antioqueña.

‘Popeye’, mano derecha de Pablo Escobar, confesó años más tarde que el cartel de Medellín fue autor de ese crimen. “Ese día yo estaba al lado del patrón y América de Cali le ganó a Medellín con la mano del árbitro. Pablo quedó muy ofendido y ordenó a ‘Chopo’ que buscara al árbitro Álvaro Ortega para matarlo”, relató el fallecido sicario.

Jhon Jairo Velázquez, 'Popeye', mano derecha de Pablo Escobar | Foto: León Darío Peláez SEMANA

Otra denuncia arbitral

El propio ‘Popeye’ fue el mismo encargado de amenazar a los árbitros de la semifinal entre Danubio y Nacional por la Libertadores de 1989, según relata uno de los jueces en Radio La Red.

“Llegamos a Medellín, nos subieron a un carro para llevarnos al hotel y, durante el trayecto, las personas con las que estaban nos hablaron de los lugares donde habían tirado los cuerpos de árbitros que habían asesinado por no acceder a sobornos”, narró el exárbitro Carlos Espósito en 2020.

En el momento en que llegó al hotel donde se estaba hospedando en Medellín, contó que recibió una invitación para asistir a una comida, la cual declinó, pero horas después, cuando estaba en su habitación recibió la visita de “cuatro personas armadas y detrás de ellos el famoso ‘Popeye’ con una maleta” diciendo que habían 250 mil dólares”.

“A mi cuarto en el hotel se metieron ‘Popeye’ y otros matones más, todos portando ametralladoras. Nos pusieron una maleta con 250.000 dólares, pero la rechazamos. Entonces, se fueron y nos dijeron: ‘Ustedes ya saben lo que tienen que hacer’”, reveló.

Espósito dijo que, durante su estadía, fueron vigilados por “mafiosos” 24 horas, “para intimidarnos”. “Fue muy difícil, no dormimos nunca. También nos tocó cambiar nuestro vuelo de regreso, para salir de Medellín para Bogotá la misma noche del partido”, señaló.