La demanda de salsas picantes en Colombia dio un gran salto en medio de la pandemia, gracias a la oferta de emprendimientos y pymes que han encontrado oportunidades ante esta coyuntura, pues muchos colombianos están cocinando más en casa y buscan acompañamientos que agreguen nuevos y distintos sabores a las comidas.

SEMANA entrevistó a los creadores de Ay María!, un emprendimiento que dice ofrecer una alternativa saludable, al usar únicamente ingredientes naturales.

Ay María! es un emprendimiento que dice ofrecer una alternativa saludable, al usar únicamente ingredientes naturales. | Foto: Revista Semana

Su receta le permitió en 2020, en pleno inicio de la pandemia, crecer 150 % más que en 2019 y conquistar el mercado de las grandes superficies.

“En la medida que haya propuestas innovadoras, veremos cómo se amplía la demanda de este tipo de productos. Lo importante es hacer notar que el picante no se limita al ‘ají de toda la vida’ ni a chiles molidos con sal y vinagre, sino que existe un mundo de posibilidades y recetas en torno al picante como protagonista y como complemento para las comidas”, afirma Juan Camilo Osman, fundador de Ay María!

Este año, a pesar de que la pandemia sigue, prevén crecer un 110 % con respecto a 2020 y llevar la marca a lograr mayor eficiencia en todos los procesos, con el objetivo de expandir comercialización a otras regiones de Colombia y países del mundo como Argentina, Chile, Ecuador, España, Alemania e Italia.

Actualmente, buscan nuevos canales de distribución que mejoren la disponibilidad del producto; y crear estrategias de comercialización para llegar a nuevos mercados con el fin de seguir construyendo su marca a partir de la tendencia de consumo de productos naturales.

“La marca tuvo un año muy positivo en 2020, porque logramos llegar con fuerza a una parte importante de la población que empezó a cocinar más en la casa, a tener un interés particular por la cocina y a buscar nuevos y diferentes complementos a la hora de comer”, comentó Osman.

Ahora bien, dado este contexto, la pregunta es: ¿Cuál es la magia del picante y qué lo está haciendo tan atractivo para los hogares colombianos? Según Lina Jaramillo, gerente del negocio de salsas y conservas de Colombina, afirma que “el consumo de picantes en el país viene creciendo en los últimos años gracias a la evolución y desarrollo de la cocina colombiana, a que el consumidor, a raíz de la pandemia, está cocinando más en casa y tiene en cuenta este condimento en sus recetas”.

El sabor de la plaza de mercado, concentrado en una botella

Juan Camilo Osman indica que “en el mercado de salsas picantes abundan las opciones con químicos y poco sabor. Nuestro arraigo tiene que ver con la cotidianidad y la disponibilidad de ingredientes de todos los días, permitiéndonos con el tiempo adquirir la capacidad de estar en contacto con el agricultor e incorporar ingredientes que provienen directamente del campo colombiano”.

Tomates de Cundinamarca, chiles de Santander, pimentones del Valle del Cauca, cebollas y apios de Boyacá, son algunos ejemplos del origen de sus ingredientes y la conexión directa que generan con agricultores de diferentes regiones de Colombia que enriquecen el producto con sus costumbres y sabores.

“Hemos logrado que muchas personas que pensaban que no comían picante, se vuelvan clientes, pero sobre todo fans del picante colombiano”, afirma.

“Hoy nos alegra ser parte de la mesa en muchos restaurantes a nivel nacional, donde somos la salsa de la casa y la encargada de resaltar sabores con una receta saludable, porque pensamos que es más barato comer natural, que enfermarse”, asegura Osman; quien además resalta que, aún produciendo grandes cantidades con las mejores prácticas de manufactura e inocuidad, siguen siendo artesanales.

“Eso ha sido lo que el mercado más ha valorado: sin letra pequeña y sin excepción, nuestros productos son naturales, lo cual hace que los procesos, los tiempos y los costos sean un poco más altos que si usáramos ingredientes deshidratados y artificiales”, concluyó.